viernes, 13 de enero de 2012

El río, monumento natural (1): La ribera del Guadaíra

Ampliamos la información sobre este nuevo monumento natural de acuerdo con los contenidos del Decreto 382/2011, de 30 de diciembre por el que se declaran monumentos naturales de Andalucía el meandro de Montoro, Los Tajos de Alhama, La Peña de Arcos de La Frontera y la Ribera del Guadaira y se dictan normas y directrices para su ordenación y gestión.

Descripción general
La zona que se declara monumento natural de carácter mixto/ecocultural es un tramo del río Guadaíra, de unos 10 km de longitud, que discurre entre el Molino Hundido y el Molino de Pelay-Correa, junto con el Parque Urbano de Oromana. A lo largo de este tramo se localizan doce aceñas o molinos harineros de agua, de origen árabe, que jalonan el cauce y lo hacen único en Andalucía. Estos molinos, importantes ingenios del patrimonio ecocultural de Alcalá de Guadaíra, forman junto al propio cauce del río una unidad con entidad suficiente para ser protegidos conjuntamente y que justifica su declaración como monumento natural.
De estos molinos, el de Aceña, el del Algarrobo y el Molino del Realaje ya cuentan con protección tras su declaración como Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Además, en el entorno de la zona que se declara monumento natural, existen otros elementos culturales de gran interés patrimonial como la Estación de Bombeo de Agua de Adufe y su maquinaria, la Ermita de San Roque, el Recinto Fortificado y Castillo de Alcalá, etc.
Como área de protección, cumpliendo con lo establecido en el artículo 27 del Decreto 225/1999, de 9 de noviembre, se incluyen también los parques urbanos de la Retama y San Francisco, así como la finca Huerta la Perdida, Huerta de Zafra y Hacienda de Oromana.
Normas y directrices de ordenación y gestión
La declaración de este monumento natural implica su inclusión en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía así como la inscripción en su Registro, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 4 del Decreto 95/2003, de 8 de abril, por el que se regula la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y su Registro.
En la normativa correspondiente se especifican las disposiciones generales sobre gestión y administración, gestión de los recursos naturales, culturales y paisajísticos, uso público, educación ambiental, investigación, regulación de usos y actividades. Recogemos en esta entrada las normas particulares que recoge en su declaración.
1) Criterios para la gestión
La gestión del monumento natural estará orientada a:
a) Impulsar la adopción de las medidas necesarias para asegurar el mantenimiento de las márgenes del río Guadaíra y la calidad ambiental de sus aguas.
b) Impulsar la realización de actividades de restauración hidrológico-forestal, especialmente los tratamientos silvícolas encaminados a la eliminación de especies exóticas y restauración de vegetación de ribera.
c) Fomentar la colaboración de la Consejería competente en materia de medio ambiente y las asociaciones locales dedicadas a la conservación del medio ambiente y al voluntariado ambiental.
d) Impulsar, por parte de la Consejería competente en materia de medio ambiente y la Corporación Local, las líneas de actuación correspondientes a instalaciones, servicios y actividades de uso público que se determinen en la Guía Provincial de Uso Público.
2) Régimen de actividades
En el monumento natural serán compatibles las siguientes actividades:
a) Las visitas por los senderos o itinerarios habilitados para ello.
b) Las actividades tradicionales tales como la recogida de espárragos, caracoles o setas, siempre que sean respetuosas con el medio en el que se encuentra, no interfiriendo en el objetivo principal por el que se declara este espacio como monumento natural que es el uso recreativo.
c) Las actividades deportivas o de turismo activo en aquellas áreas habilitadas para su práctica.
d) Paseos en barcas por el río.
e) La pesca, previa autorización de la Consejería competente en la materia.
f) Aquellas otras no sometidas legalmente a licencia cuando afecten a Bienes de Interés Cultural, su entorno, o a bienes de Catalogación General.
En el monumento natural serán incompatibles las siguientes actividades:
a) La circulación rodada libre por las zonas habilitadas como senderos peatonales.
b) Toda modificación de la vegetación de ribera que se realice sin la previa autorización de la Consejería con competencia en materia de medio ambiente.
c) La actividad cinegética.
d) Aquellas prohibiciones contempladas expresamente sobre bienes inscritos en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz.
3) Investigación
Se consideran prioritarios los estudios ecológicos, faunísticos y etnológicos relacionados con el monumento natural que fomenten la conectividad y las interrelaciones entre la cabecera y la desembocadura, dado que la cabecera del río Guadaíra está considerada Lugar de Importancia Comunitaria (ES6180013 Río Guadaíra) y la desembocadura en el Paraje Natural Brazo del Este, declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ES0000272 Brazo del Este).
4) Instrumentos de planificación
Además de lo establecido en este Decreto y en los instrumentos de planificación vigentes, en particular, al Plan General de Ordenación Urbanística de Alcalá de Guadaíra, que declara el suelo de este monumento natural como Suelo No Urbanizable de Especial Protección por su paisaje relevante, la gestión del monumento natural se adecuará al régimen de protección que establece la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, y la Ley 14/2007, de 14 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía.
5) Dominio público hidráulico
La Consejería competente en materia de medio ambiente promoverá el deslinde de la zona de dominio público hidráulico de los terrenos incluidos en el monumento natural, así como de otros aledaños que puedan influir o afectar al régimen hídrico del espacio.
6) Administración y gestión
La Consejería competente en materia de medio ambiente, de acuerdo con el artículo 24 del Decreto 225/1999, de nueve de noviembre, podrá delegar mediante convenio con el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra la administración y gestión de este monumento natural, sin perjuicio de las competencias correspondientes a otras Administraciones Públicas respecto a materias distintas a las ambientales.
Con objeto de mejorar la coordinación y la participación ciudadana e interadministrativa en la gestión y administración del monumento natural, así como de los programas y proyectos de actuaciones que afecten a su ámbito territorial, todas las funciones de asesoramiento y colaboración con la Consejería competente en medio ambiente se realizará a través del Consejo Provincial de Medio Ambiente y de la Biodiversidad de Sevilla de acuerdo con los artículos 18 y 19 y disposición adicional primera del Decreto 225/1999, de 9 de noviembre.
Continuará........

miércoles, 4 de enero de 2012

El río, monumento natural

Comenzamos el año con los ecos del agua entre tajos, fuentes y arroyos que celebran la declaración de nuevos monumentos naturales con un marcado carácter fluvial.
El Guadalete en Arcos de La Frontera, el Guadalquivir en Montoro, el Alhama en Granada, el Guadares en Benaoján, el Turón en El Burgo, el Genal en Igualeja, el Guadalhorce en Villanueva del Trabuco, el Guadaira en Alcalá, y las fuentes del arroyo Alcázar en Alcaucín son elementos singulares de los nueve espacios naturales declarados en Andalucía por el Consejo de Gobierno de la Junta el pasado 30 de diciembre [1].
Con estas nuevas declaraciones ya son 49 los monumentos naturales incluidos en la Red de Espacios Protegidos de Andalucía [2], con monumentos también de interés fluvial como Los Sotos de la Albolafia del Guadalquivir en Córdoba, el Guadiaro en el Cañón de Buitreras, y la Cascada de la Rivera del Huesna.
Los monumentos naturales son espacios de carácter natural protegidos. Se definen como espacios o elementos de la naturaleza constituidos por formaciones de notoria singularidad, rareza o belleza que merecen ser objeto de una protección especial, así como las formaciones geológicas, los yacimientos paleontológicos y demás elementos de la gea que reúnan un interés especial por la singularidad o importancia de sus valores científicos, ecoculturales o paisajísticos [3,4].
Los nuevos monumentos son los siguientes:
1) Peña de Arcos de la Frontera (Río Guadalete, Arcos de la frontera, Cádiz. 10,74 ha). Formación geológica originada por el río Guadalete, de gran envergadura y representativa de la campiña gaditana. Su declaración como monumento natural complementa a la protección ya reconocida para los cercanos meandros del Guadalete.
2) Meandro de Montoro (Río Guadalquivir, Montoro, Córdoba, 99,41 ha). Meandro del río Guadalquivir a lo largo de 4,7 kilómetros en la entrada meridional del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro. La zona cuenta además con bienes inscritos en el Catálogo del Patrimonio Histórico como los molinos de San Martín, La Huerta, Las Monjas y Las Aceñuelas; la Aceña del Cascajar, el Puente de las Donadas; la Fuente de la Oliva, y el Batán de Batanejo.
3) Tajos de Alhama de Granada (Río Alhama, Alhama de Granada, Granda, 25,79 ha). Conjunto de cañones y tajos de arenisca de gran belleza y alto valor ecológico modelados por el río Alhama. El enclave sirve de hábitat a numerosas especies de aves y presenta una interesante vegetación asociada al medio rocoso.
4) Tajos del Alcázar (Cabeceras del arroyo Alcázar, Alcaucín, Málaga, 10,71 ha). Conjunto de formaciones geológicas singulares entre las que destaca el Tajo de El Fuerte con más de 170 metros de desnivel y 500 de longitud. Se trata de un lugar inaccesible, solo frecuentado por aves rapaces y cabras monteses, y con una flora vascular de gran interés ecológico.
5) Cueva del Gato (Río Guadares, Benaoján, Málaga, 0,88 ha). Conjunto de gran valor geomorfológico y paisajístico conformado por la cavidad de salida de las aguas permanentemente cristalinas del río Guadares. La cueva alberga pinturas rupestres y una de las mayores colonias sedentarias de murciélagos cavernícolas de Andalucía.
6) Mirador de la Cuenca del río Turón-Mirador del Guarda Forestal (Río Turón, El Burgo, Málaga, 1,62 ha). Enclave ubicado en el Parque Natural Sierra de las Nieves y formado por un otero de 900 metros sobre el nivel del mar que permite divisar la cabecera de la cuenca del río Turón y un variado paisaje forestal de pinsapos, pinares de pino carrasco y rodeno, encinares, cornicabrales y enebrales.
7) Nacimiento del río Genal (Río Genal, Igualeja, Málaga, 0,06 ha). Situado en el Parque de la Sierra de Grazalema, este enclave fluvial destaca por una vegetación de ribera muy bien conservada y formada por álamos blancos, olmos, fresnos, sauces y alisos.
8) Fuente de los Cien Caños-Nacimiento del río Guadalhorce (Río Guadalhorce, Villanueva del Trabuco, Málaga, 8,25 ha). Sistema de acequias comunicadas por numerosos caños que recogen las aguas de la Sierra de San Jorge. La zona constituye un importante hito geográfico como lugar de nacimiento del río Guadalhorce, el más largo y caudaloso de la provincia de Málaga.
9) Ribera del Guadaíra (Río Guadaira, Alcalá de Guadaira, Sevilla, 149,7 ha). Tramo de 10 kilómetros del río Guadaíra que discurre entre el Molino Hundido y el Molino de Pelay-Correa. En su recorrido se localizan doce molinos harineros de origen árabe, alguno de los cuales ya han sido declarados Bienes de Interés Cultural.

En próximas entradas presentaremos cada uno de estos monumentos y su relación con el río o cauce implicado. Daremos cuenta de la importancia de lo fluvial en la configuración del espacio, así como medidas de protección o gestión que se establezcan en el decreto correspondiente de declaración.
[3] Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres.
[4] Decreto 225/1999 de 9 de noviembre de Regulación y Desarrollo de la figura de Monumento Natural de Andalucía. (BOJA 146/1999, de 16 de diciembre)
Foto 1. Río Guadaira. E.MELLADO, novimebre 2011.
Foto 2. Peña de Arcos. http://www.pensarenturismo.com/
Foto 9. Fuente de los cien caños-nacimiento río Guadalhorce. http://www.minube.com/rincon/fuente-de-los-100-canos-a153702

domingo, 18 de diciembre de 2011

Salineros. Campesinos de lo salado

En tierras de campiña hay cientos de arroyos salados que han alimentado un buen número de salinas de interior de Andalucía. La mayoría de estas salinas han ido desapareciendo ahogadas por la producción de la sal marina o el avance de la técnica que abandonó la sal como conservante de alimentos por el frío y el vacío. De las salinas antiguas apenas quedan los restos de piletas y casas rotas de tapia y teja del salinero.
Sea esta entrada un homenaje a esos salineros de tierra adentro que todavía se afanan como artesanos en mantener un oficio milenario como José y Francisco en las Salinas de Tejas Coloradas en Baena y las salinas del puente de Albendín [1].
Cuando el calor aprieta, comienza el trabajo del salinero. De sol a sol con sombrero de paja como el campesino, el salinero riega sus piletas como el hortelano riega la huerta. El salinero trabaja en su era, con mazo, vara y pala como se trabaja en la era con el mayal y el trillo.
Los salineros de la campiña no son mineros de gema. Trabajan entre calderas y cristalizadores, piletas de agua y sal, cegados por el blanco nieve de la salina, con los ojos irritados entre el salado del sudor y la salmuera.
El agua salada se hacía salmuera con el calor del estío en la caldera. Entre canales y acequias blancas las piletas se llenaban de agua-sal. El sol acababa formando cristales y rosetas de sal que rotas el salinero arañaba del lecho de piedra. En pequeños montones de cristales blancos la sal se secaba. Luego se hacían ladrillos o quesos para vender en cada casa y cortijo, o cabreros y panaderos.
Ya no renta la salina ni se ven montones blancos de sal en la campiña. La lluvia que hoy garantiza cosechas de aceitunas pero que también roba la tierra entre regajos y cárcavas en suelos desnudo, era antes temida porque hacía lo propio con la pila de sal y acaba con la cosecha.
Corren otros tiempos, con otras necesidades y fuentes de agua y de sal. Sin embargo, no podemos permitir que oficios como el de salinero desaparezcan de nuestra memoria como la sal en el agua, o los arroyos salados bajo el arado y el olivar [2].
[1] Oro blanco de la campiña. Salinas de Albendín y Baena. http://albendindesdelatorre.blogspot.com/
[2] María Jesús Barquero Casas: Río Salado (Hijos de Andalucía)
El río salado
corre por entre los olivares
y en volandas trae el viento
un eco de soleares.
Las niñas de las huertas
van en camisa a bailar
con el río como las ninfas.
Cuando salen del agua sus pies
descalzos la tierra enrojecida
los va calzando.
Los flecos de sus camisas
son agua salada y fría
y al secar su piel morena
dibujan blancas estrías.
[3] Imágenes tomadas de la salina cordobesa explotada por MOALVISA.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Lavanderas. Ropa limpia en el río

No hace mucho tiempo, el río era lugar también de tablas, jabón y ropa que lavar. El agua de las casas era para beber. A lavar había que bajar al río. Frotando entre puños morados de frío, maderas o piedras, la mujer sacaba las manchas de sudor y polvo de la camisa del hombre del campo.
Lavanderas en el entorno de Sevilla (1920) [1]
A veces sola como la lavandera de Violeta Parra [2] y la de Jaime León Cuadra [3] o en corro como las de García Lorca en Yerma [4], con frío o calor, se levaba en el río. Primero había que enjuagar, luego jabonar, otra vez enjuagar, y siempre restregar. El sol secaba la ropa sobre la hierba o tendida en el cordel, y la remataba de blanco si ayuda de lejías ni detergentes.
Lavandera de orilla [5]
Para lavar, agua y jabón, si acaso un poco de azulillo para ayudar al sol. El jabón era casero, no había otro. Se hacía a partir de aceite y sosa caústica. No era jabón de pH neutro que cuidara la piel como los que ahora se anuncian. Eso sí, eliminaba bacterias y manchas, pero a base de restregar, sabañones en invierno y llagas en las manos.
En las frías aguas del arroyo [6]
Cuando la alcaldía tenía recursos, aparecía el lavadero público. Desde el manantial o el arroyo el agua se desvía al pilón con muescas para restregar la ropa o huecos para la tabla de lavar. De esos lavaderos algunos han llegado a nuestros días como piezas clave del patrimonio histórico andaluz, pero la mayoría han desaparecido o están ruinas esperando ser dignos de inclusión en el Catálogo correspondiente, de lo contrario, como otros elementos de nuestro patrimonio hidráulico, se perderán en escombreras, y lo que es peor de nuestra memoria.
Lavanderas en la rivera de Huelva (1930) [7]
Ya quedan pocos lavaderos y lavanderas, y menos, orillas y ríos donde lavar. La técnica ayudó  a cuidar las manos, las lavadoras mecánicas y luego las eléctricas liberaron a las lavanderas, pero los nuevos detergentes y lejías condenaron en su día a nuestros ríos. No queremos ver lavanderas en los ríos, a no ser para que usos y tradiciones no se borren ni se olviden, pero tampoco queremos ver orillas vacías, ni ríos muertos.
Lavanderas de Córdoba (XIX) [8]
El río debe seguir siendo punto de encuentro, de habladurías y cantos de lavanderas, de comunión pasada de ropa, agua y jabón, de mujeres lavando sudor y arena, de ropa limpia en canasto de mimbre, de esperanzana y vidas por vivir.
Lavanderas del Tesorillo [9]
Aquí voy con mi canasto
De tristeza a lavar,
Al estero del olvido,
Dejen, déjenme pasar.
Lunita, luna
No me dejes de alumbrar.
Tu cariño era el rebozo
Y nos abrigó a los dos,
Lo manchaste una mañana
Cuando me dijiste adiós.
Lunita, luna
No me dejes de alumbrar.
En la corriente del río
He de lavar con ardor
La mancha de tu partida
Que en mi pañuelo dejó.
Lunita, luna
No me dejes de alumbrar.
Soy la triste lavandera
Que va a lavar su ilusión,
El amor es una mancha
Que no sale sin dolor.
Lunita, luna
No me dejes de alumbrar.
[3] La lavandera de Jaime León Cuadra:http://escribeya.com/Poemas/lavandera-24413
Iba camino del río
Bordeando tupido trigal
Una niña celestial
De ojos color de luna
Descalzo sus desnudos pies
Carga un canasto de ropas;
En su corazón una copla
Y en sus manos el jabón.
Arrodillada en el río
Semejaba una princesa
Sus muslos en la maleza
Eran de nácar y olivos.
Y yo en mi triste olvido
La vi lavando ropas.
Las abejas de las rosas
Le cantaban al oído.
Ella lavaba ropas
Como princesa del río.
[4] Las lavanderas de Yerma. Fragmento.http://usuaris.tinet.cat/picl/libros/glorca/gl003a00.htm
En el arroyo frío
lavo tu cinta.
Como un jazmín caliente
tienes la risa.
Quiero vivir
en la nevada chica
de ese jazmín.
Las ropas de mi niño
vengo a lavar,
para que tome al agua
lecciones de cristal.

Enseñando a vivir ríos. Maestros

¿Qué hay, Gorrión? Espero que este año podamos ver por fin la lengua de las mariposas…
Así empieza el cuento de Manuel Rivas que a partir del guión de Rafael Azcona convertiría José Luis Cuerda en la bellísima película La lengua de las Mariposas (1999).
Lengua y flor [1]
Don Gregorio tenía cara de sapo, como casi todos los maestros que uno conoce cuando apenas levanta dos palmos del suelo. Enseñó a Moncho cosas de patatas, del mundo y de la vida. En sus paseos por el río hablaba de bichos, de libélulas, arañas, y mariposas. La ribera era sitio abierto de excursión y docencia sin otra música de fondo que la del agua entre piedras y troncos, y carreras de niños.
Don Gregorio y Gorrión [2]
Don Manuel no tenía cara de sapo; Don Emilio sí. Don Manuel fue el que me llevó por primera vez de excursión a un río. Pinos y molinos es lo que recuerdo de esa excursión, aparte los bocadillos, la cantimplora de agua y las escapadas de sus caricatos como a todos nos llamaba. Con esa edad, ya tenía costumbre de pasar el verano metido en acequias de huerta, siesta en catre de panocha, y baños en aguas turbias del Guadajoz. Quizá por eso no me acuerde de las espumas del Guadaira en cada azud, de la espesura y sombra de la ribera sobre los caminos de tierra y escaleras de piedra de Oromana. Cuarenta años más tarde, vuelvo a ver los chiquillos correr entre los pinares y las riberas. Ahora no juegan al escondite, juegan a orientarse con planos y brújulas, que tampoco es malo.
Caminos junto al río. Alcalá (2009)
Don Emilio nos enseñaba Historia y Sociales. Me acuerdo de Austrias y Borbones, de Guerras de 30 y 100 años, de causa, desarrollo y consecuencia de todo acontecimiento histórico que nos enseño a estudiar dirigiéndose a nosotros con ese terrible a ver Usted, cuénteme…Tampoco recuerdo que Don Emilio nos hablará de ríos, aunque seguro que nos contó más de una historia del Guadalquivir en esa visita el Archivo de Indias. Don Emilio era hombre serio, pero fue capaz de transmitirnos ese amor por la historia tan necesario para conocer un río como saber de bichos.
Archivo General de Indias [3]
Don Gregorio, Don Manuel y Don Emilio, son maestros, como otros muchos de los que vemos en estos tiempos de ajuste económico manifestarse ante la Delegación o Consejería correspondiente. Son maestros que entre paredes o riberas enseñan a vivir, a sentir la naturaleza y la historia de cada río como algo nuestros, a ser río como mariposas y molinos o barcos en el Guadalquivir, en el Guadaira, en el Guadalete y en otros tantos ríos como vidas de Andalucía.
Protesta docente [4]
Con el tiempo, tuve la oportunidad de trabajar con el Centro de Profesores de Sevilla, hoy como casi todo el sistema y el resto de los CEPs, pendiente de un hilo. Con Manolo y Paco montamos un curso de formación, El Agua en el Aula, con el que invitamos a los profesores, ahora alumnos, a trabajar el río Guadalquivir. Realizamos el primer y único encuentro sobre La educación y el Río en ese Pabellón de Mónaco reconvertido a foro y centro de formación e investigación en torno al agua, la Estación de Ecología Acuática Príncipe Alberto I de Mónaco.
Estación de Ecología Acuática [5]
Fueron tiempos buenos, mejores que los de ahora, por cuestión de crisis, de coyuntura o estructura. De actividad frenética con profesores, maestros y alumnos de instituto y colegio, de discusión sana de propuestas educativas en torno al río y el agua, también de descubrimientos y nuevos amigos. Agustín Cuello es uno de esos amigos [6]. Aunque conocía sus trabajos, no tuve ocasión de conocerlo personalmente hasta que participó en una de esas actividades con su llamada de atención sobre el potencial educativo del río. Luego volvimos a encontrarnos en otras reuniones, charlas o seminarios en Córdoba, Baena, Madrid, La Manchuela, Cádiz y, cómo no, Jerez.
Agustín Cuello Gijón [6]
En Jerez de la Frontera, entre reuniones y proyectos de obra, conocí personalmente a Agustín García Lázaro [7]; antes me había paseado por el entorno de Jerez a través del blog de los hermanos García Lázaro.

Agustín García Lázaro [7]
Agustí Cuello y Agustín García Lázaro son maestros, igual que D. Gregorio, D. Manuel y D. Emilio, aunque no lleven el Don. Cuello ha seguido su curso empeñado desde la Diputación de Cádiz en convertir el Guadalete y otros ríos de Andalucía en aula como la de D. Gregorio y Gorrión [8]. García sigue con sus alumnos en Jerez, transmitiéndoles la misma pasión por su tierra y el Guadalete como la que muestra con su hermano en el blog [9].
Escuela de Alcalá, 1933 [10]
Sirva esta entrada como homenaje a D. Manuel y D. Emilio, maestros de colegio de vieja escuela; a Agustín Cuello y García Lázaro, maestros y docentes de la didáctica; y a todo los D. Gregorio de cuento y realidad que siguen trabajando con sus gorriones entre ríos y riberas abiertas.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Vidas ajenas. La invasión de especies exóticas en los ríos (1)

Cada río y tramo fluvial tiene un conjunto de seres vivos característico. Factores distintos a distintas escalas determinan una u otra combinación de especies. A nivel de cuencas, el aislamiento de la red de drenaje y otros factores biogeográficos que operan a grandes escalas de tiempo limitan el número potencial de especies.
Jacinto de agua en el Guadiana [1]
Los gradientes abióticos a escala de cuenca en altitud, temperatura, conductividad y geomorfología concretan el número final es especies de cada tramo. Finalmente, la combinación de un determinado tipo de sustrato, velocidad de corriente y refugio permitirán la ocupación de una u otra especie en un mismo tramo.
Helecho de agua en Rivera de Cala [2]
Este patrón de diversidad es una característica más del ecosistema fluvial. La estructura de las comunidades de flora y fauna que encontramos en cada tramo se mide con diferentes índices de diversidad. A partir de estos índices se define el estado ecológico de una masa de agua superficial, sea río o lago natural, modificada o artificial.
Mejillón cebra en el Ebro [3]
De acuerdo con la normativa vigente, quedan cuatro años para que nuestros ríos alcancen un buen estado ecológico, o lo que es lo mismo, una combinación determinada de especies de flora (por ejemplo, algas diatomeas y macrófitas) y fauna (por ejemplo, macroinvertebrados y peces) no demasiado alterada respecto a un valor de referencia específico asociado a un río o lago sin ningún tipo de intervención humana significativa o estado natural.
Cangrejo rojo [4]
La aparición de una especie ajena al pool original, introducida directa o indirectamente por el hombre, altera la estructura natural de la comunidad y modifica las propiedades del ecosistema. La proliferación de la especie introducida puede afectar a la abundancia de las poblaciones autóctonas y modificar procesos ecológicos esenciales que deterioran la calidad de la masa de agua.
Pez sol [5]
Durante cientos de años, la introducción de estas de especies no ha sido un problema, incluso se ha fomentado con objeto de mejorar nuestra ictiofauna, controlar plagas, o mejorar las riberas. Sin embargo, cuando la introducción empieza a producir daños en el regadío, y en el abastecimeinto, cuando las centrales hidroeléctricas quedan inutilizadas, cuando desaparecen las truchas y cangrejos autóctonos, o cuando el río queda cubierto por una alfombra verde de plantas flotantes, nos echamos las manos a la cabeza, nos acordamos de otros tiempos y nos preguntamos qué está haciendo la administración para evitar estos daños.
Lucioperca [5]
Hablamos de las especies introducidas, de especies exóticas que de la mano del hombre de forma intencionada o no han sustituido a las especies nativas que deberían habitar el río en condiciones normales. Se trata de almejas, mejillones e hidrozoos que en obstruyen y ciegan rejillas y conducciones de riego, abastecimiento e hidroeléctricas; de truchas extrañas o arcoíris, de luciopercas, peces soles y blases; de cangrejos rojos y ocres; de helechos, lechugas y jacintos de agua; en el Ebro, Guadiana, Tajo o Guadalquivir, entre otras especies, ríos y cuencas.
Siluro en Mequinenza [6]
Inauguramos con esta entrada, una nueva serie dedicada a estas especies, en la que hablaremos de vidas ajenas de nuestros ríos, de daños económicos y ecológicos, pero también de medios y propuestas de control y erradicación en su caso.