miércoles, 21 de septiembre de 2011

Areneros

Me llaman “El Arenero”
porque el pan que me he comío
se lo he sacao grano a grano
a las entrañas del río
Areneros de Triana [1]
Esta es la soleá que cantaba Antonio González Garzón “El Arenero” [1], que habrían hecho suya también los areneros de La Corta en el Guadalete o los del Guadalquivir en Triana. Sobre estos últimos, Emilio Jiménez recoge en su blog dos textos más que nos llevan a tiempos pasados de río vivo en Sevilla.
Río, torre y arena [1]
Sobre los areneros de Triana, González Asensio escribió:
Decoración de agua dulce
que en el mar será salada,
sirve a resistentes barcos
mientras hacen su descarga.
El Guadalquivir vigila
a los hombres que en la plancha
guardan su gran equilibrio
con espuertas rebozadas.
Rebozadas con los áridos
que del rio son entrañas,
extraídas con los cazos
antes de salir el alba.
¡Ay, qrenero! ¡Arenero!
que trabajando en el río
entregaste toda el alma.
Y continúa con la estampa típica del arenero:
Aparecen en la orilla
areneros de Triana,
casi desnudos,  descalzos,
dispuestos a tirar anclas.
Areneros de Triana [1]
Constituyen estos textos una magnifica descripción de la vida del arenero de Triana ilustrada con imágenes y viñetas antiguas que no tienen desperdicio.
En el Guadalete, antes que las graveras se extendieran aguas arriba, la arena estaba en La Corta, poblado de chozas que creció con ladrillos a partir de los años cuarenta [2]. Los areneros, como en Triana, sacaban de las entrañas del río la arena que, en reatas de borricos con serones repletos, vendían a pie de obra.

Areneros de La Corta. Archivo RTVE
Más tarde llegaron los barcos areneros que remontaban el Guadalete desde el Puerto de Santa María. A mano, a golpe de pala y sudor, la gabarra se completaba hasta completar 50 y 60 toneladas como recuerda Francisco Rodríguez Atalaya [3]. Las máquinas aliviaron el trabajo de carga, pero también ayudaron a la construcción del nuevo azud aguas abajo del de La Corta. La boca del río se cerró, dejo de escupir tierra y se colmató, desaparecieron las playas, y la vida del arenero término.
Barco arenero [4]
Ya no quedan areneros en La Corta ni en Triana, como tampoco río vivo, sea Guadalete o Guadalquivir. Presas, motas y escolleras mataron al río. Lo fueron parando poco a poco hasta matarlo. Un río quieto sin corriente que traiga y mueva cantos, gravas y arena, es tanto río muerto de areneros como de peces.
Barcas areneras en La Corta. Archivo RTVE
Quedan areneros en otros ríos, pero no en los nuestros. La fotos que de los areneros de hoy hay que buscarlas en otros lugares lejos de esta tierra, en la distancia y dicen que en el desarrollo, pero no tanto en el tiempo. Como muestra aquí quedan las imágenes de Moisés Ruiz de los areneros del Cauca [5].

Arenero de marcha al trabajo. Cartago. Valle del Cauca. 1995 [5].
Areneros en el río La Vieja. Cartago. Valle del Cauca. 1995 [5]
Areneros en el río Cauca. Cartago. Valle del Cauca. 1995 [5]
[2] SIMÓ, J.P (2008). En “la corta” del río. Diario de Jerez. 16.11.2008.http://www.diariodejerez.es/article/jerez/280860/la/corta/rio.html
[3] MARTÍN, A. “No valoramos el río hasta que lo perdimos”. La voz digital. 4.04.2006.http://www.lavozdigital.es/jerez/pg060404/prensa/noticias/Jerez/200604/04/JER-SUBARTICLE-167.html

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