Entre corrientes, sombras y sol del Guadalete, hace ya casi seis años, nació Viviendo Ríos. En aquella primera entrada del 17 de septiembre de 2010, la vieja idea del río vivo se transformó en río vivido de areneros, peceros y maestros del Guadalete, entre otros seres de agua y magia que lo viven todavía.
Sin esperarlo y como mágico presente de ninfas y duendes que
lo habitan, ayer recibí de la mano de José María Fernández-Palacios, Jefe de
Servicio de Información y Participación de la Consejería de Medio Ambiente y
Ordenación del Territorio, uno de los 300 ejemplares editados y numerados de
una nueva publicación sobre el Río Guadalete.
Para el que escribe es todo un honor figurar en la lista de 34
autores que con sus textos e imágenes ofrecen otras tantas miradas y vidas
vividas en torno a uno de los ríos singulares de Andalucía. Desde la ciencia,
la sociedad y la administración el Río Guadalete es objeto de diferentes
miradas y experiencias de vida que ofrecen al lector conocimiento empírico
construido a lo largo de diferentes trabajos e iniciativas de investigación,
educación y gestión.
Reconocer imágenes cercanas, lugares y caminos entre sus
aguas y orillas me trae recuerdos de horas de trabajo y paseo, de reflexión y
charla bajo tarajes y muros de Cartuja jerezana, vida compartida con compañeras
y compañeros de viaje y experiencia que el tiempo y la distancia alejan.
Sirva esta entrada como agradecimiento general a la
Consejería, y en particular para todos los que juntos recorrimos sus orillas, para
los que compartimos baño y chapuzón inesperado, pero sobre todo, amistad y vida
en tiempos de agua y paisaje de corriente y Guadalete.
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