sábado, 4 de diciembre de 2021

El Brazo del Este se vuelve a secar

Que en el Bajo Guadalquivir hablemos de sequía no es extraordinario ni excepcional. La coyuntura de lo climático, en cuanto a disponibilidad del recurso hídrico se refiere, y la estructura de la demanda y uso hace que lo que calificamos como evento extraordinario en la cuenca del Guadalquivir sea algo recurrente y ordinario.

Que más tarde o temprano al agua falte en el Bajo Guadalquivir es algo sabido y asumido por los responsables tanto de la gestión del recurso hídrico como la conservación de los espacios naturales asociados. Así ocurre de forma particular en el Paraje Natural del Brazo del Este, espacio natural protegido y humedal de importancia internacional, en el que el agua inunda sus arrozales y el antiguo cauce del Guadalquivir.

En el ámbito de la planificación hidrológica y el arrozal, principal cultivo de regadío del Brazo del Este, las medidas de control y limitación del recurso tienen aplicación inmediata, no exenta de polémica y reclamación por parte del sector. En el ámbito de la conservación del espacio protegido, de acuerdo con su correspondiente Plan de Gestión, la sequía también debería de activar las medidas previstas para garantizar los niveles óptimos de inundación.

En verano denunciamos la falta de agua en el Brazo del Este y la inoperancia de los sistemas de regulación que debieron mantener dichos niveles de acuerdo con los criterios de ordenación y gestión previstos [1]: Fallaron los bombeos [2].

Hoy volvemos a denunciar la falta de agua en el Brazo del Este. Los sistemas de bombeo previstos “incluso en años de extrema sequía, cuando no sea posible el cultivo del arroz” [3,4] deberían ya de “activarse” o “arreglarse”.

¿Dónde están los responsables de la gestión del territorio y el agua? ¿Dónde los del recurso hídrico y el cumplimiento del Plan de Gestión? ¿Qué ocurre con la entrada de agua prevista desde el encauzamiento del Guadaíra? ¿Qué pasa en la Hermosilla con la compuerta de entrada del agua del Caño de la Vera? ¿No hay agua tampoco en el encauzamiento del Brazo del Este para bombear? ¿Qué hacemos con los objetivos y obligaciones contraídas cuando elevamos el Brazo del Este a patrimonio natural? NADA

¿Qué dicen los responsables de los municipios de Coria y Puebla del Río de la orilla derecha? ¿Y los de Dos Hermanas y Utrera, Lebrija y Las Cabezas de la izquierda? ¿Y Los Palacios y Villafranca, entrada histórica y natural a la Marisma del Este? ¿Dónde están los de la Diputación de Sevilla y la comarca del Bajo Guadalquivir que tanto hablan de abrir caminos junto al Guadalquivir? ¿Qué pasa con las intenciones, conclusiones y manifiestos de tanta jornada de recuperación y aprovechamiento sostenible del Estuario y el Bajo Guadalquivir? NADA

+INFO:

[1] El Brazo del Este ¿Capital Natural del BajoGuadalquivir?

[2] El Humedal del Brazo del Este se queda sin agua

[3] DECRETO 198/2008, de 6 de mayo, por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Paraje Natural Brazo del Este y se amplía el ámbito territorial del citado paraje natural.

[4] DECRETO 348/2011, de 22 de noviembre, por el que se declara Zona de Especial Protección para las Aves el Paraje Natural Brazo del Este y se modifica el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del citado Paraje Natural aprobado por Decreto 198/2008, de 6 de mayo.

 

domingo, 31 de octubre de 2021

Coria del Río, Puerto de encuentro

 


Coria del Río vuelve a ser punto de encuentro de diferentes visiones y expectativas en torno al Bajo Guadalquivir. Del 16 al 19 de noviembre Coria retoma la capitalidad del estuario siendo sede y promotor su Ayuntamiento de una nueva edición del Congreso sobre el aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales, culturales y turísticos.


Coincide esta segunda edición con diferentes iniciativas que tienen como objeto y objetivo abordar desde el presente el futuro del estuario. El nuevo ciclo de planificación hidrológica desde la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la revisión de la gestión del dominio público marítimo terrestre en la provincia de Sevilla desde la Dirección General de Calidad Ambiental y Cambio Climático de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, la puesta en marcha de una posible Estrategia de Desarrollo Local Participativo desde el sector pesquero, el proyecto de optimización de la navegación y la creación de nuevos humedales desde el Puerto de Sevilla, o proyectos turísticos como el Territorio Guadalquivir desde la Diputación de Sevilla, entre otros, tienen en Coria un puerto común de encuentro.


La colaboración entre los Ayuntamientos de Coria, La Puebla y Palomares del Río, Isla Mayor, La Algaba, La Rinconada, San Juan de Aznalfarache y Santiponce debe ser ejemplo y aliciente para el resto de municipios del Bajo Guadalquivir, así como para los Grupos de Desarrollo Rural y otros colectivos de carácter empresarial o social que tienen como ámbito de acción comarcal o local el curso bajo del Guadalquivir y su entorno.

Desde Viviendo Ríos celebramos esta nueva edición y agradecemos al Ayuntamiento y a todas las instituciones y colectivos que, desde el patrocinio o la colaboración, participan como muestra de un compromiso y objetivo común, el de todos los que de una u otra forma, vivimos el Bajo Guadalquivir.



+ INFORMACIÓN:

Ayuntamiento de Coria del Río


martes, 12 de octubre de 2021

El Genil en Badolatosa (Sevilla)

Desde las cumbres de Granada, serpenteando entre Córdoba y Málaga, el Genil entra en Sevilla por Badolatosa. Como río grande también de la provincia, el Genil era recibido en su día con un vocerío de martillos sobre piedra en las canteras y minas de la Sierra Cabrera, el gemido de las norias de las Huertas de La Manga, las muelas de los molinos harineros y las turbinas de las primeras fábricas de luz de Malpasillo.

Hoy el Genil llega a Sevilla apenas acompañado del canto de pájaros que anidan en el embalse de Malpasillo y la monodia de la motobomba de gasoil en la vega. Sus huertas enmudecieron al perder norias y gente, y entubar las acequias en las que cantaba la corriente de agua. En los molinos y viejas fábricas callaron también las piedras y turbinas, como los picos y palas de la minería del hierro.

Aun así, Badolatosa sigue siendo paso y alto obligado del camino antiguo de Córdoba a Sevilla; un pueblo que mira al río desde el nuevo parque de ribera y los senderos que recorren sus orillas y terrazas, en los que en noches sin luna se escuchan ecos de ruedas y molinos, barcas que cruzan el río, y la caballería del Tempranillo galopando delante de los Migueletes.



jueves, 26 de agosto de 2021

Día de las Reservas Naturales Fluviales

 


Las Reservas Naturales Fluviales (RNFs) son figuras de protección en el ámbito de la planificación hidrológica que por su reciente declaración se antojan desconocidas, incluso para las poblaciones de su entorno más cercano. Las RNFs son tramos de río con escasa o nula intervención humana reguladas en el artículo 25 de la Ley del Plan Hidrológico Nacional que se reservan para su conservación en estado natural, con la finalidad de proteger y conservar los bienes de dominio público hidráulico.


Su declaración singulariza al recurso hídrico y otorga una salvaguardia especial y mayor que la que pudiera ofrecerle la declaración de espacio natural protegido, lo que redunda en la consecución de los objetos señalados en la DMA para las masas de agua, pudiendo considerarse como sitios de referencia. La protección del DPH a través de las RNFs implica la posibilidad de prohibir las autorizaciones o concesiones solicitadas sobre el bien reservado con el objeto de limitar el uso general o privativo del recurso.


En la demarcación hidrográfica del Guadalquivir existen 7 RNFs (243 km) que se corresponden con tramos de una o varias masas de agua de cabecera en la Rivera de Huelva, en los ríos Guadalora, Genil, Montoro, Guadalentín, Salobre y Angorrilla, y el arroyo Bejarano. Para el siguiente ciclo de planificación se han propuesto tres nuevas reservas (79 km) en los ríos Castril, aguas arriba del embalse del Portillo, Robledillo, Marbella y Bailón.

La RNF de los ríos Salobre y Angorrilla es el escenario elegido en la cuenca del Guadalquivir para celebrar el Día de las Reservas Naturales Fluviales como propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con el objeto de acercar a la población local estas figuras de protección [1].


Desde el pasado 23 de agosto la casa de la Cultura de Salobre (Albacete) ofrece a modo de exposición varios paneles informativos de carácter general relacionados con la gestión de la RNFs y en particular con la propia RNF [2]. El 27 de agosto se impartirá una charla didáctica y se realizará una visita guiada a la reserva. La jornada se completará con la proyección del audiovisual: Duriensis. Los endemismos del Duero.


Desde Viviendo Ríos damos la bienvenida a ésta y a cualquier otra iniciativa de acercamiento de la gestión del agua a la población y animamos a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a seguir esta corriente, incluyendo actividades y exposiciones similares, en su propia sede, así como en otras poblaciones ribereñas.

+INFO:

[1] Día de las Reservas Naturales Fluviales. Ministerio de para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

[2] Exposición Reserva Natural Fluvial Ríos Salobrey Angorrilla


martes, 17 de agosto de 2021

El anillo verde de Sevilla: La maratón olímpica de los sevillanos contra el cambio climático

Cual maratón filipidense renovada, el anillo verde de Sevilla se nos presenta como carrera de larga distancia, nuncio de batallas de los sevillanos contra el cambio climático, 42 km de marcha apresurada por las riberas del Guadalquivir, el Guadaíra, el Tagarete (Miraflores) y Tamargillo (Ranilla).

Con principio y fin en el Estadio Olímpico de La Cartuja, el Ayuntamiento de Sevilla, nos presenta un nuevo proyecto en forma de cinturón verde que, siguiendo la corriente, la de las aguas de sus ríos y arroyos y las del desarrollo global (Agenda 2030) y del urbanismo (Nueva Agenda Urbana), nos apriete bien el pantalón y nos lleve por el camino de la sostenibilidad a lo largo de cuatro tramos en los que se incluyen los grandes espacios verdes de la periferia hispalense:

1) Desde el Estadio Olímpico de la Cartuja a la nueva Esclusa (14,1 km)
2) Desde la Esclusa al Parque Guadaíra (8,9 km)
3) Desde el Parque Guadaíra al Parque del Tamarguillo (9,4 km)
4) Desde el Parque del Tamarguillo al Estadio Olímpico (9,2 km)

RECORRIDO

Desde Cartuja a la Esclusa, el camino no es fácil. De los terrenos de Cartuja transformados como balcón de la Sevilla del 92 al Guadalquivir apenas queda el recuerdo. El espacio que desde el propio portal del área municipal de parques y jardines se nos presenta como “Zona Verde en torno al Muro de defensa de la Ronda Oeste”, incluida la correspondiente senda rural, dejó hace tiempo de cuidarse y hoy es presa de la propia vegetación y el bache. En el “Parque de la Vega de Triana”, más por empeño voluntarista que desempeño municipal, el entorno es menos duro que en el anterior, pero desde aquí hasta la esclusa, habrá que consolidar viejos caminos de ribera en el entorno de Tablada, cruzar el antiguo cauce del Guadaíra, y abrir puertas al mismo puerto de Sevilla en la esclusa. 

Desde la Esclusa al “Parque del Guadaíra, el camino parece más fácil. Los caminos de servicio de los muros del encauzamiento del Guadaíra y su entorno han sido ya objeto de varias actuaciones y son frecuentados como parte del Corredor Verde Metropolitano (Sevilla-Los Palacios y Villafranca).

Desde el Parque del Guadaíra hasta el del Tamaguillo en Alcosa, el tramo es más complicado. Tras El Parque hasta la desembocadura del canal del Ranillas, el Guadaira y su entorno parecen secarse. En el cauce, el uso o abuso ganadero limita cualquier nuevo brote verte. Tras los muros, montones de escombros, chabolas y otras arquitecturas efímeras de chapa, madera y cartón llenan el espacio. Acompaña esta imagen el paseo aguas arriba por el canal del Ranilla hasta el entorno de Palmete, donde, el cauce se esconde caprichoso bajo un techo de hormigón varias veces hasta llegar al parque del Tamarguillo. La primera en el entorno de Palmete para aparecer en el Polígono de la Negrilla y llegar, bordeando el “Parque Municipal Infanta Elena” hasta la Avenida de Miguel Ríos Sarmiento en Sevilla Este. La segunda desde este punto hasta la Avenida de Séneca para volver de nuevo como cauce abierto y canalizado en el entorno del Parque del Tamarguillo.

Desde el “Parque del Tamarguillo” hasta la vuelta el camino sigue ahora por la canalización del Arroyo Miraflores aguas abajo, entre la Ronda Norte y las últimas zonas de huerta de Sevilla en el entorno del Aeropuerto Viejo, el propio “Parque de Miraflores” y continuar a modo de peregrinación hacia San Jerónimo y su templete de San Onofre para regresar al entorno de Cartuja. Se trata de tramo complicado, lleno de agua, las del cauce y las que corren por la red de canales y acequias de regadíos históricos, pero seco, como otros, de cualquier brote verde en sus orillas.

PRESUPUESTO

Para crear este anillo se ha anunciado una inversión de 23 millones de euros, 547.000 euros por km de recorrido. Cantidad nada despreciable, teniendo en cuenta el coste equivalente de otras infraestructuras lineales como carreteras convencionales y autovías, entre 1 y 30 millones de euros por km.

Este presupuesto se dedicará a varios tipos de actuaciones relacionadas con la recuperación de la cubierta vegetal en general, y en particular la asociada al dominio público hidráulico, la mejora o nuevo trazado de nuevos caminos, el paso de infraestructuras, la instalación de señalización y otros equipamientos de uso público como miradores y observatorios de avifauna; se ejecutará a lo largo de seis fases: una inicial (2021) con 2 millones de presupuesto de concreción de actuaciones y apertura del proceso de participación; cuatro de ejecución de las obras de los tramos primero (2022) de 3 millones de €, segundo (2023) de 4 millones, tercero (2024) de 8 millones y cuarto (2025) de 4 millones; más una última fase (2006) de mejora y puesta a punto del conjunto de actuaciones con 2 millones de euros. 

LOS RETOS

Sin conocer la documentación técnica del proyecto y solo con la lectura del seguimiento que la prensa local ha realizado en los últimos meses sería arriesgado valorar de forma precisa la propuesta municipal, pero sí se nos ocurren algunos retos que podrían plantearse desde nuestra propia experiencia.

1) Aprender de aciertos y errores anteriores
Que el anillo se presente como elemento importante del sistema de infraestructura verde de Sevilla y el área metropolitana nos parece interesante. La idea no es nueva, de hecho no ha habido gobierno local que de una u otra forma la haya incluido en su mandato e incluso desarrollado parcialmente en forma de proyecto de bulevar o ampliación de las zonas verdes de la periferia. Recopilar y analizar en detalle estos antecedentes sería el primer reto. La experiencia en el propio corredor verde del Guadaira desde Alcalá o Dos Hermanas, los intentos de ampliación de los Parques del Tamarguillo e Infanta Elena en Alcosa y Sevilla Este, incluido el Bulevar del Ranilla, Miraflores, San Jerónimo y Alamillo, ilustra la complejidad de este tipo de intervenciones y sobre todo ejemplos concretos de problemas a superar como la disponibilidad y titularidad de los terrenos, las competencias de diferentes administraciones en el ámbito del dominio público hidráulico, el marítimo terrestre, carreteras y medio ambiente, ordenación del territorio y urbanismo.

2) Concretar el concepto de corredor. Viabilidad técnica del proyecto
Que el anillo se convierta en un corredor ecológico capaz de unir diferentes espacios verdes de la periferia y que sume una importante masa forestal (25.000 árboles) al conjunto del arbolado municipal (235.000) es también oportuno pero insuficiente. El proyecto debería orientarse al establecimiento de una cubierta vegetal acorde con sus objetivos paisajísticos, pero también ecosistémicos, incluyendo especies de diferente porte, necesidades hídricas y edáficas, eficacia con relación al ciclo del carbono y fomento del hábitat de otras especies de fauna de interés en su contexto biogeográfico general, y un entorno particular de carácter artificial y gris más que natural y verde, degradado por el hormigón de los tramos canalizados y escombreras.

3) Definir el uso público del nuevo equipamiento. Viabilidad económica y social
Más de medio millón de euros por km para la puesta en marcha del anillo es una cantidad nada despreciable que habrá que justificar con relación a los beneficios ambientales esperados, pero también en el ámbito de lo social y el uso público del nuevo equipamiento. La creación de empleo con relación a la puesta en marcha será importante, tal y como se anuncia, pero sobre todo, de cara al mantenimiento y aprovechamiento posterior en el que empresas del ámbito de la jardinería y el ocio podrían tener cabida. 

4) Superar la perspectiva lineal de la infraestructura
El anillo se presenta como estructura lineal de 42 km, los mismos que el recorrido habitual de las pruebas de maratón, incluido la de Sevilla. Sin embargo, más allá del camino, habrá que definir actuaciones a un lado y otro de la vía, unas en el ámbito de restauración fluvial y otras en el de la recuperación de suelos, escombreras, etc.

5) Integrar el Patrimonio Histórico
Coincide la presentación del proyecto con la del Plan Director del Patrimonio Histórico Municipal. Los molinos del Guadaira o el Templete de San Onofre del Plan Director deberían de incluirse también en el proyecto como espacios de interés y sobre todo como oportunidad de integrar de forma efectiva el patrimonio cultural y natural.

6) Incluir la perspectiva comarcal y provincial del equipamiento
Y por último, y aunque se anuncia la conexión con otras vías o equipamientos similares del Aljarafe, insistimos en la necesidad de integrar el proyecto en el conjunto de otras actuaciones similares de interés como el Corredor Verde Metropolitano en el ámbito del Bajo Guadalquivir y los Alcores.

Con esta entrada damos la bienvenida al proyecto e iniciamos nuestra propia maratón de entradas relacionadas con el anillo.

martes, 15 de junio de 2021

Los ríos se mueren

 

Río Corbones (Marchena, Sevilla)

Desde Viviendo Ríos difundimos la idea del Río Vivo y Vivido como marco para la gestión integral de los ecosistemas fluviales. El Río Vivo llama a la conservación de la bio y geodiversidad; el Vivido a la de cliodiversidad. Lo Vivo es objeto de estudio de la ecología acuática, la geomorfología y la hidráulica; lo vivido de la antropología, la sociología, la historia y la arqueología, entre otras ciencias de lo ambiental y lo social. Lo natural y cultural de los ríos son ámbitos complementarios y por tanto necesarios, de una gestión integral que en aras de la sostenibilidad aspira a compatibilizar su aprovechamiento con la conservación de los valores naturales y culturales de lo fluvial [1].

Evaluamos la calidad del Río Vivo mediante una serie de indicadores relacionados con la fisicoquímica del medio hídrico, la hidromorfología de sus cauces, así como la riqueza y abundancia de diferentes asociaciones o comunidades acuáticas. La calidad del Río Vivido es también evaluable mediante indicadores relacionados con los relatos y vivencias personales, así como los registros del correspondiente archivo histórico que a modo de prueba nos muestran lo vivido en torno al río en un pasado no tan lejano.

Río Corbones (Marchena, Sevilla)

De cómo los ríos se mueren también desde la cultura por dejar de ser vividos, nos remontamos a 1955 y nos acercamos al Río Corbones de la mano de D. José Salvago de Aguilar, cronista de Marchena [2].

Comienza Salvago llamando al río de una forma que ya, entre tanto número y código de categoría y tipo de masa de agua, se antoja olvidada: “El río que pasa por Marchena es el Corbones”. También nos habla de Guadajoz “un lindo poblado” con famosa feria ganadera, antecesora de la de Sevilla y Mairena [3]. Guadajoz fue también nombre antiguo del Corbones a su paso por el campo de Marchena.

Río Corbones (La Puebla de Cazalla, Sevilla)

El Guadajoz o Corbones era ya río venido a menos a mediados del XX, cuestión simple de comparar lo que era en ese momento y lo que fue. Señala Salvago que en menos de medio siglo se había notado un descenso de su caudal. Aunque no se podía precisar, si por efecto del desvío de sus aguas, su aplicación al uso industrial o regadío, lo cierto era que, “salvo cuando la lluvia cae en abundancia, su cauce suele estar cortado y seco”.

El Corbones fue río Vivo y Vivido de acuerdo con las pruebas que Salvago aporta sobre la abundancia de peces y pescaderías: 1) las ordenanzas antiguas reguladoras del Río y la Pesca, 2) el oficio antiguo de pescador o pecero, 3) el número significativo de pescaderías existentes, 4) la abundancia de peceros locales que desarrollan su actividad en los pueblos riberenos del Guadalquivir, y 5) la pesca recreativa de anguilas y peces, práctica habitual también de la nobleza, a la sazón los Duques de Arcos y Señores de Marchena. “Hoy nada hay que ordenar ni reglamentar. El río Corbones se muere, se seca…” lamentaba Salvago. Era también prueba de la decadencia del Corbones la pérdida de sus molinos y toda una industria en torno a la maquila y la harina. De los 7 molinos del XVI, 8 en el XVII, solo quedaban 3 en 1893, y 2 en 1955.

Río Corbones (La Puebla de Cazalla, Sevilla)

A parte de los documentos que con relación a estos temas aporta Salvago y que veremos con detalle en próximas entradas, nos quedamos con el relato personal de sus recuerdos y lo que ya en 1955 se constituye en alegato temprano de nuestra idea de Río Vivo y Vivido:

El río se muere, se seca. A sus orillas, entre juncos, lirios y otras plantas silvestres, crecían altos álamos y robustos tarajes. A su sombra, en los calurosos días del verano, recordamos habernos refugiado en más de una ocasión, para hallar en la frescura de sus orillas un remanso de delicias. Son memorias gratas de los años de nuestra niñez, que nos hacen recordar con cariño a nuestro río

Pero al lado de estos recuerdos amables, un sentimiento de tristeza nos invade: el de que el río se acabe; el de que vuelvan a alegrar a otros niños. ¿Mueren los ríos?...

[1] MELLADO, E. (2020). La gestión cultural de los ríos. Viviendo Ríos

[2] SALVAGO DE AGUILAR, JOSÉ (1955). Los ríos mueren… ARCHIVO HISPALENSE Revista histórica, literaria y artística, 2ª Época. Tomo XXII, Número 70: 157-166.

[3] Guadajoz es población de Carmona con 1073 habitantes. Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

 

lunes, 24 de mayo de 2021

El Brazo del Este, ¿Capital Natural del Bajo Guadalquivir?

 


El 24 de mayo la Federación EUROPARC [1] nos invita a celebrar el Día Europeo de los Parques Naturales [2], efeméride que conmemora la declaración de los primeros parques nacionales europeos en Suecia en 1909. Con el lema “Parks: Next Generation” las instituciones y colectivos implicados en la gestión de nuestros espacios naturales darán cuenta de su importancia y en particular la necesidad de sustentar la recuperación europea post-covid en un pilar básico como el capital natural europeo.

Nos hubiera gustado celebrar el día como otras veces lo hemos hecho con la visita a uno de los espacios de la provincia pero entre restricciones de lo viral y el agua, la salida prevista al Paraje Natural del Brazo del Este [3] ha sido imposible. La imagen actual del Brazo de Este, uno de nuestros humedales protegidos de importancia internacional, quizás no sea la más adecuada para celebraciones, pero sí para la reflexión y la llamada de atención a todas esas instituciones y colectivos que tanto gustan de celebraciones y la vanagloria de su conservación.

El Brazo del Este es unos de los humedales más singulares de la cuenca del Guadalquivir. A diferencia de otros humedales del entorno como los complejos endorreicos de Utrera-El Palmar y Las Cabezas-Lebrija, el Brazo del Este tiene origen fluvial: el resultado de la lucha constante por hacer del Bajo Guadalquivir un río navegable y manso, y de su marisma un espacio agrario.

Su paisaje llama también la atención, por ser lo agrario -el arrozal- el uso predominante. Las tablas del arroz y los canales de abastecimiento y desagüe rodean el antiguo curso del río, mientras que los muros y caminos lo cortan, generando un rosario de vueltas y puntas inundables mediante un complejo sistema de bombeo, drenaje del arrozal y regulación de los aportes de antiguos afluentes como el Caño de la Vera y el Salado, y el Guadaíra en su nueva canalización.

Pero si el Brazo del Este es singular y llama la atención de los amantes del Birding y la naturaleza, es la riqueza de su avifauna, que en pleno verano e incluso en los periodos severos de la más severa sequía, encuentran el correspondiente refugio. Es esta biodiversidad la que justifica la relevancia y protección regional e internacional del espacio de acuerdo con los correspondientes instrumentos de gestión.

Dejando para próximas entradas detalles sobre éstas y otras particularidades del Brazo del Este, con la entrada de hoy, queremos resaltar otras singularidades más lamentables.

La primera, el estado actual, no tanto fruto de la pertinaz sequía, como la aplicación de no se sabe qué criterios de gestión que han llevado a la desecación del humedal. El Brazo del Este es un humedal cultural cuya conservación depende de un sistema artificial de gestión hidrológica que lo mantiene, que no debería entender de lluvias ni temperaturas extremas.

La segunda, ya habitual en otras entradas, la falta de entendimiento entre organismos con competencias en el espacio natural, sea desde la política medioambiental en el ámbito regional o desde la planificación hidrológica en el de cuenca, así como entre usuarios, sean los del agua o los del uso público del espacio natural.

Y la tercera, la falta de compromiso local, más allá de lo turístico y -permítanme la expresión- del correspondiente postureo FITURiano. No se entiende la ausencia de iniciativas de gestión compartida y cooperación entre las administraciones competentes a escala regional y estatal con las de ámbito provincial, comarcal o local.

Iniciativas de reactivación socioeconómica como el Plan Contigo de la Diputación Provincial [4], o las que vendrán en el ámbito del Plan de Recuperación Next Generation [5], son oportunidades de interés para municipios como Puebla y Coria del Río, Utrera, Lebrija, Las Cabezas de San Juan, y por extensión Dos Hermanas y Los Palacios y Villafranca, que se antojan desaprovechadas a nivel local, así como en el comarcal y regional.

Es hora de superar los ismos de lo local y la política, concentrar miradas en un espacio común y hacer del Brazo del Este, como verdadero capital natural del Bajo Guadalquivir, un pilar de la reactivación del territorio.

Continuará.

[1] Federación EUROPARC

[2] Día Europeo de los Parques europeos. Federación EUROPARC

[3] Paraje Natural del Brazo del Este. Junta de Andalucía

[4] Plan Contigo. Diputación de Sevilla

[5] Plan de recuperación para Europa. Unión Europa