miércoles, 2 de febrero de 2011

Día mundial de los humedales

No hace mucho celebramos el día mundial de los ríos. Hoy, 2 de febrero, día mundial de los humedales, se conmemora la adopción de la convención sobre humedales celebrada en 1971 en Ramsar (Convenio Ramsar) [1].
Desde 1997 se realizan en este día actos y actividades en torno a la problemática y conservación de estos ecosistemas acuáticos. La celebración de hoy cuenta con dos valores adicionales: la conmemoración de los cuarenta años de la firma de la Convención [2] y el Año internacional de los Bosques [3].
Espero que no falten actos de celebración o denuncia de cada uno de las administraciones competentes, grupos o asociaciones interesadas y, cómo no, de cada uno de nosotros. En este día de charcas y lagunas, entre otros sistemas acuáticos tipificados como humedales, os traigo el relato de uno de esos humedales que la lluvia del año pasado resucitó de la tierra seca. No se trata de una oda a los valores naturales de estos sistemas, tampoco una denuncia sobre su conservación. Más bien sería el relato de una oportunidad (otra) pérdida de reconciliarnos con nuestro entorno natural. Sea mi homenaje a este día, la historia de la Laguna de Consuegra en Albendín [4].

La laguna de Consuegra (1). Albendín, primavera de 2010
El agua no has traído imágenes inéditas por todos los lugares de Andalucía. En Albendín hemos visto el Guadajoz cargado de agua. En su llanura de inundación han aparecido cauces y lagunas antiguas que con la ocupación de esta zona inundable desaparecieron a lo largo del tiempo a base de arado, huertas y olivares.
El agua nos ha traslado en el tiempo y parece que también en el espacio. La campiña se muestra como nunca, verde y en movimiento por el viento, como un mar de olas suaves, salpicado de cortijos a modo de barcas que lo surcan. En el olivar, el verde es plata, signo de salud y casi garantía de cosecha buena, si el calor y el frío no la quiebra. Las lindes y cunetas están llenas de tallos verdes salpicados de morados, azules, rojos, blancos y amarillos de flores que no veíamos hace tiempo. En las pedrizas y eriales, el matorral es más verde, y esas diminutas plantas de rocalla parecen más grandes que nunca.
De esas lagunas que desaparecieron os mostramos algunas imágenes de la de Consuegra. La laguna se encuentra muy cerca de Albendín, a unos 700 metros del Cortijo del mismo nombre, y a poco más tres kilómetros del pueblo por la carretera de Los Noguerones y el camino de Valdehocinos.
Hoy aparece plena de agua ahogando un buen número de olivos. La superficie de la lámina de agua al 1 de mayo se extendería a casi hectárea y media, prácticamente la mitad de la superficie de la laguna original (unas tres hectáreas), algo menos que la superficie de la laguna del Rincón del Muerto en Fuentidueña.
La laguna original sería muy parecida a otras cercanas como la de la Quinta, Rincón del Muerto y la del Salobral, entre otras. Estas se incluyen en el inventario de humedales andaluces y forman parte de la Reserva Natural de las lagunas del Sur de Córdoba. La de Consuegra, formaría parte de un complejo de varias lagunas, como se desprende del nombre del paraje en el que se encuentra, Las Lagunitas, y de la simple observación del entorno cercano. Presentaría una orla de vegetación formada por carrizo, junco y taraje. La vegetación acuática estaría formada por macrófitos adaptados a cierta concentración de sales. Sería fácil ver cigüeñuelas, avocetas y ánades que se reproducirían en la laguna, y otras podrían verse de paso o invernada como el flamenco, el aguilucho, la garza y otros ánades como el pato cuchara o la cerceta.
En la última visita, rápida y casi de paso, sólo paré para sacar algunas fotos. Las orillas aparecen desnudas, sin vegetación, aunque pueden verse ya algunas plantas acuáticas. Entre motosierras y taladores trabajando, poco pájaro había que observar; aún así, puede ver una pareja de azulones entre los olivos.
Me comentan que la laguna no se ve así desde hace cuarenta años. Posiblemente sean más. Con años de agua no sería difícil ver la laguna como la tenemos ahora. Aparecería en períodos de lluvia, y aunque se secara en verano, se mantendría en medio de los campos de cereal que la rodeaban y luego de olivar. En cualquier caso, ya en 1956 se puede observar en la ortofoto correspondiente la puesta en cultivo del lecho de la laguna.
Espero que esta entrada os anime a visitarla, y en el tiempo que se nos muestre como lo que fue, podamos profundizar en su conocimiento, y ojala que en su conservación.
La laguna de Consuegra (2 y final).Albendín, otoño de 2010
Como algunos sueños que al despertar quedaron fuera de la memoria, la imagen de la laguna de Consuegra pasó entre nosotros sin pena ni gloria. El tiempo cura heridas, pone en su sitio a cada uno, y lleva también al olvido.
El sol quema y arrasa con el agua, eso ya lo sabemos. Pero la bomba y el riego sin estar en el agua también acaban con el agua fresca del pozo y de su entorno. Secos como la laguna así aparecen ya los pozos cercanos. La aceituna está gorda y llena de agua, pero la laguna seca, muerta y olvidada.
Ya hay suelo para la grada, para el hoyo y el olivo. Se vuelve a la partida arrastrando con el cinco de oros y como siempre, la naturaleza pierde el cante, el de las veinte o el de las cuarenta. Se juega con oros, pero pintan bastos en un juego perdido de antemano.
Para todos aquellos que hicieron caso de nuestra invitación, gracias por venir y compartir con nosotros la memoria natural de nuestro entorno. Pero para la laguna, mi consuelo. Ni hubo tiempo ni iniciativa de profundizar en su conocimiento y menos en su conservación.

Ojalá que con calma, sin daño ni estropicio, el agua nos haga soñar otra vez con ánades, garzas, flamencos y malvasías. Ojalá que vengan otros tiempos en los que veamos lo natural como algo a conservar en beneficio de la biodiversidad así como en el de nosotros mismos.

lunes, 31 de enero de 2011

Arqueología hidráulica

La arqueología está de moda en Córdoba. Hoy se ha inaugurado la ampliación del museo arqueológico de la capital, hace menos de un mes se inauguró el Parque Arqueológico de Torreparedones entre Baena y Castro del Río, y las inundaciones del pasado año en Aguilar sacaron a la luz un nuevo yacimiento arqueológico para la provincia.
Aunque la administración cree el nuevo espacio arqueológico o excave el yacimiento, la naturaleza también se empeña en mostrarnos nuestro pasado. En Aguilar fue a golpe de tormenta, pero en el resto de la campiña la pequeña escorrentía poco a poco va desenterrando otros yacimientos. En la mayoría de las ocasiones, al arado acaba con el regajo y la posibilidad de profundizar en nuestros orígenes. En otras, los restos quedan a la luz y son objeto de expolio y destrucción. Pero a veces, surgen iniciativas de interés como la que os presento.
En la entrada anterior ya os hablé de la construcción de una noria en el ámbito del Programa Europeo LIFE Guadajoz de la Mancomunidad de Municipios del Guadajoz-Campiña Este de Córdoba. En este proyecto también tuvimos la oportunidad de trabajar en cursos más pequeños de la campiña como el arroyo Ballesteros en Nueva Carteya. Si con Juan Antonio y Francisco Hinojasa, tuve la oportunidad de trabajar con la madera y la carpintería de ribera, con Juan Luis Piqueras lo hice con la piedra y la arqueología. Con él también aprendí a vivir ríos desde un nuevo punto de vista, descubriendo restos del mundo íbero-romano andando por medio de regajos y arroyos excavados por la erosión.
Fue este singular arqueólogo “rural” quien nos informó de la existencia de uno restos asociados a una terma romana en el arroyo y el peligro de su degradación de no intervenir con cierta urgencia. Juan Luis fue también el director de la excavación y el responsable de los trabajos arqueológicos que el programa LIFE desarrolló en Nueva Carteya.
Con el objeto de proteger los restos y profundizar en su naturaleza, diseñamos un proyecto de intervención para profundizar en el yacimiento y la protección de los posibles restos que se encontraran. Comenzamos rectificando el curso actual del arroyo y protegiendo la zona de excavación de posibles escorrentías.
A base de pala y cepillo, fuimos descubriendo los diferentes elementos estructurales de una terma asociada a una villa romana.

Lo que fuera un pequeña pileta degrada por la escorrentía y la erosión, se nos mostró como un componente más de toda una estructura en magnífico estado de conservación, incluyendo varios elementos singulares como tuberías e hipocausto.
Una vez analizados los restos, procedimos a la protección del yacimiento. Lo que la erosión en su día cubrió en cientos de años, lo hicimos un unos pocos días. Colocamos un geotextil de base, una capa de tierra neutra y otra final de tierra vegetal, y a continuación fijamos la base del nuevo cauce con objeto de recuperar la embocadura a la obra de fábrica original.
En el curso bajo del arroyo y zona de excavación, reforzamos el talud mediante un gavión flexible y adatado la pendiente y tamaño de la obra de fábrica original.
También se actuó aguas arriba con objeto de recuperar la pendiente original del arroyo y disminuir la acción erosiva de la escorrentía.
Como toda acción LIFE, la del arroyo de Ballesteros fue una intervención piloto con carácter demostrativo. En su día, los objetivos de protección del yacimiento en este ámbito de actuación se dieron por cumplidos y así se nos informó desde la propia Delegación Provincial de la Consejería de Cultura y desde la Comisión Europea.
Ahora, varios años después de la intervención, no sé si lo que fuimos capaces de demostrar en Nueva Carteya, ha tenido tanto éxito. La erosión en ese bosque mediterráneo de olivos tan valorado por el entonces Consejero de Agricultura y hoy Consejero de Cultura, Paulino Plata, sigue avanzado. La tierra se pierde ladera abajo, enterrando mil años después otras infraestructuras, ahora no son termas, pero sí embalses como el de Cordobilla, también de actualidad.
Junto a la colmatación de presas y cauces, siguen apareciendo ladera arriba nuevos yacimientos que son rápidamente cubiertos por el propietarios y/o expuestos al expolio. Desde los ayuntamientos, el arqueólogo municipal, cuando existe, no puede hacer más que lo que hace con pocos fondos y sin presupuesto fijo anual, con excepciones más que singulares como la del Ayuntamiento de Baena en Torreparedones.
Ojalá que desde cultura, se siga invirtiendo en nuestro patrimonio. Que vengan museos y grandes complejos arqueológicos, pero que no se olviden otros muchos yacimientos que antes de ser si quiera catalogados desaparecen de nuestro territorio, y también de nuestro patrimonio.

domingo, 30 de enero de 2011

Carpintería de ribera, algo más que barcas

La Carpintería de Ribera en Andalucía es una actividad milenaria asociada a la construcción de barcas y otras embarcaciones fluviales o marítimas [1]. En el ámbito del Guadalquivir, este oficio está protegido considerado como actividad de interés Etnológico la carpintería de ribera en Coria del Río [2].
Tierra adentro, el carpintero de ribera era también aladrero, artesano de lo prieto, y constructor de arados, biergos y horcas, pero también de ruedas de vuelo o norias. La técnica sustituyó la madera por el hierro, igual que al hombre por la máquina en el campo. Como se perdieron oficios y herramientas tradicionales, la sustitución de la noria y la acequia por la bomba y el aspersor, relegó al olvido un oficio milenario.
Dedicaremos varias entradas a las ruedas y norias de nuestro entorno. En esta, incluyo algunas notas de la experiencia propia en el tema y que en varias ocasiones he tenido la oportunidad de compartir en jornadas y otros foros virtuales [3].

Las norias son elementos importantes del patrimonio hidráulico que presentamos en su día [4]. En Córdoba, Puente Genil, Palma del Río y en Albendín, las ruedas son elementos singulares del paisaje característico y enriquecen su patrimonio cultural. No hablaremos hoy tanto los detalles y elementos estructurales de una noria, como lo que entraña su construcción, un trabajo, oficio o arte que contribuye de forma significativa a ese otro patrimonio etnográfico de saber hacer y vivir nuestros ríos.
En el ámbito del proyecto europeo LIFE Guadajoz tuve el placer de conocer a Juan Antonio y Francisco Hinojosa con motivo de su colaboración en la construcción de la noria del Puente de Piedra de Baena. De su mano entré de lleno en el oficio del aladrero, y aprendí la jerga o mejor dicho la poesía de la noria. Masa, tabaque, berlinga, madrina, dornajo, motillo, ladrón y boquerón, son ejemplos de algunos de los términos que definen las piezas de nuestra rueda. De ellos daremos cuenta en una próxima entrada. Ahora veamos como de la caña y el metro, el aladrero calcula la noria, y luego de la madera crea cada uno de los elementos de la rueda.
Una de las actuaciones más relevantes del Programa LIFE Guadajoz fue la construcción de una noria en el paraje del Puente de Piedra de Baena. Fruto del seguimiento que hicimos de este trabajo podemos contar con un archivo fotográfico de carácter singular y, que sepamos, único en Andalucía. De este seguimiento os mostramos algunas de las imágenes que ilustran el proceso de construcción.
La primera imagen os presenta la terraza inferior donde se localizaría la noria con la idea de dotar al paraje y futuro parque fluvial del Puente de Piedra de un elemento singular de referencia. El agua de la noria alimentaría un canal interior que rompería la homogeneidad de la masa de eucaliptos inicial y devolvería el agua al cauce del Guadajoz, aguas abajo de la parcela.
Con la ayuda de un par de cañas y una cinta métrica, Juan Antonio, levantó la topografía del terreno incluyendo las cotas del cauce del río, terrazas, y punto de embocadura del canal. A partir de este levantamiento topográfico “artesanal” se establecieron las dimensiones de la rueda, así como la caja y el caz.
Una vez finalizada la caja se procedió a establecer la base de la noria mediante un encofrado sobre el que establecer los dos pilares de sujeción de la rueda, los caballos, en este caso, también de hormigón, a diferencia de otras norias antiguas en las que eran de madera o en el mejor de los casos muretes de piedra.
Sobre los caballos se coloca la mesa y contramesa (si fuera necesario) en la que se situará cada una de las palomillas en las que girará la masa o eje de la rueda.
Sin duda, uno de los elementos más importantes de la noria es la masa. Su construcción se realiza en madera de encina por su resistencia. La de esta noria se realizo a partir de una de las ramas de una encina centenaria de la que tuvimos noticia de su caída en Nueva Carteya. La siguientes imágenes dan muestra de sus dimensiones y del trabajo de Juan Antonio. La encina, puede verse como monumento en la salida de Carteya a Cabra.
Instalada la masa, se comienza la inserción de los cuartos y radios de la rueda, así como los elementos de sujeción longitudinal como el tabaque, madrinas y cuñas, o circular como las vueltas de cinta.
Sobre los radios y motillos se colocan los álabes que con la fuerza de la corriente origina el movimiento de la rueda. Atravesando los álabes se coloca el encañado, estructura fundamental para fijar los cangilones.
Sobre las berlingas se sujeta el dornajo de derrame y dornajo manga que conduce el agua a la matrinche que distribuirá el agua hacia el canal.
Junto con el levantamiento de la rueda, se procedió a la apertura y encofrado del caz, canal que conduce el agua del cauce principal hacia la rueda. Con objeto de elevar la lámina de agua y permitir su embocadura al caz, antiguamente se construían atajeas o pequeños diques (azudas).
En nuestro caso decidimos instalar un pequeño deflector que desviara la corriente principal sin interrumpir la continuidad del río. La cantidad de agua entrante, y por tanto la velocidad de rotación de la rueda se realiza mediante un pequeño canal de derivación o ladrón, y la compuerta de entrada a la caja.
En condiciones normales, la obra quedaría así terminada, pero desgraciadamente, durante su construcción la noria sufrió varias agresiones, con lo que tuvimos que instalar una valla de protección, que también recogemos aquí para llamar la atención de las autoridades y la ciudadanía sobre la necesidad de proteger y educar a nuestros hijos de la importancia de este patrimonio.
La intervención no quedo terminada hasta completar los trabajos de protección y estabilización de taludes como os mostramos en la siguiente serie de imágenes.
Para terminar, mi agradecimiento a todos los que participaron en la obra, así como a la Mancomunidad del Guadajoz-Campiña Este de Córdoba por su financiación, y de forma particular a Juan Antonio Hinojosa Reyes, maestro aladrero y artesano del Guadajoz, y a su hijo Francisco Hinojosa Leiva, tradición renovada, por todos los momentos vividos y los conocimientos transmitidos.
[1] SÁNCHEZ, A. (2006). Carpintería de ribera, una cultura vinculada a la pesca. PH Boletín del instituto Andaluz del Patrimonio Histórico 59: 92-97.
[2] RESOLUCION de 12 de septiembre de 2003, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se resuelve inscribir, con carácter genérico, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, la actividad de Interés Etnológico denominada Carpintería de Ribera de Coria del Río (Sevilla). BOJA 190. 02/10/2003.
[3] MELLADO, E. (2010). La construcción de una noria fluvial. http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2010/04/la-construccion-de-una-noria-fluvial.html
[4]. MELLADO, E. (2010). Patrimonio Hidráulico Andaluz. Historia, cultura y vida en el olvido. http://viviendorios.blogspot.com/2010/12/patrimonio-hidraulico-andaluz-historia.html


Medioambiente e inundaciones

Retos y avances según el RD 903/2010 de evaluación y gestión de riesgos de inundación
Sigue de actualidad el tema de las inundaciones. Ahora Málaga y Cádiz, ayer Córdoba y Sevilla. Igual que el año pasado, y quizás el próximo, no está lloviendo más que en años anteriores, pero sí de forma más intensa. La lluvia se reparte en pocos días y se concentra en las primeras semanas de invierno como en este año o en las últimas como en el año anterior.


También de actualidad sigue la gestión de los embalses, el cambio climático, la urbanización o mejor dicho la usurpación del dominio público hidráulico, el desalojo a la carrera de las viviendas o la pérdida de las cosechas por la inundación (y ya mismo por la sequía). La Administración no para de invertir en limpieza de cauces, canalizaciones y actuaciones puntuales de emergencia ya sea en el cauce, en la cuneta o en la carretera. Un ejemplo: Entre 2001 y 2009 se han realizado 279 actuaciones de defensa y encauzamiento de ríos, en Andalucía con una media anual de 31 actuaciones y un valor máximo de 59 actuaciones en el 2009 (Fuente Anuario de Estadística de Andalucía. Varios años).
Como no podía ser de otra forma, la Administración también invierte en otro tipo de actuaciones. Nos referimos a estudios de base, programación o planificación de cuencas en materia de inundaciones. Ahí están los Estudios hidráulicos para la Prevención de Inundaciones y la Ordenación de las principales cuencas andaluzas ya realizados como en el ámbito de La Janda, Huelva o Almería, o en realización como en el Guadalhorce, Guadiaro, Guadalete y Barbate. En cualquier caso, el número de estudios de este tipo es muy inferior al número de intervenciones de carácter estructural ya comentadas, y en cuanto a gasto, la diferencia se dispara: cualquier canalización por pequeña sea en un tramo urbano requiere una inversión muy superior a cualquier tipo de estudio de planificación aunque sea a nivel de cuenca.

Parece que vale o se valora más el hormigón y la pala que el conocimiento y a veces hasta el sentido común previo a la intervención. Aunque la califiquemos de evento extremo una inundación o una sequía, avenida y estiaje no dejan de ser dos características naturales y recurrentes de nuestros ríos en un ámbito mediterráneo como el andaluz, sean ramblas, ríos efímeros, temporales o permanentes.
En este sentido, la nueva directiva europea sobre inundaciones plantea nuevos enfoques y formas de hacer las cosas interesantes. Si unimos sus contenidos a la Directiva anterior sobre el Agua, tenemos el marco perfecto para afrontar cualquier tipo de intervención en un río, sea para disminuir los posibles daños por inundación, sea para mejorar su estado ecológico.
En esta línea de reflexión e integración de ambas directivas os presento algunas de las ideas y comentarios con el objetivo de difundir nuevas alternativas de gestión de nuestros ríos.


Un nuevo motor de cambio y avance en matera de gestión del riesgo de inundaciones
No cabe duda que la Directiva Marco del Agua (200/60/CE, DMA) ha sido responsable de grandes cambios en la política de aguas. La incorporación de objetivos, conceptos y requerimientos de tipo medioambiental en la gestión de la calidad del agua ha generado un cambio, más o menos importante según cuenca o ámbito autonómico, en la forma de ver y hacer en materia de aguas.

La DMA recogía entre sus objetivos el de contribuir a paliar los efectos de las inundaciones y sequías. Sin embargo, no es hasta la aprobación de la Directiva de inundaciones (2007/60/CE, DIN) cuando se establecen con más detalle los principios y requerimientos para la gestión de las inundaciones en el ámbito europeo. Como en el caso de la DMA, la DIN se incorpora al Derecho Español tres años más tarde mediante Real Decreto 903/2010.
La nueva Directiva aporta nuevos principios, objetivos y requerimientos para la evaluación y gestión de las inundaciones. Parte de estas nuevas ideas ya han sido abordadas en la política nacional y regional de lucha contra los efectos de las inundaciones, como también lo fueron algunos de los conceptos de la DMA en su ámbito. Sin embargo, de nuevo se hace hincapié en cuestiones medioambientales, ausentes en el pasado, y que, sin duda, serán otro motor de cambio en la materia.
Tres aspectos serán básicos relacionados con el medio ambiente. El primero, ya recogido en la normativa, aunque ausente en la práctica, está relacionado con el objetivo de la directiva (RD). Dicho objetivo es el obtener un adecuado conocimiento y evaluación de los riesgos asociados a los inundaciones y la actuación coordinada entre administraciones públicas y sociedad para reducir las consecuencias negativas sobre la salud y la seguridad de las personas y de los bienes, así como sobre el medio ambiente, el patrimonio cultural, la actividad económica y las infraestructuras. Respecto a los efectos negativos sobre el medio ambiente, este conocimiento implicaría la incorporación en la cartografía de riesgo) la localización de las instalaciones industriales incluidas en el anejo I de la Ley 16/2002 de Prevención y Control Integrado de la Contaminación que puedan ocasionar contaminación accidental en caso de inundación, así como las estaciones depuradoras, aspecto que ya se tenía en cuenta. Ahora hay que incorporar también las zonas para la protección de hábitats o especies que puedan resultar afectadas más la información adicional que se considere útil como la indicación de zonas con inundaciones de alto contenido en sedimentos y flujos de derrubios e información sobre otras fuentes importantes de contaminación.
El segundo aspecto está relacionado con los principios rectores de los Planes de Gestión de Riesgos de Inundación, en particular con los principios de coordinación administrativa y con otras políticas sectoriales, siempre que afecten a la evaluación, prevención y gestión de las inundaciones. En estas políticas se incluyen la ordenación del territorio, protección civil, agricultura, forestal, minas, urbanismo y como no, medio ambiente. Respecto a la coordinación administrativa, se señala la participación de las diferentes administraciones a nivel estatal, regional y local, como ya se viene haciendo. Sin embargo, el RD resalta la integración y coordinación entre las administraciones competentes en la elaboración de los planes hidrológicos de demarcación, y obliga a incluir en los planes de gestión de riesgo de inundaciones un resumen del estado y los objetivos ambientales de cada masa de agua con riesgo potencial significativo por inundación.
El último aspecto y más novedoso, no tanto en cuanto a base científica como en formulación, se refiere al programa de medidas a incluir en los planes de gestión. Este programa de medidas incluye medidas preventivas y paliativas, estructurales o no estructurales, que deberán contemplar algunas medidas de carácter ambiental relacionadas con los siguientes aspectos: 1) Restauración fluvial con el objeto de recuperar el comportamiento natural de la zona inundable, así como sus valores ambientales asociados y 2) Restauración hidrológico-agroforestal de cuencas con objeto de reducir la carga sólida arrastrada por la corriente y favorecer la infiltración de la precipitación.
Hasta la fecha, la restauración fluvial, ha estado algo alejada del concepto de inundación. Quizás el aspecto de evento extremo asociado al concepto de inundación sea la responsable de este alejamiento. Los proyectos, programas y planes de restauración promovidos por la administración se han limitado a incluir aspectos limitantes de la inundación en cuanto a la instalación de diferentes equipamientos o infraestructuras de uso público, dejando de lado aspectos reguladores (o positivos) de la inundación. Ahora el cauce y sus riberas, ámbito básico de la restauración tradicional, no se entienden sin su zona inundable, de ahí que el RD resalte la necesidad de recuperar su comportamiento natural. Respecto a la restauración de cuencas, el RD añade un nuevo adjetivo a la ya tradicional restauración hidrológico-forestal utilizando el término agroforestal. Así se reconoce la importancia del sector agrario en la gestión de las inundaciones.
Junto con estas medidas de carácter estrictamente ambiental, el RD considera también otras medidas no estructurales de gran importancia, y hasta la fecha, en segundo plano respecto a medidas estructurales tradicionales que el mismo RD reconoce su insuficiencia en algunos casos, y en que, en mi opinión, pueden agravar los riesgos de inundación. De estas medidas destacan las relacionadas con la ordenación territorial y urbanismo y la promoción de seguros frente a inundaciones, que aunque no sean nuevas, si aparecen como alternativa consistente a las medidas de carácter estructural.
A modo de conclusión e ideas básicas para la gestión del riesgo de las inundaciones
El RD aporta un nuevo marco para la gestión del riesgo de inundaciones. Incorpora principios y medidas ya considerados y en ejecución en los diferentes ámbitos de la administración o administraciones competentes. Sin embargo, resalta la importancia de medidas no estructurales frente a otras medidas de carácter estructural ineficaces, en algunos casos, e incluso agravantes del riesgo.
Este nuevo marco vendría a resaltar tres ideas básicas a la hora de abordar los nuevos planes de gestión del riesgo de inundaciones o la adaptación de programas o planes en realizados hasta la fecha.
Idea básica 1. La inundación no es por sí misma un problema, más bien es una consecuencia de una avenida o conjunto de avenidas asociada a un incremento del caudal base de un curso de agua efímero, temporal o permanente. Las avenidas forman parte del régimen de caudales de un río. Su tipología, frecuencia y magnitud son parámetros que junto con el estiaje o el caudal medio, definen un tipo u otro de régimen natural o artificial.
En condiciones naturales, las avenidas contribuyen al mantenimiento de la integridad del ecosistema fluvial. Forman parte de los procesos que condicionan la disponibilidad de hábitat para las comunidades acuáticas así como la organización de las riberas. La modificación por exceso o por defecto del régimen natural de avenidas altera procesos hidromorfológicos de base que contribuyen a la biodiversidad del sistema, limita el aprovechamiento o uso de los bienes y servicios que el sistema fluvial ofrece la sociedad, pone en riesgo otros bienes y servicios de carácter público o privado y, en el peor de los casos, vidas humanas.
Idea básica 2. Las zonas inundables de los ríos constituyen un escenario óptimo para el desarrollo de de los procesos de urbanización, infraestructuras de comunicación, y actividad económica de un territorio. El diseño y ejecución de este desarrollo debe reconocer la importancia de las avenidas como componente básico necesario y factor limitante de las líneas de ordenación del uso de este territorio.
Ignorar aspectos como los anteriores, o asumir que medidas de tipo estructural son garantía total de seguridad y minimización de riesgos, puede llevar a situaciones comprometidas como las que de forma recurrente se observan en muchos ríos de Andalucía. Las características de estas inundaciones ponen de manifiesto que estas estructuras de laminación y regulación no sólo son ineficaces para la contención de avenidas extraordinarias sino que además pueden agravar los daños producidos por la inundación alterando los patrones de retorno de los caudales punta.
Idea básica 3. Un Plan, Programa o Proyecto de Gestión de Avenidas debería incorporar una doble aproximación: ecológica y socioeconómica. Desde el enfoque ecológico se debería potenciar los efectos positivos de las avenidas en el ecosistema fluvial y considerar su manejo como herramienta básica de no deterioro adicional y, en su caso, de mejora del estado de las masas de agua. Desde la perspectiva socioeconómica se debería minimizar los efectos negativos en los esquemas de aprovechamiento económico y asentamiento de la población en el entorno mediante medidas no estructurales relacionadas con la ordenación del territorio y el establecimiento de un sistema de compensación de seguros, y en la medida de lo posible otras medidas de carácter estructural y “natural” basadas en el uso de la propia organización (estructura y función) de las zonas inundables.
Retos para el presente y futuro inmediato
Como en el caso de la DMA para el sector de la gestión del agua, el desarrollo de la Directiva de Inundación (RD) plantea retos importantes para las administraciones y la sociedad. Las Administraciones, con más o menos experiencia y solvencia en el tema de la gestión de inundaciones según cuenca y ámbito estatal y regional, para cumplir con los requerimientos de la DIN deberán incorporar nuevos conocimientos relacionados con el medio ambiente, la ordenación del territorio y el análisis coste beneficio de las medidas a desarrollar. Se trata de un camino paralelo al de la DMA que movilizará recursos importantes y oportunidades claras de negocio.
Medio ambiente
Respecto al medio ambiente, será preciso comprender la relación entre el río tradicional (cauce y riberas) y su zona inundable e identificar los efectos negativos y positivos de las inundaciones en el mantenimiento de la biodiversidad. Sólo así se podrán diseñar medidas de restauración fluvial que cumplan con el objetivo fundamental de conservar o recuperar el estado de las masas de agua al que nos obliga la DMA y así contribuir a la reducción de los efectos negativos de las inundaciones de acuerdo con la DIN. En el ámbito de la cuenca, será necesario valorar la eficacia de las medidas de conservación de suelos ejecutadas a escala local o puntual así como el potencial de aplicación y beneficios en el conjunto de la cuenca; y estudios a una escala espacial adecuada que aborden los patrones de usos y coberturas del suelo y su incidencia en los procesos de erosión y escorrentía. Como en el caso anterior, desde este conocimiento se podrán diseñar las medidas a escala de cuenca o subcuencas más adecuadas para de nuevo cumplir con los objetivos de la DMA y la DIN.
Ordenación del territorio
Junto con el avance en el estudio del espacio fluvial y su cuenca, se deberán valorar los esquemas tradicionales de zonación y delimitación del ámbito fluvial. La idea de Dominio Público Hidráulico y la directrices de zonación en función de la magnitud de diferentes crecidas (ordinarias, 100 y 500 años) deberán de ser revisadas considerando principios ecológicos adicionales. Estos principios deberían definirse como condiciones de referencia para cada uno de los tipos de masas de agua superficial o zonas inundables, incluyendo extensión y necesidad de inundación periódica. La comparación entre la situación de referencia y la actual será que marqué el alcance y tipo de actuaciones a diseñar en el ámbito de la ordenación del territorio, desde la delimitación de los diferentes ámbitos del espacio fluvial (cauce, riberas, zona de inundación) hasta la conservación o recuperación del espacio (extensión y permeabilidad).
Análisis Coste Eficacia de las medidas
Como en el caso de la DMA, en respuesta a los requerimientos de la DIN, se deberá profundizar en los aspectos económicos de la gestión de inundaciones, incluyendo conceptos como análisis coste-eficacia, costes, y recuperación de costes. Estos conceptos son básicos para definir el alcance y tipos de medidas a ejecutar con carácter estructural y no estructural como el establecimiento de seguros frente a inundaciones.
Sevilla, 19 de julio de 2010.



Colección de fotos: Río Guadajoz en Albendín. Febrero de 2010.