martes, 23 de diciembre de 2014

Guadajoz, río y arroyos de sal

La comarca del Guadajoz es una de las zonas salineras más importantes de la Península. Romanos y árabes ya resaltaron lo salado de sus fuentes. Desde la Subbética hasta Valchillón (Córdoba) el Guadajoz recibe aguas saladas de un buen numero de Salados y Saladillos en los surgieron en su día otras tantas salinas de interior.

Río Guadajoz. Aguas abajo del embalse de Vadomojón (Albendín, Córdoba)
En Albendín (Baena), la salina de Vadofresno, aprovechamiento en proceso de recuperación por Gabela de Sal, era una de las cuatro salinas en explotación hasta los años sesenta del siglo pasado del entorno de la localidad. Vadofresno toma las aguas de un potente manantial salado que en verano tiñe de blanco la vega del Guadajoz. Las salinas de Brincas y Consuegra, situadas sobre los arroyos homónimos fueron también salinas de manantial de alta densidad y concentración de sales. Agua abajo, los arroyos del Granadillo y el Barraco de Cuesta Paloma, también alojaron importantes salinas como las del Cucarrón y Cuesta Paloma.
Manantial salado de la Salina de Vadofresno (Albendín, Córdoba)
Salina de Vadofresno (Albendín, Córdoba)
Y si el Guadajoz fue río de sal, el Marbella, afluente por su margen izquierda, río de molinos y agua dulce también tubo sus salinas. Sobre el arroyo de Cea o Saladillo, todavía pueden verse los restos de una de las salinas mejor conservadas de la comarca, las Roblizas.

Río Marbella (Baena, Córdoba)

Salina de Las Roblizas (Baena, Córdoba)
De los tributarios del Guadajoz, el Salado es uno de los más importantes. Desde su cabecera, junto al Parque Arqueológico de Torreparedones, Salinas como las de Tejas Coloras (Baena) y las Yeseras (Castro del Río) justifican el nombre y naturaleza salada de este arroyo.

Arroyo Salado (Baena, Córdoba)

Salina de Tejas Coloras (Baena, Córdoba)
Sigue el Guadajoz cargándose de sal en su curso por la campiña de Córdoba, con arroyos como el Saladillo en Castro del Río y el Montecillo en Espejo. En el primero hasta no hace muchos años se obtenía sal para el consumo local. Sin embargo, es el arroyo del Montecillo, tributario del Río Carchena, afluente del Guadajoz por su margen izquierda, aguas arriba de Santa Cruz, el que sin llamarse salado tiene sin duda la salina de interior más importante de Andalucía en tamaño y producción, Duernas.

Arroyo del Montecillo (Espejo, Córdoba)

Salina de Duernas (Espejo, Córdoba)
Más información:
GABELA DE SAL. SALINAS ARTESANAS


domingo, 21 de diciembre de 2014

Algarbe y Carrasco, Arroyos de sal

Hay ríos de pan como el Marbella (Córdoba) y el Guadaira (Sevilla) repletos de molinos de agua que resisten el paso del tiempo con más o menos suerte. Hay ríos de fruta y hortaliza como el Guadajoz y el Genil (Córdoba) en los que todavía podemos observar ruedas o norias hidráulicas fuente de matrinches y acequias de huertas centenarias. Hay ríos de luz, como el Guadiaro (Cádiz) y Guadalhorce (Málaga) pioneros en el aprovechamiento hidroeléctrico de las corrientes de agua. En cada uno de estos ríos molinos, norias, ruedas, batanes y fábricas de luz contribuyen de forma especial al patrimonio histórico de Andalucía, en su contexto hidráulico e industrial, y son objeto de protección y puesta en valor desde diferentes iniciativas.

Hay ríos también de azufre y cobre como el Tinto y el Odiel (Huelva) y de carbón como el Guadiato (Córdoba) que construyen paisajes culturales en el ámbito de la minería e industria, reconocidos por las administraciones y objeto también de protección y puesta en valor. Pero hay también ríos de sal, mineros o agrarios, en los que a partir de lo salado de sus aguas se construye un paisaje cultural escasamente reconocido, protegido y menos objeto de puesta en valor.
El río Salado de Porcuna (Córdoba-Jaén) es uno de los principales afluentes de la margen izquierda del Guadalquivir. Saladas son sus fuentes, el arroyo Salado que desde tierras de Martos baja hacia Porcuna y El Saladillo que recorre la Campiña Alta de Baena y antiguos dominios de la Orden de Calatrava, como La Higuera, Santiago y Valenzuela.
Del Saladillo, los arroyos Carrasco y Algarbe se unen aguas arriba de Valenzuela. Sus aguas saladas tiñen de blanco la tierra calma de Santiago y Baena. En un primer inventario sobre el patrimonio salinero de esta comarca, sobre el Arroyo Carrasco hemos localizado dos salinas en plena explotación hasta mediados del siglo pasado, la salina de Tejero (Santiago) y La Cañá de los Harneros (Albendín, Baena).
Salina de Tejero (Santiago de Calatrava, Jaén)
La salina de Tejero con apenas 2.200 m2 se localiza en la base de cerro del mismo nombre, a unos 200 metros de la carretera local provincial JA-4312. Hoy a penas son reconocibles los restos del calentador y las eras de cristalización. De la salina de La Cañada de los Harneros, con dos conjuntos de piletas de unos 1000 m2, apenas se reconocen los restos del grupo superior.



Arroyo de la Cañada de los Harneros (Albendín, Córdoba)
Antes de su unión con el Algarbe, el arroyo del Carrasco recibe las aguas, como no, saladas del Vaquillero, una de los arroyos salados más importantes de la comarca por número y tamaño de sus salinas, en plena explotación hasta el último tercio del siglo. Comenzamos este recorrido por el Vaquillero en el poblado y salina de Fuentidueña (Baena) junto a la carretera CO-5201, una salina pequeña con apenas 700 m2 en la margen derecha del arroyo del Aguilarejo. Seguimos arroyo abajo hasta llegar a la Salina de San José de Cobatillas, con casi 5000 m2 bordeando la margen izquierda del Vaquillero. Como en los casos anteriores, poco queda de estas dos salinas, salvo una inscripción en el Cortijo de San José relativa a la reconstrucción de la salina en los años cuarenta.

Arroyo del Vaquillero (Baena, Córdoba)
Salina de San José (Baena, Córdoba). Noviembre 2013
Salina de San José. Años 1950. Foto: José María Gallego
De la Salina de San José pasamos al entorno de la Laguna y Salina del Rincón del Muerto, sin duda una de las salinas históricas más importantes de Baena, con más de 11.100 m2, citada en diferentes fuentes documentales desde al menos el siglo XVI, y en explotación hasta los años 80 del siglo pasado.
Salina del Rincón del Muerto (Baena, Córdoba)
Y del Carrasco pasamos al Algarbe, cuyo nombre nos recuerda vientos de campiña y sal como el cierzo, típico del entorno del paraje del Butaguillo en Baena y la Salina de Tejas Coloras. Sobre el Algarbe, en el límite de Baena con Valenzuela, nos encontramos con la salina del Conejo, Rosales o del Justo, visible desde la A3136. Como las anteriores poco queda de esta salina. Sus piletas y calentadores quedan bajo los sedimentos de las inundaciones periódicas del arroyo y en la memoria de sus antiguos propietarios.
Arroyo del Algarbe (Baena, Córdoba)

Salina del Conejo (Baena, Córdoba)
Ya en Valenzuela, aguas debajo de la unión del Algarbe y El Carrasco recordamos otra de las grandes salinas de Córdoba con más de 6700 m2, Santa Lucia o la del Moco, en explotación hasta finales del siglo pasado.

Salina de Santa Lucía (Valenzuela, Córdoba). 1950
Salina de Santa Lucía (Valenzuela, Córdoba). Septiembre 2014
Algarbe, Carrasco, o Vaquillero son ejemplos de arroyos salados, ríos de sal en el olvido salvo cuando llueve y se desbordan cortando carreteras comarcales. De ahí que la administración solo se fije en ellos cuando truena para canalizarlos y reconducir sus aguas bajo alcantarillas y puentes.
Los salados, son generalmente arroyos de escasa aportación y tamaño, pero con grandes zonas inundables, que han sido ocupadas primero por salinas y cereal, ahora por nuevos olivares. Son arroyos muy modificados desde el punto de vista hidromorfológico, alteración que viene a disminuir la riqueza de especies ya baja por la alta salinidad de forma natural, pero de alto valor por su marcado carácter halófito.

El conjunto de valores naturales y culturales, su rareza, singularidad y fragilidad, serían motivos más que suficientes para despertar el interés y la acción de las administraciones competentes. De la planificación hidrológica, medio ambiente, cultura y ordenación del territorio reclamamos la protección especial y puesta en valor de estos arroyos, un patrimonio integral único y característico de la campiña andaluza.
Más información: GABELA DE SAL

sábado, 20 de diciembre de 2014

Ríos de sal


Arroyo de la Salina (Baena, Córdoba)
Volvemos a encontrarnos después de meses de sequía literaria que no de trabajo y estudio de nuestros ríos. Durante este último año hemos andado por ríos y arroyos salados de Córdoba, Jaén y Sevilla. Cauces como los del Guadajoz, Salsum Flumen, el río Cabra, o el Salado de Porcuna se tiñen de blanco en verano y nos recuerdan tiempos pasados de gloria y Oro Blanco.
Arroyos como el Vaquillero, Cea, Granadillo, Saladillo y un buen número de Salados de las dos grandes cuencas de Córdoba, la del Guadajoz y el Genil, guardan otras tantas fuentes, pozos y manantiales salados que durante cientos de años permitieron una actividad económica singular y única, hoy olvidada por la mayor parte de la sociedad, como el aprovechamiento de la sal de interior o de manantial.
Precisamente por lo salado de sus aguas y la irregularidad de sus aportaciones, el aprovechamiento de las manantiales y arroyos salados ha estado aparentemente más cerca del ámbito minero-industrial que el hidrológico. A finales del siglo XIX, tiempos de grandes cambios en la legislación sobre minas, la explotación de los manantiales salados quedaron fuera del ámbito minero [1]. Y así parece que quedaron puesto que posteriores textos normativos sobre la materia poco o nada dicen al respecto.
La sal ha sido tradicionalmente obtenida en minas tradicionales, en grandes salinas del litoral y en algunas explotaciones asociadas a lagunas de interior como las de Fuentidueña (Málaga) y el Gosque (Sevilla), espacios en los que por su volumen de producción y técnicas de extracción justificarían su vínculo con la minería tradicional. Sin embargo, en estos ríos y arroyos, el aprovechamiento de la sal has estado presente hasta mediados del siglo pasado en forma de cientos de salinas de manantial en contexto más próximo a lo agrario que a lo minero, como señalábamos en una entrada anterior [2].
Desde la planificación hidrológica, lo poco atractivo de sus aguas para el abastecimiento y el regadío, las corrientes saladas parece que también quedaron fuera del ámbito de la gestión tradicional de los recursos hídricos, centrada más en corrientes y acuíferos dulces con aguas de mayor “calidad”.
Y si desde el ámbito minero e hidrológico las corrientes saladas parecen que quedaron en el limbo, se nos antoja que lo mismo pasó en materia de medio ambiente. Las aguas saladas de interior son fuente de vida, de hábitat de especial interés y especies singulares de flora y fauna que despiertan el interés de la administración ambiental… siempre y cuando aparezcan en forma de laguna salada con su correspondiente avifauna de interés. Las corrientes saladas quedaron pues como objeto raro de interés para algunos grupos de investigación del ámbito académico como ecosistemas “singulares”, “extremos”, pero también únicos y endémicos en el contexto europeo [3].

Desde Viviendo Ríos subrayamos el valor natural y cultural de nuestras corrientes saladas, valores que por su singularidad y rareza adquieren mayor relevancia en una política común en materia de aguas y medioambiente. Reclamamos también a las diferentes administraciones competentes que despierten del letargo y fomenten estudios de caracterización y en su caso, puesta en valor, de estos ríos y arroyos, generalmente olvidados y abandonados a su mala suerte…

Arroyo del Vaquillero (Baena, Cordoba)

[1] Orden de 25 de Junio de 1871, Los manantiales de agua salada no deben ser objeto de concesión especial minera. En: Legislación de Minas. Madrid. 1875.
[2] MELLADO, E. (2011). Salineros. Campesinos de lo salado. Viviendo ríos. http://viviendorios.blogspot.com.es/2011/12/salineros-campesinos-de-lo-salado.html

[3] ARRIBAS, P.; GUTIÉRREZ-CÁNOVAS, C.; ABELLÁN, P.; SÁNCHEZ-FERNÁNDEZ, S.; PICAZO, F.; VELASCO, J.; MILLÁN, A. (2009). Tipificación de los ríos salinos ibéricos. Ecosistemas 18 (3): 1-13.

sábado, 18 de agosto de 2012

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

Así comienza el viejo refrán sobre las cosas que hay que hacer y preparar ante lo evidente. Cuando en 2008 la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir presentó el MANUAL DE IDENTIFICACIÓN Y MANEJO DE ESPECIES EXÓTICAS EN LA CUENCA DEL GUADALQUIVIR [1] la presencia del mejillón cebra en la cuenca no era más que un mapa en blanco con el siguiente comentario:

En la actualidad no hay constancia de que el mejillón cebra exista en la cuenca del Guadalquivir, aunque podría introducirse por ejemplo, involuntariamente, a través de embarcaciones que provengan de aquellos embalses infectados en los que está permitida la navegación y la pesca. Aparece en lugares con aguas relativamente calmas y la observación de ejemplares adultos puede ser fácil en tuberías, arquetas, en partes bajas de pantalanes de embarcaderos, rejas, rocas semisumergidas, etc.



Un año después vendrían las restricciones sobre navegación [2,3] y pesca [4] en los embalses de Los Bermejales e Iznájar en la cuenca del Genil, como respuesta a la presencia de la especie en los Bermejales. Y ahora, cuando tras varios años de bonanza hidrológica los embalses empiezan a bajar, el mejillón cebra vuelve a ser objeto de cabecera de prensa, radio y televisión. Según diferentes medios de comunicación [5,6] la Consejería de Medio de Agricultura, Pesca y Medioambiente confirma su presencia en el embalse de Iznájar y lo que es quizás menos importante el aparente abandono de los trabajos de seguimiento por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que con la recuperación de sus competencias en la cuenca sería responsable del expediente correspondiente que inició la Junta en 2010 sobre el seguimiento en los embalses andaluces. No es cuestión de buscar culpables pues culpables posiblemente seamos todos los que de una u otra forma participamos de la gestión de las masas de agua.

Los profesionales que trabajamos en su día con esta especie en otras cuencas no supimos convencer a la administración ni estatal ni autonómica de la importancia para realizar estudios preventivos de carácter sistemático como los realizados por otras Confederaciones Hidrográficas y Comunidades Autónomas. Ya dimos cuenta del impacto de la especie en diferentes sectores económicos o del efecto sobre el potencial ecológico de los embalses.
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir inició los trabajos de difusión de la problemática de la introducción de las especies exóticas, y en ámbito de la explotación de los la red de control biológico de los embalses de la cuenca estuvo pendiente de los resultados de los diferentes muestreos. Sin embargo, como ya anticipamos algunos profesionales, el seguimiento a partir de los muestreos rutinarios de zooplancton de carácter estacional estaba lejos de los trabajos de seguimiento específico que se habían iniciado en cuencas como las del Ebro y Júcar.

La Consejería de Medio Ambiente, hoy también de Agricultura y Pesca, en el ámbito de los trabajos de prevención y erradicación de especies exóticas invasores de acuerdo con la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la Flora y la Fauna Silvestres, puso en marcha estudios y seguimiento de los embalses considerados de mayor riesgo desde el 2007, mediante muestreos de larvas y revisión de testigos para adultos. Consecuencia de la detección del 20 de marzo de 2009 de un adulto anclado a las cuerdas de un testigo instalado al efecto en el embalse de Los Bermejales, en la provincia de Granada, la Junta puso en marcha las medidas de restricción ya comentadas en Los Bermejales e Iznájar, así como de incremento de la vigilancia en otros embalses del Genil (Malpasillo, Cordobilla, El Judío) y el Guadalquivir (Alcalá del Río y Cantillana). Sin embargo, a pesar de haber detectado de forma temprana la presencia de la especie, las medidas de restricción específicas en el embalse de los Bermejales parece que no fueron lo suficientemente restrictivas, ni tampoco los protocolos de prevención que en su día se establecieron y que ahora reclaman a la Confederación.

Pescadores y aficionados a la navegación de interior también iniciaron sus campañas de concienciación, pero con escasos medios y con la imposibilidad de llegar a todos los aficionados que de uno u otro sector se concentran alrededor de estos embalses difícilmente podrían esperarse mejores resultados.

A pesar de ser de los principales afectados, y de numerosas iniciativas de difusión y control en otras cuencas, se me antoja que el sector del regadío y el hidroeléctrico en la cuenca no ha sabido aprovechar la experiencia de algunas comunidades de regantes o de la misma ENDESA, pionera en abordar trabajos sistemáticos de seguimiento y control en algunos embalses del Ebro.

Todos en la medida de nuestras posibilidades, intereses o prioridades, hemos hecho algo para evitar la presencia del mejillón cebra en Andalucía, pero todos de alguna u otra forma somos culpables de su expansión. En su día vimos las barbas de nuestro vecino pelar, así como también las del mejillón en otras cuencas, pero ni pusimos las nuestras a remojar ni fuimos capaces de aunar esfuerzos para su control. Todavía no hemos alcanzado los niveles de colonización alcanzados en el Ebro, de hecho las noticias hablan de sólo once ejemplares detectados entre las ramas de la vegetación sumergida del embalse. Quizás estemos a tiempo de remojarnos y controlar la expansión en otros ríos de la cuenca antes de que se nos acabe el agua, o de que la barba nos crezca tanto que ni el jabón ni la navaja de afeitar sean suficientes…

[1] CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL GUADALQUIVIR (2008). Manual de identificación y manejo de especies exóticas en la cuenca del Guadalquivir. CHG. Comisaría de Aguas. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

[2] RESOLUCIÓN de 27 de abril de 2009, de la Dirección General de Dominio Público Hidráulico de la Agencia Andaluza del Agua, sobre prohibición temporal de la navegación en los embalses que se citan. BOJA 89. 12 de mayo 2009.

[3] RESOLUCIÓN de 13 de abril de 2010, de la Dirección General de Dominio Público Hidráulico de la Agencia Andaluza del Agua, sobre levantamiento parcial de la prohibición temporal de navegación en los embalses de Iznájar, tt.mm. de Algarinejo, Cuevas de San Marcos, Iznájar, Rute, Loja y Zagra, provincia de Córdoba, Málaga y Granada, y Bermejales, en t.m. de Arenas del Rey, provincia de Granada. BOJA 80. 27 de abril 2010.

[4] RESOLUCIÓN de 9 de octubre de 2009, de la Dirección General de Gestión del Medio Natural, por la que se modifica el período hábil de pesca en los embalses de Bermejales (Granada) e Iznájar (Córdoba y Granada), en los ríos Genil y Cacín (Granada) y se regula la utilización de medios auxiliares de pesca, así como las medidas de control y desinfección en los mismos. BOJA 208. 23 de octubre 2009.

[5] Diario Córdoba. 9/08/2012

[6] El Día de Córdoba. 9/08/2012

viernes, 13 de enero de 2012

El río, monumento natural (1): La ribera del Guadaíra

Ampliamos la información sobre este nuevo monumento natural de acuerdo con los contenidos del Decreto 382/2011, de 30 de diciembre por el que se declaran monumentos naturales de Andalucía el meandro de Montoro, Los Tajos de Alhama, La Peña de Arcos de La Frontera y la Ribera del Guadaira y se dictan normas y directrices para su ordenación y gestión.

Descripción general
La zona que se declara monumento natural de carácter mixto/ecocultural es un tramo del río Guadaíra, de unos 10 km de longitud, que discurre entre el Molino Hundido y el Molino de Pelay-Correa, junto con el Parque Urbano de Oromana. A lo largo de este tramo se localizan doce aceñas o molinos harineros de agua, de origen árabe, que jalonan el cauce y lo hacen único en Andalucía. Estos molinos, importantes ingenios del patrimonio ecocultural de Alcalá de Guadaíra, forman junto al propio cauce del río una unidad con entidad suficiente para ser protegidos conjuntamente y que justifica su declaración como monumento natural.
De estos molinos, el de Aceña, el del Algarrobo y el Molino del Realaje ya cuentan con protección tras su declaración como Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Además, en el entorno de la zona que se declara monumento natural, existen otros elementos culturales de gran interés patrimonial como la Estación de Bombeo de Agua de Adufe y su maquinaria, la Ermita de San Roque, el Recinto Fortificado y Castillo de Alcalá, etc.
Como área de protección, cumpliendo con lo establecido en el artículo 27 del Decreto 225/1999, de 9 de noviembre, se incluyen también los parques urbanos de la Retama y San Francisco, así como la finca Huerta la Perdida, Huerta de Zafra y Hacienda de Oromana.
Normas y directrices de ordenación y gestión
La declaración de este monumento natural implica su inclusión en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía así como la inscripción en su Registro, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 4 del Decreto 95/2003, de 8 de abril, por el que se regula la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y su Registro.
En la normativa correspondiente se especifican las disposiciones generales sobre gestión y administración, gestión de los recursos naturales, culturales y paisajísticos, uso público, educación ambiental, investigación, regulación de usos y actividades. Recogemos en esta entrada las normas particulares que recoge en su declaración.
1) Criterios para la gestión
La gestión del monumento natural estará orientada a:
a) Impulsar la adopción de las medidas necesarias para asegurar el mantenimiento de las márgenes del río Guadaíra y la calidad ambiental de sus aguas.
b) Impulsar la realización de actividades de restauración hidrológico-forestal, especialmente los tratamientos silvícolas encaminados a la eliminación de especies exóticas y restauración de vegetación de ribera.
c) Fomentar la colaboración de la Consejería competente en materia de medio ambiente y las asociaciones locales dedicadas a la conservación del medio ambiente y al voluntariado ambiental.
d) Impulsar, por parte de la Consejería competente en materia de medio ambiente y la Corporación Local, las líneas de actuación correspondientes a instalaciones, servicios y actividades de uso público que se determinen en la Guía Provincial de Uso Público.
2) Régimen de actividades
En el monumento natural serán compatibles las siguientes actividades:
a) Las visitas por los senderos o itinerarios habilitados para ello.
b) Las actividades tradicionales tales como la recogida de espárragos, caracoles o setas, siempre que sean respetuosas con el medio en el que se encuentra, no interfiriendo en el objetivo principal por el que se declara este espacio como monumento natural que es el uso recreativo.
c) Las actividades deportivas o de turismo activo en aquellas áreas habilitadas para su práctica.
d) Paseos en barcas por el río.
e) La pesca, previa autorización de la Consejería competente en la materia.
f) Aquellas otras no sometidas legalmente a licencia cuando afecten a Bienes de Interés Cultural, su entorno, o a bienes de Catalogación General.
En el monumento natural serán incompatibles las siguientes actividades:
a) La circulación rodada libre por las zonas habilitadas como senderos peatonales.
b) Toda modificación de la vegetación de ribera que se realice sin la previa autorización de la Consejería con competencia en materia de medio ambiente.
c) La actividad cinegética.
d) Aquellas prohibiciones contempladas expresamente sobre bienes inscritos en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz.
3) Investigación
Se consideran prioritarios los estudios ecológicos, faunísticos y etnológicos relacionados con el monumento natural que fomenten la conectividad y las interrelaciones entre la cabecera y la desembocadura, dado que la cabecera del río Guadaíra está considerada Lugar de Importancia Comunitaria (ES6180013 Río Guadaíra) y la desembocadura en el Paraje Natural Brazo del Este, declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ES0000272 Brazo del Este).
4) Instrumentos de planificación
Además de lo establecido en este Decreto y en los instrumentos de planificación vigentes, en particular, al Plan General de Ordenación Urbanística de Alcalá de Guadaíra, que declara el suelo de este monumento natural como Suelo No Urbanizable de Especial Protección por su paisaje relevante, la gestión del monumento natural se adecuará al régimen de protección que establece la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, y la Ley 14/2007, de 14 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía.
5) Dominio público hidráulico
La Consejería competente en materia de medio ambiente promoverá el deslinde de la zona de dominio público hidráulico de los terrenos incluidos en el monumento natural, así como de otros aledaños que puedan influir o afectar al régimen hídrico del espacio.
6) Administración y gestión
La Consejería competente en materia de medio ambiente, de acuerdo con el artículo 24 del Decreto 225/1999, de nueve de noviembre, podrá delegar mediante convenio con el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra la administración y gestión de este monumento natural, sin perjuicio de las competencias correspondientes a otras Administraciones Públicas respecto a materias distintas a las ambientales.
Con objeto de mejorar la coordinación y la participación ciudadana e interadministrativa en la gestión y administración del monumento natural, así como de los programas y proyectos de actuaciones que afecten a su ámbito territorial, todas las funciones de asesoramiento y colaboración con la Consejería competente en medio ambiente se realizará a través del Consejo Provincial de Medio Ambiente y de la Biodiversidad de Sevilla de acuerdo con los artículos 18 y 19 y disposición adicional primera del Decreto 225/1999, de 9 de noviembre.
Continuará........

miércoles, 4 de enero de 2012

El río, monumento natural

Comenzamos el año con los ecos del agua entre tajos, fuentes y arroyos que celebran la declaración de nuevos monumentos naturales con un marcado carácter fluvial.
El Guadalete en Arcos de La Frontera, el Guadalquivir en Montoro, el Alhama en Granada, el Guadares en Benaoján, el Turón en El Burgo, el Genal en Igualeja, el Guadalhorce en Villanueva del Trabuco, el Guadaira en Alcalá, y las fuentes del arroyo Alcázar en Alcaucín son elementos singulares de los nueve espacios naturales declarados en Andalucía por el Consejo de Gobierno de la Junta el pasado 30 de diciembre [1].
Con estas nuevas declaraciones ya son 49 los monumentos naturales incluidos en la Red de Espacios Protegidos de Andalucía [2], con monumentos también de interés fluvial como Los Sotos de la Albolafia del Guadalquivir en Córdoba, el Guadiaro en el Cañón de Buitreras, y la Cascada de la Rivera del Huesna.
Los monumentos naturales son espacios de carácter natural protegidos. Se definen como espacios o elementos de la naturaleza constituidos por formaciones de notoria singularidad, rareza o belleza que merecen ser objeto de una protección especial, así como las formaciones geológicas, los yacimientos paleontológicos y demás elementos de la gea que reúnan un interés especial por la singularidad o importancia de sus valores científicos, ecoculturales o paisajísticos [3,4].
Los nuevos monumentos son los siguientes:
1) Peña de Arcos de la Frontera (Río Guadalete, Arcos de la frontera, Cádiz. 10,74 ha). Formación geológica originada por el río Guadalete, de gran envergadura y representativa de la campiña gaditana. Su declaración como monumento natural complementa a la protección ya reconocida para los cercanos meandros del Guadalete.
2) Meandro de Montoro (Río Guadalquivir, Montoro, Córdoba, 99,41 ha). Meandro del río Guadalquivir a lo largo de 4,7 kilómetros en la entrada meridional del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro. La zona cuenta además con bienes inscritos en el Catálogo del Patrimonio Histórico como los molinos de San Martín, La Huerta, Las Monjas y Las Aceñuelas; la Aceña del Cascajar, el Puente de las Donadas; la Fuente de la Oliva, y el Batán de Batanejo.
3) Tajos de Alhama de Granada (Río Alhama, Alhama de Granada, Granda, 25,79 ha). Conjunto de cañones y tajos de arenisca de gran belleza y alto valor ecológico modelados por el río Alhama. El enclave sirve de hábitat a numerosas especies de aves y presenta una interesante vegetación asociada al medio rocoso.
4) Tajos del Alcázar (Cabeceras del arroyo Alcázar, Alcaucín, Málaga, 10,71 ha). Conjunto de formaciones geológicas singulares entre las que destaca el Tajo de El Fuerte con más de 170 metros de desnivel y 500 de longitud. Se trata de un lugar inaccesible, solo frecuentado por aves rapaces y cabras monteses, y con una flora vascular de gran interés ecológico.
5) Cueva del Gato (Río Guadares, Benaoján, Málaga, 0,88 ha). Conjunto de gran valor geomorfológico y paisajístico conformado por la cavidad de salida de las aguas permanentemente cristalinas del río Guadares. La cueva alberga pinturas rupestres y una de las mayores colonias sedentarias de murciélagos cavernícolas de Andalucía.
6) Mirador de la Cuenca del río Turón-Mirador del Guarda Forestal (Río Turón, El Burgo, Málaga, 1,62 ha). Enclave ubicado en el Parque Natural Sierra de las Nieves y formado por un otero de 900 metros sobre el nivel del mar que permite divisar la cabecera de la cuenca del río Turón y un variado paisaje forestal de pinsapos, pinares de pino carrasco y rodeno, encinares, cornicabrales y enebrales.
7) Nacimiento del río Genal (Río Genal, Igualeja, Málaga, 0,06 ha). Situado en el Parque de la Sierra de Grazalema, este enclave fluvial destaca por una vegetación de ribera muy bien conservada y formada por álamos blancos, olmos, fresnos, sauces y alisos.
8) Fuente de los Cien Caños-Nacimiento del río Guadalhorce (Río Guadalhorce, Villanueva del Trabuco, Málaga, 8,25 ha). Sistema de acequias comunicadas por numerosos caños que recogen las aguas de la Sierra de San Jorge. La zona constituye un importante hito geográfico como lugar de nacimiento del río Guadalhorce, el más largo y caudaloso de la provincia de Málaga.
9) Ribera del Guadaíra (Río Guadaira, Alcalá de Guadaira, Sevilla, 149,7 ha). Tramo de 10 kilómetros del río Guadaíra que discurre entre el Molino Hundido y el Molino de Pelay-Correa. En su recorrido se localizan doce molinos harineros de origen árabe, alguno de los cuales ya han sido declarados Bienes de Interés Cultural.

En próximas entradas presentaremos cada uno de estos monumentos y su relación con el río o cauce implicado. Daremos cuenta de la importancia de lo fluvial en la configuración del espacio, así como medidas de protección o gestión que se establezcan en el decreto correspondiente de declaración.
[3] Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres.
[4] Decreto 225/1999 de 9 de noviembre de Regulación y Desarrollo de la figura de Monumento Natural de Andalucía. (BOJA 146/1999, de 16 de diciembre)
Foto 1. Río Guadaira. E.MELLADO, novimebre 2011.
Foto 2. Peña de Arcos. http://www.pensarenturismo.com/
Foto 9. Fuente de los cien caños-nacimiento río Guadalhorce. http://www.minube.com/rincon/fuente-de-los-100-canos-a153702

domingo, 18 de diciembre de 2011

Salineros. Campesinos de lo salado

En tierras de campiña hay cientos de arroyos salados que han alimentado un buen número de salinas de interior de Andalucía. La mayoría de estas salinas han ido desapareciendo ahogadas por la producción de la sal marina o el avance de la técnica que abandonó la sal como conservante de alimentos por el frío y el vacío. De las salinas antiguas apenas quedan los restos de piletas y casas rotas de tapia y teja del salinero.
Sea esta entrada un homenaje a esos salineros de tierra adentro que todavía se afanan como artesanos en mantener un oficio milenario como José y Francisco en las Salinas de Tejas Coloradas en Baena y las salinas del puente de Albendín [1].
Cuando el calor aprieta, comienza el trabajo del salinero. De sol a sol con sombrero de paja como el campesino, el salinero riega sus piletas como el hortelano riega la huerta. El salinero trabaja en su era, con mazo, vara y pala como se trabaja en la era con el mayal y el trillo.
Los salineros de la campiña no son mineros de gema. Trabajan entre calderas y cristalizadores, piletas de agua y sal, cegados por el blanco nieve de la salina, con los ojos irritados entre el salado del sudor y la salmuera.
El agua salada se hacía salmuera con el calor del estío en la caldera. Entre canales y acequias blancas las piletas se llenaban de agua-sal. El sol acababa formando cristales y rosetas de sal que rotas el salinero arañaba del lecho de piedra. En pequeños montones de cristales blancos la sal se secaba. Luego se hacían ladrillos o quesos para vender en cada casa y cortijo, o cabreros y panaderos.
Ya no renta la salina ni se ven montones blancos de sal en la campiña. La lluvia que hoy garantiza cosechas de aceitunas pero que también roba la tierra entre regajos y cárcavas en suelos desnudo, era antes temida porque hacía lo propio con la pila de sal y acaba con la cosecha.
Corren otros tiempos, con otras necesidades y fuentes de agua y de sal. Sin embargo, no podemos permitir que oficios como el de salinero desaparezcan de nuestra memoria como la sal en el agua, o los arroyos salados bajo el arado y el olivar [2].
[1] Oro blanco de la campiña. Salinas de Albendín y Baena. http://albendindesdelatorre.blogspot.com/
[2] María Jesús Barquero Casas: Río Salado (Hijos de Andalucía)
El río salado
corre por entre los olivares
y en volandas trae el viento
un eco de soleares.
Las niñas de las huertas
van en camisa a bailar
con el río como las ninfas.
Cuando salen del agua sus pies
descalzos la tierra enrojecida
los va calzando.
Los flecos de sus camisas
son agua salada y fría
y al secar su piel morena
dibujan blancas estrías.
[3] Imágenes tomadas de la salina cordobesa explotada por MOALVISA.