martes, 15 de marzo de 2016

El Río Guadalete

http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/site/portalweb/menuitem.7e1cf46ddf59bb227a9ebe205510e1ca/?vgnextoid=3ec2ac75091b2510VgnVCM1000001325e50aRCRD&vgnextchannel=dbe6fa43596d4310VgnVCM2000000624e50aRCRD

Entre corrientes, sombras y sol del Guadalete, hace ya casi seis años, nació Viviendo Ríos. En aquella primera entrada del 17 de septiembre de 2010, la vieja idea del río vivo se transformó en río vivido de areneros, peceros y maestros del Guadalete, entre otros seres de agua y magia que lo viven todavía.

Sin esperarlo y como mágico presente de ninfas y duendes que lo habitan, ayer recibí de la mano de José María Fernández-Palacios, Jefe de Servicio de Información y Participación de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, uno de los 300 ejemplares editados y numerados de una nueva publicación sobre el Río Guadalete.
Para el que escribe es todo un honor figurar en la lista de 34 autores que con sus textos e imágenes ofrecen otras tantas miradas y vidas vividas en torno a uno de los ríos singulares de Andalucía. Desde la ciencia, la sociedad y la administración el Río Guadalete es objeto de diferentes miradas y experiencias de vida que ofrecen al lector conocimiento empírico construido a lo largo de diferentes trabajos e iniciativas de investigación, educación y gestión.

Reconocer imágenes cercanas, lugares y caminos entre sus aguas y orillas me trae recuerdos de horas de trabajo y paseo, de reflexión y charla bajo tarajes y muros de Cartuja jerezana, vida compartida con compañeras y compañeros de viaje y experiencia que el tiempo y la distancia alejan.
Sirva esta entrada como agradecimiento general a la Consejería, y en particular para todos los que juntos recorrimos sus orillas, para los que compartimos baño y chapuzón inesperado, pero sobre todo, amistad y vida en tiempos de agua y paisaje de corriente y Guadalete.

domingo, 8 de febrero de 2015

La Isla Mínima


 
A estas alturas, subirse al carro de felicitaciones a todo el equipo responsable de la película ISLA MÍNIMA es tarea obligada tras el éxito de la pasada edición de los Goya del cine español, que tuvo su correspondiente antesala en el Festival Internacional de San Sebastián.
De los ríos en el cine, en el blog hemos recordado películas entrañables como el Río que nos lleva cuando hablamos de los pineros o gancheros [1] del alto Guadalquivir, y sobre éste, hemos rendido homenaje a los areneros [2] y riacheros [3] del curso bajo. Fue en esta última entrada en la que tratamos de recoger la aventura de la vida en una comarca dura y singular como el Bajo Guadalquivir, paisaje de tierra y agua en la que agricultura y pesca tejen redes caprichosas de esperanza y desengaño.

Compartir con nuestros lectores aquella entrada nos hizo recordar tiempos pasados de viaje por las aguas turbias que de forma magistral retrata Alex Catalán, caminos infinitos de paisaje llano rodeados de miles de espejo que confunden cielo y agua en busca de albures y anguilas, pueblos de colonización muertos junto al río, estacas de madera y ruedas junto a la orilla, canales y acequias de agua, arroz, y algodón, gente del Bajo Guadalquivir de nasas, trasmallo y barca.
Fueron esos recuerdos los que volvieron otra vez con el largometraje de Alberto Rodríguez, las madrugadas en el Puntal, las noches del Copero, los baches de la carretera del Plástico, el atardecer en La Señuela, y una mañana de domingo de paseo y cruce de barca entre orillas en las que parece que el tiempo, como la corriente, se detuvo junto al atlántico.

[2] http://viviendorios.blogspot.com.es/search/label/Areneros

domingo, 1 de febrero de 2015

Nueva Guia del Patrimonio Hidráulico de la Provincia de Córdoba


Salina de Vadofresno en Albendín (Baena, Córdoba)
Damos la bienvenida a una nueva iniciativa de difusión y promoción del patrimonio hidráulico andaluz, en este caso centrada en los ámbitos de actuación de los diferentes grupos de desarrollo rural de la provincia de Córdoba: Medio Guadalquivir, Campiña Sur, Guadajoz-Campiña Este de Córdoba, Valle del Alto Guadiato, Los Pedroches, Subbética y Sierra Morena Cordobesa.
La Guía del Patrimonio Hidráulico de la Provincia de Córdoba es una iniciativa promovida y coordinada por la Asociación para el Desarrollo Rural del Medio Guadalquivir y la colaboración de los diferentes grupos de desarrollo rural de la provincia. Incluye un total de 55 elementos de interés del ámbito rural de la provincia seleccionados por su singularidad, relevancia patrimonial, estado de conservación, información disponible y accesibilidad.

Respecto a otras iniciativas similares, la Guía amplía el número y diversidad de elementos del catálogo, incluyendo, fuentes (13 ejemplos), diferentes restos arqueológicos (11), puentes (9), molinos (4), norias, salinas y lavaderos (3), lagunas y presas (2), balnearios, pozos de nieve, centrales hidroeléctricas (1). Toda una muestra de la riqueza patrimonial de la provincia en la que no es tarea fácil seleccionar los elementos representativos de una u otra tipología.
La guía se presenta como herramienta básica para el conocimiento y divulgación del patrimonio hidráulico de la provincia desde un punto de vista ameno y cercano que trata de despertar el interés de la población local así como del visitante.


martes, 23 de diciembre de 2014

Guadajoz, río y arroyos de sal

La comarca del Guadajoz es una de las zonas salineras más importantes de la Península. Romanos y árabes ya resaltaron lo salado de sus fuentes. Desde la Subbética hasta Valchillón (Córdoba) el Guadajoz recibe aguas saladas de un buen numero de Salados y Saladillos en los surgieron en su día otras tantas salinas de interior.

Río Guadajoz. Aguas abajo del embalse de Vadomojón (Albendín, Córdoba)
En Albendín (Baena), la salina de Vadofresno, aprovechamiento en proceso de recuperación por Gabela de Sal, era una de las cuatro salinas en explotación hasta los años sesenta del siglo pasado del entorno de la localidad. Vadofresno toma las aguas de un potente manantial salado que en verano tiñe de blanco la vega del Guadajoz. Las salinas de Brincas y Consuegra, situadas sobre los arroyos homónimos fueron también salinas de manantial de alta densidad y concentración de sales. Agua abajo, los arroyos del Granadillo y el Barraco de Cuesta Paloma, también alojaron importantes salinas como las del Cucarrón y Cuesta Paloma.
Manantial salado de la Salina de Vadofresno (Albendín, Córdoba)
Salina de Vadofresno (Albendín, Córdoba)
Y si el Guadajoz fue río de sal, el Marbella, afluente por su margen izquierda, río de molinos y agua dulce también tubo sus salinas. Sobre el arroyo de Cea o Saladillo, todavía pueden verse los restos de una de las salinas mejor conservadas de la comarca, las Roblizas.

Río Marbella (Baena, Córdoba)

Salina de Las Roblizas (Baena, Córdoba)
De los tributarios del Guadajoz, el Salado es uno de los más importantes. Desde su cabecera, junto al Parque Arqueológico de Torreparedones, Salinas como las de Tejas Coloras (Baena) y las Yeseras (Castro del Río) justifican el nombre y naturaleza salada de este arroyo.

Arroyo Salado (Baena, Córdoba)

Salina de Tejas Coloras (Baena, Córdoba)
Sigue el Guadajoz cargándose de sal en su curso por la campiña de Córdoba, con arroyos como el Saladillo en Castro del Río y el Montecillo en Espejo. En el primero hasta no hace muchos años se obtenía sal para el consumo local. Sin embargo, es el arroyo del Montecillo, tributario del Río Carchena, afluente del Guadajoz por su margen izquierda, aguas arriba de Santa Cruz, el que sin llamarse salado tiene sin duda la salina de interior más importante de Andalucía en tamaño y producción, Duernas.

Arroyo del Montecillo (Espejo, Córdoba)

Salina de Duernas (Espejo, Córdoba)
Más información:
GABELA DE SAL. SALINAS ARTESANAS


domingo, 21 de diciembre de 2014

Algarbe y Carrasco, Arroyos de sal

Hay ríos de pan como el Marbella (Córdoba) y el Guadaira (Sevilla) repletos de molinos de agua que resisten el paso del tiempo con más o menos suerte. Hay ríos de fruta y hortaliza como el Guadajoz y el Genil (Córdoba) en los que todavía podemos observar ruedas o norias hidráulicas fuente de matrinches y acequias de huertas centenarias. Hay ríos de luz, como el Guadiaro (Cádiz) y Guadalhorce (Málaga) pioneros en el aprovechamiento hidroeléctrico de las corrientes de agua. En cada uno de estos ríos molinos, norias, ruedas, batanes y fábricas de luz contribuyen de forma especial al patrimonio histórico de Andalucía, en su contexto hidráulico e industrial, y son objeto de protección y puesta en valor desde diferentes iniciativas.

Hay ríos también de azufre y cobre como el Tinto y el Odiel (Huelva) y de carbón como el Guadiato (Córdoba) que construyen paisajes culturales en el ámbito de la minería e industria, reconocidos por las administraciones y objeto también de protección y puesta en valor. Pero hay también ríos de sal, mineros o agrarios, en los que a partir de lo salado de sus aguas se construye un paisaje cultural escasamente reconocido, protegido y menos objeto de puesta en valor.
El río Salado de Porcuna (Córdoba-Jaén) es uno de los principales afluentes de la margen izquierda del Guadalquivir. Saladas son sus fuentes, el arroyo Salado que desde tierras de Martos baja hacia Porcuna y El Saladillo que recorre la Campiña Alta de Baena y antiguos dominios de la Orden de Calatrava, como La Higuera, Santiago y Valenzuela.
Del Saladillo, los arroyos Carrasco y Algarbe se unen aguas arriba de Valenzuela. Sus aguas saladas tiñen de blanco la tierra calma de Santiago y Baena. En un primer inventario sobre el patrimonio salinero de esta comarca, sobre el Arroyo Carrasco hemos localizado dos salinas en plena explotación hasta mediados del siglo pasado, la salina de Tejero (Santiago) y La Cañá de los Harneros (Albendín, Baena).
Salina de Tejero (Santiago de Calatrava, Jaén)
La salina de Tejero con apenas 2.200 m2 se localiza en la base de cerro del mismo nombre, a unos 200 metros de la carretera local provincial JA-4312. Hoy a penas son reconocibles los restos del calentador y las eras de cristalización. De la salina de La Cañada de los Harneros, con dos conjuntos de piletas de unos 1000 m2, apenas se reconocen los restos del grupo superior.



Arroyo de la Cañada de los Harneros (Albendín, Córdoba)
Antes de su unión con el Algarbe, el arroyo del Carrasco recibe las aguas, como no, saladas del Vaquillero, una de los arroyos salados más importantes de la comarca por número y tamaño de sus salinas, en plena explotación hasta el último tercio del siglo. Comenzamos este recorrido por el Vaquillero en el poblado y salina de Fuentidueña (Baena) junto a la carretera CO-5201, una salina pequeña con apenas 700 m2 en la margen derecha del arroyo del Aguilarejo. Seguimos arroyo abajo hasta llegar a la Salina de San José de Cobatillas, con casi 5000 m2 bordeando la margen izquierda del Vaquillero. Como en los casos anteriores, poco queda de estas dos salinas, salvo una inscripción en el Cortijo de San José relativa a la reconstrucción de la salina en los años cuarenta.

Arroyo del Vaquillero (Baena, Córdoba)
Salina de San José (Baena, Córdoba). Noviembre 2013
Salina de San José. Años 1950. Foto: José María Gallego
De la Salina de San José pasamos al entorno de la Laguna y Salina del Rincón del Muerto, sin duda una de las salinas históricas más importantes de Baena, con más de 11.100 m2, citada en diferentes fuentes documentales desde al menos el siglo XVI, y en explotación hasta los años 80 del siglo pasado.
Salina del Rincón del Muerto (Baena, Córdoba)
Y del Carrasco pasamos al Algarbe, cuyo nombre nos recuerda vientos de campiña y sal como el cierzo, típico del entorno del paraje del Butaguillo en Baena y la Salina de Tejas Coloras. Sobre el Algarbe, en el límite de Baena con Valenzuela, nos encontramos con la salina del Conejo, Rosales o del Justo, visible desde la A3136. Como las anteriores poco queda de esta salina. Sus piletas y calentadores quedan bajo los sedimentos de las inundaciones periódicas del arroyo y en la memoria de sus antiguos propietarios.
Arroyo del Algarbe (Baena, Córdoba)

Salina del Conejo (Baena, Córdoba)
Ya en Valenzuela, aguas debajo de la unión del Algarbe y El Carrasco recordamos otra de las grandes salinas de Córdoba con más de 6700 m2, Santa Lucia o la del Moco, en explotación hasta finales del siglo pasado.

Salina de Santa Lucía (Valenzuela, Córdoba). 1950
Salina de Santa Lucía (Valenzuela, Córdoba). Septiembre 2014
Algarbe, Carrasco, o Vaquillero son ejemplos de arroyos salados, ríos de sal en el olvido salvo cuando llueve y se desbordan cortando carreteras comarcales. De ahí que la administración solo se fije en ellos cuando truena para canalizarlos y reconducir sus aguas bajo alcantarillas y puentes.
Los salados, son generalmente arroyos de escasa aportación y tamaño, pero con grandes zonas inundables, que han sido ocupadas primero por salinas y cereal, ahora por nuevos olivares. Son arroyos muy modificados desde el punto de vista hidromorfológico, alteración que viene a disminuir la riqueza de especies ya baja por la alta salinidad de forma natural, pero de alto valor por su marcado carácter halófito.

El conjunto de valores naturales y culturales, su rareza, singularidad y fragilidad, serían motivos más que suficientes para despertar el interés y la acción de las administraciones competentes. De la planificación hidrológica, medio ambiente, cultura y ordenación del territorio reclamamos la protección especial y puesta en valor de estos arroyos, un patrimonio integral único y característico de la campiña andaluza.
Más información: GABELA DE SAL

sábado, 20 de diciembre de 2014

Ríos de sal


Arroyo de la Salina (Baena, Córdoba)
Volvemos a encontrarnos después de meses de sequía literaria que no de trabajo y estudio de nuestros ríos. Durante este último año hemos andado por ríos y arroyos salados de Córdoba, Jaén y Sevilla. Cauces como los del Guadajoz, Salsum Flumen, el río Cabra, o el Salado de Porcuna se tiñen de blanco en verano y nos recuerdan tiempos pasados de gloria y Oro Blanco.
Arroyos como el Vaquillero, Cea, Granadillo, Saladillo y un buen número de Salados de las dos grandes cuencas de Córdoba, la del Guadajoz y el Genil, guardan otras tantas fuentes, pozos y manantiales salados que durante cientos de años permitieron una actividad económica singular y única, hoy olvidada por la mayor parte de la sociedad, como el aprovechamiento de la sal de interior o de manantial.
Precisamente por lo salado de sus aguas y la irregularidad de sus aportaciones, el aprovechamiento de las manantiales y arroyos salados ha estado aparentemente más cerca del ámbito minero-industrial que el hidrológico. A finales del siglo XIX, tiempos de grandes cambios en la legislación sobre minas, la explotación de los manantiales salados quedaron fuera del ámbito minero [1]. Y así parece que quedaron puesto que posteriores textos normativos sobre la materia poco o nada dicen al respecto.
La sal ha sido tradicionalmente obtenida en minas tradicionales, en grandes salinas del litoral y en algunas explotaciones asociadas a lagunas de interior como las de Fuentidueña (Málaga) y el Gosque (Sevilla), espacios en los que por su volumen de producción y técnicas de extracción justificarían su vínculo con la minería tradicional. Sin embargo, en estos ríos y arroyos, el aprovechamiento de la sal has estado presente hasta mediados del siglo pasado en forma de cientos de salinas de manantial en contexto más próximo a lo agrario que a lo minero, como señalábamos en una entrada anterior [2].
Desde la planificación hidrológica, lo poco atractivo de sus aguas para el abastecimiento y el regadío, las corrientes saladas parece que también quedaron fuera del ámbito de la gestión tradicional de los recursos hídricos, centrada más en corrientes y acuíferos dulces con aguas de mayor “calidad”.
Y si desde el ámbito minero e hidrológico las corrientes saladas parecen que quedaron en el limbo, se nos antoja que lo mismo pasó en materia de medio ambiente. Las aguas saladas de interior son fuente de vida, de hábitat de especial interés y especies singulares de flora y fauna que despiertan el interés de la administración ambiental… siempre y cuando aparezcan en forma de laguna salada con su correspondiente avifauna de interés. Las corrientes saladas quedaron pues como objeto raro de interés para algunos grupos de investigación del ámbito académico como ecosistemas “singulares”, “extremos”, pero también únicos y endémicos en el contexto europeo [3].

Desde Viviendo Ríos subrayamos el valor natural y cultural de nuestras corrientes saladas, valores que por su singularidad y rareza adquieren mayor relevancia en una política común en materia de aguas y medioambiente. Reclamamos también a las diferentes administraciones competentes que despierten del letargo y fomenten estudios de caracterización y en su caso, puesta en valor, de estos ríos y arroyos, generalmente olvidados y abandonados a su mala suerte…

Arroyo del Vaquillero (Baena, Cordoba)

[1] Orden de 25 de Junio de 1871, Los manantiales de agua salada no deben ser objeto de concesión especial minera. En: Legislación de Minas. Madrid. 1875.
[2] MELLADO, E. (2011). Salineros. Campesinos de lo salado. Viviendo ríos. http://viviendorios.blogspot.com.es/2011/12/salineros-campesinos-de-lo-salado.html

[3] ARRIBAS, P.; GUTIÉRREZ-CÁNOVAS, C.; ABELLÁN, P.; SÁNCHEZ-FERNÁNDEZ, S.; PICAZO, F.; VELASCO, J.; MILLÁN, A. (2009). Tipificación de los ríos salinos ibéricos. Ecosistemas 18 (3): 1-13.

sábado, 18 de agosto de 2012

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

Así comienza el viejo refrán sobre las cosas que hay que hacer y preparar ante lo evidente. Cuando en 2008 la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir presentó el MANUAL DE IDENTIFICACIÓN Y MANEJO DE ESPECIES EXÓTICAS EN LA CUENCA DEL GUADALQUIVIR [1] la presencia del mejillón cebra en la cuenca no era más que un mapa en blanco con el siguiente comentario:

En la actualidad no hay constancia de que el mejillón cebra exista en la cuenca del Guadalquivir, aunque podría introducirse por ejemplo, involuntariamente, a través de embarcaciones que provengan de aquellos embalses infectados en los que está permitida la navegación y la pesca. Aparece en lugares con aguas relativamente calmas y la observación de ejemplares adultos puede ser fácil en tuberías, arquetas, en partes bajas de pantalanes de embarcaderos, rejas, rocas semisumergidas, etc.



Un año después vendrían las restricciones sobre navegación [2,3] y pesca [4] en los embalses de Los Bermejales e Iznájar en la cuenca del Genil, como respuesta a la presencia de la especie en los Bermejales. Y ahora, cuando tras varios años de bonanza hidrológica los embalses empiezan a bajar, el mejillón cebra vuelve a ser objeto de cabecera de prensa, radio y televisión. Según diferentes medios de comunicación [5,6] la Consejería de Medio de Agricultura, Pesca y Medioambiente confirma su presencia en el embalse de Iznájar y lo que es quizás menos importante el aparente abandono de los trabajos de seguimiento por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que con la recuperación de sus competencias en la cuenca sería responsable del expediente correspondiente que inició la Junta en 2010 sobre el seguimiento en los embalses andaluces. No es cuestión de buscar culpables pues culpables posiblemente seamos todos los que de una u otra forma participamos de la gestión de las masas de agua.

Los profesionales que trabajamos en su día con esta especie en otras cuencas no supimos convencer a la administración ni estatal ni autonómica de la importancia para realizar estudios preventivos de carácter sistemático como los realizados por otras Confederaciones Hidrográficas y Comunidades Autónomas. Ya dimos cuenta del impacto de la especie en diferentes sectores económicos o del efecto sobre el potencial ecológico de los embalses.
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir inició los trabajos de difusión de la problemática de la introducción de las especies exóticas, y en ámbito de la explotación de los la red de control biológico de los embalses de la cuenca estuvo pendiente de los resultados de los diferentes muestreos. Sin embargo, como ya anticipamos algunos profesionales, el seguimiento a partir de los muestreos rutinarios de zooplancton de carácter estacional estaba lejos de los trabajos de seguimiento específico que se habían iniciado en cuencas como las del Ebro y Júcar.

La Consejería de Medio Ambiente, hoy también de Agricultura y Pesca, en el ámbito de los trabajos de prevención y erradicación de especies exóticas invasores de acuerdo con la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la Flora y la Fauna Silvestres, puso en marcha estudios y seguimiento de los embalses considerados de mayor riesgo desde el 2007, mediante muestreos de larvas y revisión de testigos para adultos. Consecuencia de la detección del 20 de marzo de 2009 de un adulto anclado a las cuerdas de un testigo instalado al efecto en el embalse de Los Bermejales, en la provincia de Granada, la Junta puso en marcha las medidas de restricción ya comentadas en Los Bermejales e Iznájar, así como de incremento de la vigilancia en otros embalses del Genil (Malpasillo, Cordobilla, El Judío) y el Guadalquivir (Alcalá del Río y Cantillana). Sin embargo, a pesar de haber detectado de forma temprana la presencia de la especie, las medidas de restricción específicas en el embalse de los Bermejales parece que no fueron lo suficientemente restrictivas, ni tampoco los protocolos de prevención que en su día se establecieron y que ahora reclaman a la Confederación.

Pescadores y aficionados a la navegación de interior también iniciaron sus campañas de concienciación, pero con escasos medios y con la imposibilidad de llegar a todos los aficionados que de uno u otro sector se concentran alrededor de estos embalses difícilmente podrían esperarse mejores resultados.

A pesar de ser de los principales afectados, y de numerosas iniciativas de difusión y control en otras cuencas, se me antoja que el sector del regadío y el hidroeléctrico en la cuenca no ha sabido aprovechar la experiencia de algunas comunidades de regantes o de la misma ENDESA, pionera en abordar trabajos sistemáticos de seguimiento y control en algunos embalses del Ebro.

Todos en la medida de nuestras posibilidades, intereses o prioridades, hemos hecho algo para evitar la presencia del mejillón cebra en Andalucía, pero todos de alguna u otra forma somos culpables de su expansión. En su día vimos las barbas de nuestro vecino pelar, así como también las del mejillón en otras cuencas, pero ni pusimos las nuestras a remojar ni fuimos capaces de aunar esfuerzos para su control. Todavía no hemos alcanzado los niveles de colonización alcanzados en el Ebro, de hecho las noticias hablan de sólo once ejemplares detectados entre las ramas de la vegetación sumergida del embalse. Quizás estemos a tiempo de remojarnos y controlar la expansión en otros ríos de la cuenca antes de que se nos acabe el agua, o de que la barba nos crezca tanto que ni el jabón ni la navaja de afeitar sean suficientes…

[1] CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL GUADALQUIVIR (2008). Manual de identificación y manejo de especies exóticas en la cuenca del Guadalquivir. CHG. Comisaría de Aguas. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

[2] RESOLUCIÓN de 27 de abril de 2009, de la Dirección General de Dominio Público Hidráulico de la Agencia Andaluza del Agua, sobre prohibición temporal de la navegación en los embalses que se citan. BOJA 89. 12 de mayo 2009.

[3] RESOLUCIÓN de 13 de abril de 2010, de la Dirección General de Dominio Público Hidráulico de la Agencia Andaluza del Agua, sobre levantamiento parcial de la prohibición temporal de navegación en los embalses de Iznájar, tt.mm. de Algarinejo, Cuevas de San Marcos, Iznájar, Rute, Loja y Zagra, provincia de Córdoba, Málaga y Granada, y Bermejales, en t.m. de Arenas del Rey, provincia de Granada. BOJA 80. 27 de abril 2010.

[4] RESOLUCIÓN de 9 de octubre de 2009, de la Dirección General de Gestión del Medio Natural, por la que se modifica el período hábil de pesca en los embalses de Bermejales (Granada) e Iznájar (Córdoba y Granada), en los ríos Genil y Cacín (Granada) y se regula la utilización de medios auxiliares de pesca, así como las medidas de control y desinfección en los mismos. BOJA 208. 23 de octubre 2009.

[5] Diario Córdoba. 9/08/2012

[6] El Día de Córdoba. 9/08/2012