viernes, 28 de enero de 2011

Vive tu río

Una propuesta local de modelo sostenible de aprovechamiento del río Guadalete
No hay río andaluz que se precie que no haya sido objeto ya de intervención pública en materia de restauración fluvial. Desde la denuncia social y la respuesta de la Administración, en ríos como el Guadalete en Cádiz, el Guadaira en Sevilla y el Guadajoz en Córdoba, se desarrollaron los respectivos programas coordinados de Recuperación y Mejora. El Corbones en Sevilla y el Guadiato en Córdoba, animados por las noticias y resultados del Guadajoz, también tuvieron su proyecto LIFE. El río Pudio o la Rivera de Huesna en Sevilla, el Piedras y el Odiel en Huela, el Guadiaro y Guadalhorce en Málaga, el Guadalfeo en Granada, el Guadalbullón en Jaén y hasta el Almanzora en Almería, tuvieron también proyectos estrella de mejora “ambiental” y “socioeconómica”, y así otros tantos ríos menores o mayores de Andalucía y de Comunidades Autónomas.
El que fue ministerio de Obras Públicas, Medio Ambiente, y hoy Rural y Marino, las diferentes versiones de las Consejerías de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Obras Públicas, y hasta algún Ayuntamiento valiente, han costeado cientos (quizás miles a nivel estatal) de proyectos mediante cientos (quizás miles) de millones de pesetas y euros. Todas estas iniciativas han generado (o al menos lo han intentado) nuevos espacios de reencuentro entre los ciudadanos y el río bajo un lema común, un río vivo.
Fue el Guadalete uno de los primeros ríos donde apareció este eslogan. Ahora, de plena actualidad, entre inundaciones y nuevos proyectos de intervención, os presento una reflexión en el ámbito de Jerez de la Frontera a modo de ejemplo que ilustra lo que ocurre o puede ocurrir en cada uno de los ríos citados o en cualquier otro río cercano de vuestro entorno. Las palabras no son nuevas y aunque ya se expusieron en su día, considero una obligación compartir estas ideas e insistir en la propuesta desde el convencimiento y vivencia propia.
La recuperación del Guadalete, un largo camino
Fruto del movimiento ciudadano que a mediados de los 80 reclamaba un Guadalete vivo, la Administración Pública inició un Programa de actuaciones que con el título de Programa Coordinado de Recuperación y Mejora del Guadalete pretendía la recuperación de uno de los elementos territoriales de mayor relevancia ambiental, social y económica de la provincia.
Desde los años 80 a finales del siglo pasado, el Guadalete fue escenario de diferentes tipos de actuaciones incluyendo saneamiento y depuración, creación de zonas recreativas, deslindes o corrección hidrológico forestal, entre otras. Con una contribución importante de la Consejería de Obras Públicas y los Ayuntamientos de la cuenca, y en menor cuantía de otras administraciones, la inversión realizada entre 1988 a 1998 alcanzó los 114,16 millones de euros[1]. Consecuencia de estas actuaciones algunos indicadores de la calidad del agua muestran cierta mejoría respecto a la situación de partida de los 80[2].
Con la entrada en vigor de los principios y objetivos de la Directiva Marco del Agua, el concepto de calidad o Estado de una masa de agua se amplía. Ahora, junto con los indicadores físico-químicos tradicionales, hay que considerar elementos de calidad relacionados con los peces, algunos grupos de algas y los macroinvertebrados acuáticos. Aparecen también indicadores de calidad hidromorfológica que, en el caso de los ríos, incluyen la alteración del régimen natural de caudales, varios aspectos de la morfología del cauce y zonas inundables, y el estado de las riberas.
Estos nuevos conceptos coinciden en el tiempo con un nuevo marco institucional en la gestión del Agua. La creación de la Agencia Andaluza del Agua, y posteriormente el traspaso de competencias desde la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha facilitado la puesta en marcha de una nueva fase de la recuperación del Guadalete. En dicha fase Ayuntamientos como el de Arcos o Jerez de la Frontera y la propia Dirección Provincial de la Agencia Andaluza del Agua renuevan su compromiso y promueven acciones conjuntas de recuperación.
En el caso del Ayuntamiento de Jerez, esta acción conjunta se materializa en un protocolo de actuación del que se derivan varios estudios sobre las posibilidades de mejora del Guadalete entre El Portal y el Puente de Cartuja[3]. A continuación de este estudio la Agencia Andaluza del Agua elabora un proyecto de mejora ambiental entre las barriadas de La Corta y La Ina, así como un proyecto de intervención en el ámbito del puente de Cartuja con objeto de aumentar la capacidad de desagüe y contribuir a la reducción del riesgo de inundación en este tramo.
Por su parte el Ayuntamiento, en el ámbito de la elaboración de la Agenda 21 Local, y de acuerdo con los resultados de los foros de participación[4] incluye en su plan de acción un programa específico de actuaciones para el río incluyendo siete proyectos con un total de 33 acciones concretas.
A este conjunto de actuaciones, el Ayuntamiento suma la creación de un centro de visitantes en los terrenos cedidos por la Agencia Andaluza del Agua con el objeto de complementar las actuaciones de uso público incluidas en el proyecto de mejora de la Agencia Andaluza.
Este conjunto de actuaciones, aun no siendo suficientes, representan un avance importante en un largo camino de recuperación del Guadalete en el entorno de Jerez así como el resto de la cuenca. Con el proyecto de mejora ambiental del Guadalete, la Agencia Andaluza del Agua trata de mejorar el estado ecológico del río y contribuir a la reducción del riesgo de inundación en el tramo de actuación. Esta mejora se acompaña de una inversión importante en equipamientos que a modo de puertas y caminos que permitan el acercamiento de diferentes usuarios en busca de ocio, contacto con la naturaleza o simplemente la mirada del río.
El Centro de Visitantes, superando la idea de la interpretación, quiere ser más foro de encuentro y motor de desarrollo local que edificio de naturaleza muerta de carácter expositivo y contemplativo. Su contenido y sobre todo su uso está dirigido hacia el desarrollo de lo vivido, de la memoria perdida, y a estilos de vida pasados de los que podamos aprender y crear un escenario futuro de sostenibilidad.
Un nuevo espacio, un nuevo modelo
El río, como elemento vivo, nos ofrece bienes y servicios que contribuyen al bienestar social. Un modelo tradicional de aprovechamiento basado en el beneficio directo, en el precio de lo tangible y en el valor de mercado, nos ha llevado a una situación insostenible. El agua, recurso base para el abastecimiento urbano y regadío, nos garantiza el uso en casa y la cosecha. Los materiales arrastrados arriba y depositados en las terrazas inferiores son materiales básicos para la construcción. Las zonas inundables son espacios fértiles o motivo de especulación, de compra y venta o de expropiación para la construcción de carreteras y viviendas. Agua y suelo son por tanto motores de crecimiento económico de bajo coste y mucho beneficio, y por tanto de alta rentabilidad económica, pero enormes costes ambientales que no figuran en la ecuación coste/beneficio.
El suministro de agua requiere de presas y conducciones que alteran el régimen natural de caudales. Esta modificación de la corriente altera también los procesos de erosión, transporte y sedimentación que mantienen el cauce y su lecho en un equilibrio dinámico entre la fuerza del agua y la resistencia de los materiales del lecho y la vegetación de las riberas. Con la regulación, se gana también en laminación o capacidad de amortiguar crecidas ordinarias, y por tanto en seguridad y capacidad de ocupación de la llanura de inundación, y así incrementar el suelo cultivado o construido y por tanto el riesgo de inundación en avenidas extraordinarias en las que motas y otras estructuras de regulación o defensa se atojan insuficientes.
Frente a este modelo de aprovechamiento, considerando los contenidos de la propia legislación comunitaria que hemos adoptado, los resultados de los diferentes estudios de valoración o diagnostico de la situación actual del Guadalete, así como la propia decisión de la ciudadanía de recuperar el Guadalete, se propone un nuevo modelo de aprovechamiento basado también en la idea de bienestar, pero ahora centrado en los aspectos ambientales, sociales y económicos de la idea de sostenibilidad.
No es fácil promover dicho modelo en un marco general de resistencia al cambio, de ausencia de actividad emprendedora, de inercia ciudadana o actuación limitada de la administración. Se valora al Guadalete por la cantidad de agua que utilizamos para beber o regar, de la energía que se podría sacar de su corriente o de la capacidad de diluir los vertidos de centrales de ciclo combinado, de las toneladas de grava y arena que extraemos del lecho, y del precio del metro cuadrado de suelo ganado o robado al río en la compraventa de terrenos. Sin embargo, negamos o desconocemos lo que nunca ha tenido precio ni uso directo.
Del pasado nos olvidamos de cantaros en la cintura que del arroyo y fuentes cercanas llenaban botijos en las casas. Olvidamos también el precio de angulas y sábalos, entre otras especies que habitaban el Guadalete y llenaban los puestos de la plaza de abastos. Borramos de nuestra memoria canastos de mimbre, sillas de enea y aperos que el aladrero tallaba a partir álamos y fresnos de la ribera, también infusiones de cola de caballo y hojas de sauce de la abuela. Se fueron de la memoria los paseos en barca y los baños de El Portal, pero también de La Corta, Lomopardo y La Barca. Nos olvidamos, en suma, de nosotros mismos, de nuestra cultura, de lo que éramos y de cómo otras generaciones vivieron del río.
En el presente, negamos que una buena calidad del agua sea la mejor garantía para el abastecimiento urbano y agrícola, que disminuya los costes de potabilización y aumente la capacidad de asimilación de los vertidos actuales mientras que se mejoran las técnicas de depuración existentes. No valoramos lo que un pescador paga por una jornada de pesca entre licencias, equipos y tasas en cada coto de pesca que visita. Tampoco lo que otras asociaciones deportivas de remo o piragüismo invierten en cada día de entrenamiento o competición. Negamos la repercusión económica de un paisaje de interés para un usuario que a título individual o en grupo, en bicicleta o a caballo busca espacios adecuados de ocio, deporte y restauración. Negamos también el valor de la biomasa fluvial, eneas, carrizos y madera que generan artesanía y carpintería de ribera. Negamos tantas cosas que seguimos viendo lo inmediato y lo directo como la única posibilidad de aprovechamiento del Guadalete sin dar oportunidad a nuevas vías de interacción que mejoren nuestro bienestar así como el de futuras generaciones.
No cabe duda que para desarrollar este modelo necesitamos un río vivo. Sin embargo, no es suficiente que el Guadalete empiece a vivir como se festejaba en 1995 en el Puerto, tampoco lo es por sí solo ni el proyecto de mejora ni el centro de visitantes. Ahora necesitamos vivir nuestro río, volver a los aprovechamientos tradicionales que han marcado la cultura y la identidad patrimonial de los núcleos de poblaciones ligados al río, pero también limitar y corregir la actividad económica y los impactos del modelo actual de aprovechamiento con nuevos proyectos de mejora. Pero sobre todo, debemos potenciar nuevos aprovechamientos, ampliar el concepto de usuario más allá del que riega o extrae arena, con personas que disfrutan de un simple paseo por las riberas, pero también con empresarios que vean en el Guadalete un recurso a mantener e incluso mejorar desde la iniciativa privada y pública para aumentar aquellos valores naturales que la sociedad urbana demanda en tiempo de ocio, así como una oportunidad adicional de añadir valor a marcas y productos tradicionales del paisaje jerezano. Necesitamos que el Guadalete sea aula abierta para la educación formal e informal en torno al conocimiento del medio o las ciencias ambientales, que Universidades, empresas y profesionales encuentren un espacio de estudio y trabajo para que en un proceso de mejora continua actuemos con conocimiento y base científica.
La iniciativa local, motor de desarrollo
El modelo se basa en la actuación conjunta de varias administraciones a nivel local y regional. La Junta de Andalucía, a través de las Consejerías de Medio Ambiente, Obras Públicas y Transporte, Agricultura y Pesca, Turismo, Comercio y Deporte tienen según sector competencias y capacidad de financiación de las distintas acciones que se consideren. Sin embargo, es a nivel de los ciudadanos, en el contacto directo entre lo público y lo privado, donde la relación Administración y usuario es más intensa, donde surgen más conflictos pero también más oportunidades de cambio y desarrollo.
El Ayuntamiento de Jerez a través de las distintas delegaciones competentes debe ser la base instrumental sobre la que construir el modelo y el motor de empuje de la actividad en torno al Guadalete. No hay Delegación que de una u otra forma no tenga cabida y competencia en la propuesta. De forma directa o indirecta, cada área debe asumir objetivos y compromisos comunes de promoción y desarrollo. Del conjunto de las delegaciones municipales, las de Medioambiente y Sostenibilidad y Medio Rural deben asumir el liderazgo de la propuesta. La primera en el ámbito administrativo dando un primer paso y proponer al foro consultivo de la Agenda 21 local, la incorporación de los objetivos y propuestas al Plan de Acción como documento base de trabajo, y la representación del proyecto ante otras Administraciones. La segunda por competencia directa de desarrollo sociocultural, territorial y económico en el medio rural, espacio básico de aplicación del modelo. En este sentido, el modelo debe contar con otro grupo de acción local como la Asociación para el Desarrollo Rural de la Campiña de Jerez, tomando como eje transversal de actuación el propio río.
Ayuntamiento y Grupo de desarrollo rural deben liderar la propuesta igual que en otros casos y cuencas en las que la construcción de cualquier modelo de desarrollo se entiende como proceso de abajo a arriba, desde y para lo local con aportaciones, apoyo económico y sobre todo oportunidades desde otras administraciones.
El programa de actuación 6.1 del Plan de Acción de la Agenda 21 Local, Río Guadalete
En el ámbito de la línea estratégica Medio Natural y Rural, El Programa Río Guadalete del Plan de Acción plantea siete proyectos básicos que abordan entre otros aspectos, la constitución de una mesa de trabajo interadministrativo (6.1.1), actuaciones en canteras (6.1.2), recuperación de la vegetación autóctona de ribera (6.1.3), mejora ambiental y uso público (6.1.4), calidad del agua (6.1.5), guardería fluvial (6.1.6) y parques fluviales (6.1.7). Siete proyectos de máxima prioridad, con diferentes ámbitos de actuación, acciones, agentes implicados, coste y fuentes de financiación.
El programa 6.1 propone retomar la mesa de trabajo sobre el río Guadalete que en su día en al ámbito del Programa Coordinado de Recuperación y Mejora de la cuenca reunió a diferentes administraciones. El 6.1.2 plantea la elaboración de un Plan Especial de Ordenación de Canteras y Graveras. Los programas 6.1.3 y 6.1.4 incluyen la elaboración de proyectos demostrativos sobre la recuperación de la vegetación de ribera y de mejora ambiental en varios tramos que se pueden ser aplicables al resto de la cuenca. El 6.1.7 retoma las propuestas del Plan de Saneamiento Integral del Guadalete y de diferentes Planes de Ordenación Municipal de creación de 12 parques fluviales a lo largo del municipio, incluyendo actuaciones de mejora, puesta en valor, y uso público entre otras. Los dos proyectos restantes incluyen un estudio de la calidad del agua del río con relación a los episodios recurrentes de mortandad de peces (6.1.5) y una mayor eficacia de los trabajos de vigilancia del Dominio Público Hidráulico por parte de la Guardería Fluvial (6.1.6).
Todos los proyectos contribuyen a la mejora ambiental del estado del río en la actualidad, con proyectos y actuaciones concretas de restauración y uso público. También representan un avance importante de la coordinación e integración de las distintas administraciones competentes. Sin embargo, de cara a la integración en el Plan de Acción de la Agenda 21 del modelo de aprovechamiento sostenible que se aborda en esta documento, se propone una integración de los diferentes proyectos y acciones, así como la definición de otras actuaciones complementarias en torno a tres ejes básicos de actuación relacionados con aspectos ambientales, sociales y económicos.
Para cada uno de estos ámbitos se deberían plantear tres tipos de actuaciones básicas: formación, acción y seguimiento. La formación trata de fomentar el conocimiento del entorno, incluyendo acciones formativas o de promoción dirigidas a los diferentes usuarios así como estudios específicos que profundicen en los diferentes problemas para diseñar propuestas adecuadas. La acción representa una intervención concreta en cada ámbito, un tramo o problema específico a resolver con medidas y objetivos cuantificables a valorar en diferentes trabajos de seguimiento.
A continuación se presentan algunos ejemplos de posibles actuaciones que podrían poner en marcha con carácter inmediato. No se trata de una lista exhaustiva, sino más bien de ejemplos para el debate y en su caso, consenso, para que de forma sistemática se elabore un plan de acción detallado.
Propuesta de actuaciones de carácter ambiental
Formación
En los últimos años se han elaborado diferentes estudios que de una u otra forma abordan aspectos ambientales como la calidad del agua, impactos y presiones, fauna y vegetación. Sus resultados muestran tendencias significativas de otro signo que deben dirigir las diferentes actuaciones a ejecutar, los diferentes estudios que se deben realizar para completar algunos vacios de información básica. Estos estudios son de gran interés para establecer los criterios a tener en cuenta en programas de vigilancia o protección del Dominio Público Hidráulico o en la valoración de los estudios de impacto ambiental.
Los trabajos de seguimiento del Plan de Saneamiento son básicos para ver la evolución de los diferentes indicadores de calidad de agua relacionados con las programas de saneamiento y depuración y control de vertidos. Datos actuales se pueden encontrar también en la explotación de las redes de control físico-químico de la Agencia Andaluza del Agua, o en el control de los diferentes parámetros de calidad realizado por AJEMSA.
Sobre las diferentes presiones e impactos, estudios como los realizados por Ecologistas en Acción, o por la Agencia Andaluza del Agua asociados a la elaboración del Plan Hidrológico de la Demarcación son básicos para establecer prioridades de actuación a escala local y cuenca.
Con relación al tema fundamental de las inundaciones, existen varios estudios previos realizados en su día por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Sin embargo, los trabajos actuales sobre inundabilidad y riesgo de inundación a nivel de cuenca y los específicos en el entorno de Jerez son de vital importancia para establecer directrices de ordenación del espacio fluvial así como para el diseño de medidas de corrección hidromorfológica.
Sobre otros aspectos ecológicos relacionados con la riqueza faunística y flora, existen algunos estudios que aportan una visión general. Esta información debe completarse con estudios técnicos de detalle sobre algunas especies singulares o de interés disponible en varias publicaciones técnicas. Respecto a indicadores biológicos, los resultados del seguimiento de la ictiofauna, diatomeas, macroinvertebrados y macrófitas de la Agencia Andaluza del Agua aportan datos recientes del tipo y estado de conservación de estas comunidades.
Acción
Sobre la base de los estudios anteriores se debe plantear un plan especial del Guadalete que ordene el espacio fluvial, marque las directrices básicas de distintos proyectos de mejora ambiental relacionados, entre otros aspectos, con el régimen de caudales, corrección hidromorfológica y mejora de las diferentes comunidades acuáticas y riberas. Este plan debe integrar y coordinar la ejecución de los proyectados elaborados por la Agencia Andaluza del Agua, así como otras futuras actuaciones desde la Delegación Provincial, o a nivel de cuenca, desde el Programa de medidas incluido en el Plan Hidrológico de la Demarcación.
Se incluye en esta línea la propuesta de mejorar la eficacia de la Guardería fluvial, pero también trabajos de vigilancia asociados a la disciplina urbanística que de forma coordinada pongan límite al uso inadecuado del Dominio Público Hidráulico y zonas de servidumbre y policía asociadas.
Por último, la prevención ambiental tiene un papel importante en el Plan. La valoración detallada de los diferentes documentos asociados a la Evaluación de Impacto Ambiental debe garantizar el no deterioro adicional, así como velar por el cumplimiento de los condicionantes de las correspondientes declaraciones.
Seguimiento
Se proponen tres tipos de indicadores. El número de kilómetros de río o la superficie incluida en los proyectos de mejora, así como el número de expedientes resueltos dan medida de la intensidad de la acción o respuesta. Sin embargo deben contemplarse indicadores de tipo biológico, físico-químico e hidromorfológico que valoren periódicamente la evolución del estado de la masa de agua.
Propuesta de actuaciones de carácter social
Formación
A pesar de la existencia de un programa específico de acción, la posición de la ciudanía respecto al Guadalete no queda reflejada con claridad el diagnostico social de la Agenda 21 Local. Ni la degradación del Guadalete es el problema ambiental más importante del municipio, ni tampoco una fuente clara de oportunidades de desarrollo. Quizás su inclusión en el grupo de espacios naturales y su ausencia explicita en el cuestionario general utilizado podría explicar este “desconocimiento” sobre el estado y potencial del río. Independientemente de esta consideración, parece existir una cierta actitud de “indiferencia” respecto al Guadalete que como en el caso de otros ríos andaluces muestran no tanto rechazo como abandono y alejamiento del espacio fluvial al romperse con el paso del tiempo los lazos de dependencia del río.
Dirigidas a recuperar la memoria se plantean una serie de actuaciones que despierten los recuerdos y atraigan de nuevo al río la población. En este sentido la educación ambiental es fundamental para acercar a los ciudadanos. También es importante realizar trabajos de divulgación como la elaboración de folletos o publicaciones más ambiciosas que muestren los diferentes aspectos de interés.
Acción
De la educación o formación se debería pasar a la acción mediante un programa de voluntariado de carácter ambiental, pero también cultural o histórico, con actividades, programas relacionados con el patrimonio arqueológico o etnográfico del río.
Es necesario potenciar el encuentro en el río, mediante actos de carácter festivo o religioso como las romerías perdidas que sitúen al usuario en sus orillas. Una propuesta podría incluir la elaboración de un mapa emocional que refleje los sentimientos o visiones del río de los ciudadanos. Del análisis de este mapa se podrían establecer los tramos o puntos del río que por la vivencia personal o simplemente por el conocimiento mostrarían mayor interés o rechazo para la población.
Seguimiento
Los indicares propuestos valoran el volumen de participantes o el número de eventos organizados o publicaciones. Sin embargo, transcurrido un tiempo razonable (por ejemplo 2015 como horizonte clave de la Directiva Marco del Agua) sería interesante realizar un segundo mapa o diagnóstico social que mostrara posibles cambios en cuanto rechazo o aceptación de las medidas ejecutadas.
Propuesta de actuaciones de carácter económico
Formación
Conocer y divulgar el potencial de desarrollo económico de la actividad económica en torno al río es una tarea primordial. Como referencia para establecer el alcance y tipos de trabajos se podrían analizar experiencias o casos de estudio asociadas a varias iniciativas comarcales similares.
Hay que mejorar también la capacidad de posibles trabadores que por cuenta ajena o propia puedan encontrar un ámbito de trabajo digno asociado a nuevas actividades así como en la mejora e integración ambiental de las tradicionales. En este sentido, la sociedad debe ver en el Guadalete una fuente de nuevos empleos y actividad económica.
Acciones
Desde las distintas administraciones se debe potenciar el establecimiento de nuevas actividades, o la mejora de las actuales con ayudas directas o indirectas a la actividad y apoyar a las empresas locales que ya de una u otra forma han apostado por el modelo que se propone (turismo activo, educación ambiental,…). Sin embargo, también hay que atraer a sectores tradicionales como el del vino, el caballo o el flamenco para que vean y usen el río como un recurso más para añadir valor a su negocio.
El sector de los usos tradicionales, agricultura y áridos, es de vital importancia. Hay que introducir en la actividad códigos de buenas prácticas como los ya existentes en el uso del agua de regadío, ampliar este concepto a la extracción de áridos.
Seguimiento
No existen otros indicadores posibles en esta línea que los asociados a la evolución del coste/beneficio o resultado económico de las diferentes actividades y la creación de puestos de trabajo.

Eje de actuación
Formación
Acción
Seguimiento
Ambiental
Síntesis de Información de los diferentes estudios sobre Impactos y Presiones
Plan Especial del Guadalete
Km o Superficie incluida en proyectos de mejora
Propuesta de nuevos estudios
Proyectos concretos de intervención
Evolución Indicadores de Estado de la Masa de Agua
Criterios de Vigilancia DPH y valoración del Impacto Ambiental
Policía fluvial
Número de expedientes
Policía urbanística
Prevención ambiental
Social
Educación ambiental
Programa Voluntariado
Número de participantes
Divulgación
Edición de materiales
Número de publicaciones
Foros de encuentro y convivencia
Jornadas a pie de Río
Número de eventos y participantes
Visiones del río
Mapas emocionales
Número de participantes
Patrimonio etnográfico
Usos tradicionales
Actividad, volumen de materiales
Aula abierta
Cursos de educación/formación
Número de participantes
Económico
Valoración económica nuevas actividades
Promoción tejido empresarial actual
Coste/Beneficio
Estudio de Casos
Fomento Iniciativas emprendedoras
Coste/Beneficio
Escuela taller
Inserción laboral
Nº Empleados



Jerez de la Frontera, 14 de septiembre de 2010

[1] CLAVERO, J. (2005). El Guadalete empieza a vivir. En: CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL GUADALQUIVIR. La restauración de la Cuenca del Guadalquivir. Aportar ideas para construir realidades. 232 pp. Sevilla.
[2] PUERTO, J. (2009). Jornada de Presentación de la Exposición: Impactos Ambientales en el Guadalete. Ecologistas en Acción. Jerez de la Frontera. 19 de noviembre de 2009.
[3] AGENCIA ANDALUZA DEL AGUA (2008). Estudio de Viabilidad de la Recuperación del Guadalete Término Municipal de Jerez de la Frontera (Cádiz). Tramo AP4-Azud de El Portal.
[4] Mesa de Trabajo Nº2. Ciclo del Agua y Río Guadalete.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Patrimonio Hidráulico Andaluz. Historia, cultura y vida en el olvido

La mayoría de la sociedad reconoce y valora los monumentos que forman parte del patrimonio histórico de una ciudad, un pueblo o una comarca. Sin embargo, existen otros elementos de carácter material o etnográfico que, en el ámbito del agua en el medio urbano o rural, enriquecen este patrimonio, pero sobre todo nos enseñan saber y formas de hacer relacionadas con nuestra cultura y vida en un mundo lleno de agua.

Reconocemos la importancia de la Giralda, de la Mezquita de Córdoba o la Alhambra. También valoramos fiestas y lugares de encuentro tradicionales, desde la Semana Santa hasta los Verdiales de Málaga. Sin embargo, la noria callada de la Albolafia o la presa quebrada del Molino de Cerrajas son hechos que, con algunas excepciones notables, pasan desapercibidos o quedan en un segundo plano ante el nuevo hallazgo arqueológico del exvoto ibero, el mosaico romano o el nuevo enterramiento visigodo.
Viviendo ríos quiere contribuir a la difusión de nuestro patrimonio hidráulico. Si valoramos sólo lo que conocemos, su divulgación es una tarea urgente que deben contribuir a la puesta en marcha de las actuaciones de conservación o recuperación necesarias para preservar este patrimonio y cultura del agua.
A lo largo de varias entradas Viviendo ríos presentará diferentes elementos de este patrimonio desde una perspectiva general, invitando al interesado a la consulta del texto o referencia técnica para una visión detallada.
Si buscamos en internet la expresión exacta “Patrimonio Histórico Andaluz”, nos aparecerán del orden de 160.000 resultados, 29.500 si sustituimos “Histórico” por “Cultural”, y sólo 90 si se trata de “Patrimonio Hidráulico Andaluz”. Sin tratar de ser rigurosos, ni tampoco exhaustivos en la búsqueda, estos resultados nos dan idea de la importancia “escasa” que hasta la fecha ha tenido lo hidráulico en nuestro patrimonio general.
La mayoría de las 90 entradas encontradas sobre “Patrimonio Hidráulico Andaluz” hacen referencia a un documento básico editado por la Agencia Andaluza del Agua (2006). Se trata de la Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía con la Dirección de Isabel Bestué e Ignacio González. Es un libro que podemos adquirir a un buen precio y también descargar de internet [1].
El documento recoge los resultados de un proyecto de investigación promovido por el Instituto Andaluz del Agua con la Universidad de Granada, que en palabras de los directores de la publicación “trata de ser una guía histórica que recopile el patrimonio hidráulico construido en Andalucía, desde la Antigüedad hasta mediados del siglo XX”. El inventario presenta un total de 91 elementos clasificados según su función hidráulica y provincia.
Esta guía no es el único documento que a escala regional aborda el patrimonio hidráulico de Andalucía. Hay que destacar también el Inventario de Patrimonio Hidráulico de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir con unos 208 elementos inventariados en la cuenca, clasificados por usos y época de construcción [2].
En otras cuencas andaluzas o sobre temas más o menos generales del patrimonio hidráulico también existen iniciativas de interés que iremos mostrando en sucesivas entradas. Como ejemplo de diferentes tipos y fuentes podríamos citar, las entradas correspondientes de varios Blogs como el de los hermanos García Lázaro en el ámbito de la cuenca del Guadalete [3] y el de Juan José Moreno y Emiliano Mellado en el Guadajoz [4]. En el caso del Guadalquivir y el Genil, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico de Palma del Río nos enseña imágenes y documentos tan interesantes [5], como los contenidos sobre puentes, alcantarillas de varios ríos y molinos harineros en el Guadaira que podemos encontrar como recursos educativos del Centro de Profesores de Alcalá de Guadaíra [6], así como los de carácter turístico del propio Ayuntamiento de Alcalá sobre los molinos del Guadaíra [7].
La lista de documentos técnicos, proyectos de investigación e investigadores sobre patrimonio hidráulico es amplia. La veremos también poco a poco, pero como muestra citar los trabajos de Pedro Lacort Navarro [8] sobre infraestructura hidráulica en época romana o los de Ricardo Córdoba de la Llave sobre norias y molinos en el Guadalquivir [9] desde la Universidad de Córdoba, así como los de José Rodríguez Molina de la Universidad de Granada sobre el uso del agua en la Edad Media [10].
En fin, una lista amplia de oportunidades de la que a modo de ejemplo hemos recogido varios tipos de trabajos que desde la afición o la profesión, permitirán empaparnos de historia, cultura y vida en torno al agua a lo largo de próximas entradas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Agua, ríos y riberas en la ordenanzas de la villa de Baena (Siglo XV y XVI)

La evolución de la gestión del agua en España ha sido objeto de estudio desde varias perspectivas complementarias. El derecho, la geografía y la arqueología han aportado una visión histórica del uso del agua, su problemática e infraestructuras asociadas.
En la actualidad, el texto refundió de la Ley de Aguas rige los aspectos jurídicos sobre el tema del uso del agua. Otras normas de carácter ambiental recogen aspectos complementarios sobre el uso de otros recursos asociados al medio acuático (pesca, extracción de áridos, vertidos, actividad forestal, etc.).
Hasta llegar a los conceptos actuales de gestión de cuenca, planificación hidrológica, calidad de aguas, dominio público hidráulico, y los más actuales de estado ecológico de las masas de agua, han pasado años y siglos con diferentes paradigmas y normas de carácter territorial o local.
Para ver una descripción general de esta evolución, recomiendo las lectura de los trabajos de Josep A. Plana (1) y Antonio J. Alcaraz (2). En estos trabajos se describen criterios y principios básicos de gestión desde la época romana a nuestros días.
En esta entrada, nos centramos en un etapa y marco territorial concreto, para abordar varios aspectos relacionados con el uso del agua de acuerdo con las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (Siglos XV y XVI), de acuerdo con la reedición del Ayuntamiento de Baena del texto original de Francisco Valverde y Perales de 1907 (3).
Las Partidas de Alfonso X, antecedente y marco general de la ordenanzas de la Villa
Las Siete Partidas de Alfonso X El Sabio (4) es uno de los textos legislativos de mayor arraigo del derecho español. Se redactaron en el siglo XIII y estuvieron vigentes hasta principios del siglo XIX como texto general en materia de aguas. Al respecto, las Partidas recogen el uso común del aire, el agua de la lluvia (Ley 3) así como el de los ríos puertos y caminos públicos (Ley 6):
Los ríos y los puertos y los caminos públicos pertenecen a todos los hombres comunalmente en tal manera que tanto puedan usar de ellos los que son de otra tierra extraña, como los que moran y viven en aquella tierra de donde son.
Respecto al uso de las riberas así como a la construcción de molinos, las partidas protegen el uso comunal frente al provecho de algunos (Ley 8).
Molino ni canal ni casa ni torre ni cabaña ni otro edificio ninguno no puede hombre hacer nuevamente en los ríos por los cuales los hombres andan sus navíos, ni en las riberas de ellos, porque se embargase el uso comunal de los hombre, Y si alguno lo hiciese allí de nuevo o fuese hecho antiguamente de los que viniese daño al uso comunal, debe ser derribado; y no sería gustosa cosa que el provecho de todos los hombre comunalmente se estorbase por el provecho de algunos.
También recogen las Partidas el uso común de cada ciudad o villa de las fuentes y arenales de los ríos (Ley 9).
Apartadamente son del común de cada ciudad o villa las fuentes y la plazas donde hacen las ferias y los mercados, y los lugares donde se juntan a concejo y los arenales que están las riberas de los ríos, y los otros ejidos y las correderas donde corren los caballos y los montes y las dehesas y todos los otros lugares semejantes de estos que son establecidos y otorgados para provecho comunal de cada ciudad o villa o castillo u otro lugar; y todo hombre que fuere allí morador puede usar de todas estas cosas sobredichas, y son comunalmente a todos, tanto a los pobres como a los ricos,
El esquema general de las Partidas fue modificado por fueros locales u otorgamientos reales como los señoríos. En este caso el señor feudal tenía reconocido el derecho al uso de las aguas y los cauces.
Las ordenanzas de la villa
Durante siglos las ordenanzas han sido la expresión normativa más característica de los poderes municipales. La potestad para emitirlas correspondía tanto a la Corona como a los municipios y, en las áreas de jurisdicción señorial como el Señorío de Albendín y Baena, a los diferentes señores (5).
Las ordenanzas regulaban los procedimientos y ámbitos de actuación de las autoridades locales y la organización de muchos de la actividad económica agraria, artesanal o mercantil. A diferencias de otras normas como los Fueros, tenían un carácter local.
Es precisamente este ámbito local, lo que permite profundizar en los estilos de vida de la sociedad de la época, gestión del territorio y las características del sistema de explotación de los recursos y ecosistemas del entorno como el monte, las dehesas o las riberas.
Valverde recoge un total de 141 ordenanzas de temática diversa. La regulación de la actividad mercantil y diferentes oficios se recoge en las ordenanzas de carnecerias, tenderas, mesoneros y hortelanos, entre otros oficios y actividades. Aparecen también otras en las que se marca la relación con otras villas como Cañete, Porcuna, Luque, Martos y Cabra así como la explotación de los montes de Carchena y Albendin.
ALMOTACENASGO (p. 137)
Con relación al agua la primera cita no a aparece en una ordenanza específica. Se trata más bien de un texto de carácter general y recopilatorio de varias ordenanzas relacionadas con los aranceles y contribuciones relativas a varias actividades mercantiles: el amotacenasgo (pág. 137).
Yo anton de pareja escribano de sus majestades … doy fe a todos los señores que la presente vieren como en los libros y ordenanzas que En mi poder Estan del dicho conejo ay un arancel de la manera que se ha de coger El almotacenazgo en esta villa y ciertas declaraciones tocantes a las cosas inmundicias y plazas y de lo que ha de hazer El dicho almotacén su tenor de los cual con las dichas declaraciones uno en pos de otro Es este que sigue….
Sobre la limpieza del caz se recoge la existencia de una ordenanza de prohibir el vertido de basura y otras cosas.
Ortrosí ay ordenanza que qualquier que hechare cosa suzia en el caz ansí basura o bestias le lleven de pena cient maravedís E que se quiete a su costa.
Ordenanza de aguadores (p. 280)
Las ordenanzas tocantes a los aguadores que venden agua En esta villa y los cantaros que an de traer y los precios a que an de vender y las bestias que pueden traer los dichos aguadores son las primeras que abordan el tema del agua de forma directa. En este se trata el abastecimiento a la población mediante la figura de los aguadores. Las ordenanzas especifican la calidad de los recipientes que servía para el transporte de acuerdo con una ordenanza anterior (sobre cantareros) así como la del agua utilizada que habría de ser de los caños de la fuente y no del río ni del pilar. Recoge también el precio del agua así como limitaciones al número de bestias para el acarreo con objeto de establecer cierto orden en el llenado y carga de los cantaros.
Que qualquier vezino o forastero de esta villa que ansi por su propia persona o hijos o criados traigan cantaros de arroba y sellados de la señal del cantarero que lo comprare El qual cantaro tenga dos sellos conforme a la ordenanza de cantareros que lo dispone y vendan cada carga de agua de quatro cantaros de la dicha arroba y que sea de los caños de la fuente y no del rio ni del pilar por quatro marevides y no a mayor precio ni resciban otras dadivas.
Aguadores en la Fuente de los Albarizones (Jerez de la frontera)
Ordenanzas de arrendadores del Marbella y el Guadajoz (p. 305)
Se extienden estas ordenanzas sobre el trabajo del molinero y el estado en que debía mantener los distintos elementos del molino. Respecto al uso del agua la ordenanza hace mención a una anterior de 1478 en la que ya aparecen ciertos conflictos entre los molineros y hortelanos.
Otrosí en el año de mil E quatroceintos E setenta e ocho años por quanto fue quexado en cabildo que los molineros de esta villa hazcian represas En los cubos de los molinos de ella En tal manera que se detenia El agua para que los ortelanos avian de regar asus arboles y ortalizas De los qual hera causa de perderse las heredaddes y hortalizas ordenaron y mandaron en el dicho cabildo que ningun molinero ni otra persona no sean osados atrapar ni rrepresar el agua ni a tapar la saeta que agora se dize saetillo para que se rrecoxga y rreprese el agua En el cubo ni en otra manera salvo que asi como viniere el agua aso la rresciba y la dexen pasar mucha o poca la que fuere claramente y si la tapare o fiziere otra cosa para la contrariar que pngan presos a la persona que tal lo hiziere…
Ordenanzas de pesca (p. 500)
Las ordenanzas en todo lo que toca de pesca assi en el rio de Marbella y el rio Guadaxox es una de las que tratan de forma explícita el uso de los recursos naturales como el esparto, el zumaque, montes y dehesas.
En la ordenanza se establece la prohibición de pescar en determinados tramos del río y de su contenido se desprenden artes y aparejos de pesca de la época. Se habla de cañas y anzuelos, de redes, mangas y nasones, de la pesca a mano, con harnero y encaladas, así como de la construcción de atajeas, canaliegas y corrales donde concentrar la pesca.
Que ninguna persona de qualquier estado dignidad preminencia que sea de noche ni de dia no pesque En el rio de marvella de la puente arriba en todo lo que es termino de esta villa de vaena con caña ni anzuelo ni con rred ni manga ni lo atajen para lo pescar ni hagan canaliegas ni hechen nasones En el dicho rio ni pesquen a manos ni con harnero ni con ningun genero de ynstrumento de caza de pesca ni hechen encaladas ni otra ninguna cosa para matar El dicho pescado En ningun tiempo del año…
Otrosi en quanto al dicho rio de la puente abaxi que no lo pesqeun con redes ni canaliegas ni con nngunos otros aparejos ni las presas del ni carcabos de molinos so la misma pena repartida conforma a la ordenanza de la puente arriba y que por los pescar con anzuelo no tengan pena alguna.
Otrosí en quanto que ningunas personas En todo el rio de Guadaxox no lo atajen para pescar con ningun genero de ynstrumento para ello ansi de mantas o esteras ni en otra manera alguna por que de causa de ello se yerma El pescado ni haga corrales En todo el dicho rio..
Ordenanzas de cortar árboles en los ríos (p. 503)
Es otra de las ordenanzas como la anterior que contempla aspectos de plena actualidad con relación a la protección de lo que hay llamamos biodiversidad fluvial. Las ordenanzas se extienden a los principales ríos del entorno como el Guadajoz, Marbella y Guadalmoral, pero también a otros qualesquier arroyos concejiles y prohíben la corta o tala de álamos blancos o negrales, fresnos y tarajes.
Que ninguna persona corte En los ríos de guadaxox y guadalmoral y mearvella ni de otros qualesquier arroyos concejiles ningun alamo ni frexno y su fuere tomadp cortando o se le provare que lo corto En qualquiera de los ríos o arroys arriba contenidos incurra En pena de seiscientos maravedíes…
Como en casos anteriores, los contenidos de estas ordenanzas tienen su propio valor histórico-legislativo, pero también aportan información de vital importancia para los gestores actuales en cuanto que las citas de las diferentes especies de árboles nos aportan información básica para tener en cuenta en las actuaciones de recuperación de unas riberas, hoy día degradas y dominadas por tarajes, sin apenas álamos (ni blancos ni negros) o fresnos [6].
Ordenanzas de los pozos (p. 565)
Esta ordenanza regula el uso y precio del abastecimiento a persona y diferentes tipos de ganado desde los pozos de la villa bajo la licencia de su dueño, y recoge un aspecto interesante sobre la venta de las sobras de aguas.
Que qualquier persona qu beviere agua con qualquier ganado en qualesquier pozos de esta villa de vaena y de su termino sin licencia de su dueño que por cada vegada paqague en pena seiscientos maravedís y que esta pena sea para El Señor del pozo.
Otros de los aspectos de interés es una relación de pozos concejiles puestos en venta en los que se incluyen los siguientes:
El pozo el toribio El pozo ancho El pozo charcon El pozo andres perez El añora don Ximeno El pozo El freile El pozo el valle El pozo serranillo El pozo el judío El pozo El moreno comarcadilla..
Ordenanzas de los linos (p. 666)
Estas ordenanzas velaban por el mantenimiento de la calidad del agua en la medida que limitaban la cocción del lino y el esparto a determinados tramos e incluso, como en el caso del Guadajoz, su completa prohibición. Durante la cocción, el lino y el esparto se introducía en el río durante varios días para que la fibra vegetal perdiera color y adquiera la plasticidad suficiente para su posterior tratamiento.
Otrosi que en el rio de guadaxox no hechen linos ni espartos E que si lo quisieren cozer que sea fuera del dicho rio siendo un galapagar o pozo arredrado del dio rio de manera que el agua no torne al rio so pena pena que si de otra manera lo hiziere o siéndoles provado yncurran en pena de seiscientos maravedís…
Pesando Esparto
http://www.enciezadigital.com/detalleNoticia.asp?Idnoticia=161

Ordenanzas del Marbella (p. 720)
Es esta una de las ordenanzas más singulares de las recopiladas por Valverde. Incluye aspectos que hoy día incluiríamos en la vigilancia y protección del Dominio Público Hidráulico, en particular del tipo de sustrato y morfología del lecho del cauce que han tomado relevancia en estos últimos años con el concepto de calidad hidromorfológica incluida en la definición del estado ecológico de las masas de agua superficiales.
Recogen las ordenanzas la prohibición de sacar piedras y arenas o la de hacer hoyos sin licencia del cabildo en el río Marbella. Dicho material se destina al aprovechamiento de las presas de tal forma que una carga de piedras debía ser compensada con otras diez.
Que ninguna persona saque ninguna piedra del rio de Marbella asi de la puente arriba como de la puente abaxo ni arena ni hagan hoyos sin licencia de cabildo desta villa y si lo hizieren con solo provarselo yncurran en pena por cada vez de seiscientos maravedís…
Otrosi que toda la piedra que huvire En el dicho rio de presa a presa ninguna  persona la saque ni quiete por que esta es para aprovechamiento de las dichas pressas so pena que siéndoles provado que lo tomo yncurran En la dicha pena y de más por cada carga que asi sacare sea obligado a llevar otras diez a su costa.
Aparecen también referencias a la limpieza o monda de cauces, así como ordenanzas sobre los vertidos de las encaladas de las tenerías y sus efectos en los peces.
Otrosi que ninguna persona si hubviere de quebrar El caz para lo mondar que lo puedan hazer si no fuere con licencia del calbildo desta villa E pedido por aquellas personas a quien perteneciere el agua del dicho caz E que el que de otra manera lo quebrare aunque sea para mondalle que incurra En pena por cada vez de seiscientos maravedís.
Otrosi que la tenería no suelte al dicho río Encaladas ningunas si no que desde la dicha tenería se haga al dicho rio una rreguera para ello por manera que no entre en el dicho rio por que el pescado que en el esta se yerma o pierde so pena que siéndole provocado que la sueltan fuera de la orden susodicha incurra En pena por cada vez de seiscientos marevedis conforme a la ordenanza antes de esta.
Pilar de Abajo en Doña Mencía

Ordenanzas de los cauces de los ríos (p. 755)
Terminamos esta primera revisión del agua en las ordenanzas con una de las últimas recogidas por Valverde y que no por ello ni por su brevedad es menos importante. Como en el caso anterior, sus contenidos quedaría en lo que hoy entendemos gestión del DPH, y en particular de su servidumbre. Sobran comentarios.
Que todo E qualquier caz asi del rio de marvella como de guadaxox aya de tener E tenga de anden de cada parte tres pies y que qualquier persona que lo cavare incurra En pena de seiscientos maravedís la tercia parte para El que lo denunciare E tercia parte para los jueces que lo sentenciaren.
El siglo XIX, final del señorío y el inicio de la política de estado en materia de aguas
El siglo XIX fue el siglo de oro de la legislación Española. El agua no fue una excepción (7). Con el decreto de abolición de los señoríos de las Cortes de Cádiz, quedaron abolidos los privilegios llamados exclusivos, privativos y prohibitivos on el mismo origen del señorío, como eran los de caza, pesca, hornos, molinos, aprovechamientos de agua, montes y demás.
Así muchos de los aspectos tratados en estas ordenanzas pasaron a ser tema o política de estado en materia de agua. Antes de la aparición de la Ley de aguas de 1866 y 1879, se promulgaron un buen número de Reales Decretos y Órdenes sobre el aprovechamiento de las aguas baja la autorización real (RO de 14 de marzo de 1846 completada por las de 21 de agosto de 1849 y 4 de diciembre de 1859), el inventario de tierras de regadío y secano, así como de molinos e industria (RO de 5 de marzo de 1847).
Otra Real Orden de especial interés es la 20 de septiembre de 1859 que aclara el papel del Estado como titular para el otorgamiento de la concesión de aprovechamientos de aguas de los ríos y ordena a los ayuntamientos se abstenga de extralimitar sus atribuciones en la concesión de aprovechamientos que únicamente podía otorgar el Gobierno Supremo. Aparecerían más normas relativas a la policía de aguas (RO de 20 de octubre de 1858) o sobre el otorgamiento de autorizaciones de obras y concesiones (RD de 29 de abril de 1860), tantas que dieron lugar al nombramiento de la Comisión Ministerial que habría de redactar un proyecto de Ley de Agua que acabara con la multitud de documentos legales, excesivos por su número, incompletos en su contenido, diseminados entre las demás partes de la legislación patria, contradictorios a veces con frecuencia confusos, faltos siempre de unidad, como procedentes de diversas épocas y de sistemas de gobiernos y de civilizaciones radicalmente distintas (RD de 27 de abril de 1859).
Noria de Albendín

[1] PLANA, J.A. Apuntes a una visión histórica del agua. Treballs de la Societat Catalna de Geografía, nº 31: 89-96. H09
[2] ALCARAZ CALVO, A. (2000). La administración del agua. OP Revista del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos 50(1).
[3] VALVERDE Y PERALES, F. (1907). Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (Siglos XV y XVI). Edición de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Baena (1998).
[4] Las siete partidas de Alfonso X el Sabio. Pensamientopenal.com.ar
http://www.pensamientopenal.com.ar/46partides.pdf
[5] LADERO QUESADA, M.A.; GALÁN PARRA, I.  (1982). Las ordenanzas locales en la corona de Castilla como fuente histórica y tema de investigación (siglos XIII al XVIII). Anales de la Universidad de Alicante. Historia Medieval, N. 1 (1982); pp. 221-243. H010
[7] MARTÍ-RETORTILLO, S. (1960). La elaboración de la Ley de Aguas de 1866. OP 32: 11-54.

martes, 5 de octubre de 2010

Los ríos, fuentes de biodiversidad

Seguimos con el calendario de celebraciones y efemérides. Entre otros calificativos, el 2010 es el año internacional de la Biodiversidad. El 22 de mayo fue del día de la biodiversidad, y hoy, 4 de octubre, día mundial del hábitat. Coincidiendo con el primero, la Consejería de Medio Ambiente presentó el borrador de la Estrategia Andaluza de Gestión Integrada de la Biodiversidad (1). En el día de hoy ha tenido lugar en Puerto Real (Cádiz) la mesa de trabajo sobre la valoración provincial de dicha estrategia.
Viviendo ríos quiere contribuir a la difusión y análisis de la Estrategia durante el proceso abierto de participación aportando reflexiones o ideas generales en torno a nuestros ríos. El objetivo final es enriquecer el debate y, en la medida de lo posible, concretar la definición de objetivos, líneas estratégicas y acciones de gestión en el medio fluvial como fuente importante de la biodiversidad andaluza.

Río Guadajoz, Puente de Piedra (Baena, Córdoba)
La biodiversidad
Hoy hablamos de lo bio para caracteriza algo relacionado con la vida. La biología, la bioquímica, la bioingeniería o la biotecnología, son ciencias en lo que lo vivo es materia de estudio general o específico del mundo de la ciencia y la tecnología. Utilizamos también el prefijo para nombrar procesos relacionados con los seres vivos como biodegradable, o para anunciar no sin polémicas (1) productos o servicios respetuosos con el medio ambiente (agricultura, producción biológica, etc.).
La idea de diversidad alude a variedad y abundancia de algo. Así entendemos lo diverso con un conjunto de elementos diferentes más o menos abundantes, y en una proporción determinada. No es lo mismo una caja de herramientas llena de tornillos, que otra repleta de tuercas, puntillas y herramientas.
El término biodiversidad alude a la variedad y variabilidad (cualidad de lo variable) de lo vivo. Recoge la diversidad de nuestro propio material genético, así como el de otros seres vivos que ha permitido la aparición de razas, poblaciones o tipos bien adaptadas a un ambiente físico determinado. Recoge también, la variedad de especies que viven en un conjunto dado de condiciones, así como de diferentes conjuntos de individuos o especies que se relacionan entre sí y con el medio físico que les rodea.
Entendemos por tanto que la biodiversidad recoge la variabilidad de lo vivo dentro de cada especie (diversidad genética), entre especies (diversidad específica) y ecosistemas (diversidad ecológica).
El hombre como especie y un elemento más del ecosistema contribuye de forma intrínseca a esta idea de biodiversidad. Pero más allá de esta aportación directa, el hombre modifica los flujos de materia, selecciona o elimina especies y variedades locales de flora y fauna, y crea paisajes de más o menos calidad visual y ambiental. Es una especie más pero también una fuente de biodiversidad que asociada a su cultura modifica y transforma el medio físico y biológico que le rodea.
Diversidad genética, específica y ecológica en ríos
Muchos y variados son los seres vivos que habitan un río. En el agua, en el fango, o en la ribera, la lista de especies recoge un número importante de plantas, invertebrados y vertebrados. Cada especie contribuye a la riqueza y diversidad específica de cada tramo de río. Desde el curso alto hasta la desembocadura, las características del río cambian en un gradiente continuo de carácter longitudinal que modifica aspectos clave de su morfología (anchura, profundidad), régimen de caudales y parámetros físico-químicos. Para cada conjunto de condiciones y valores aparecen y desaparecen conjuntos o asociaciones de especies de referencia. El pescador sabe de estos cambios y no buscará truchas en el tramo bajo, ni picones en la cabecera del río.
Pero el pescador de barbos sabe también que el barbo del Guadalete siendo igual que el del Bémbezar, tiene algo distinto, un color más amarrillo en la barriga, y casi que parecen algo más pequeños; y el de truchas, reconoce fácilmente el ejemplar de río del que la cuba soltó cuatro días antes. Esta variedad de colores o tamaños, es la consecuencia de la aparición y en su caso de la introducción de diferentes tipos o subpecies asociados al aislamiento de una misma especie en diferentes cuencas o a la repoblación de diferentes variedades más fáciles de reproducir que el tipo autóctono o local.
Con estos dos párrafos he intentado transmitir de golpe y porrazo ideas y conceptos técnicos que en el ámbito de la ecología son objeto de tratados, tesis e investigaciones abiertas que ocupan años de trabajo y miles de páginas de ciencia. Espero que nadie se sienta ofendido por el intento, y vea en mis palabras banalidad alguna, más bien, insisto, un intento de acercamiento de lo técnico a lo cotidiano de nuestro entorno.
La biodiversidad cultural
Si la diversidad genética, especifica y ecológica de un río depende de distintos factores naturales, es el hombre el que a escala local o cuenca añade otra importante fuente de variabilidad. Generalmente asociamos a la intervención humana efectos negativos como la pérdida de biodiversidad. La alteración física, química y biología de los ríos, con la modificación del caudal natural, contaminación e introducción de especies, tiene consecuencias negativas a nivel de especie y de ecosistema. Algunas especies desaparecen y otras ven como sus poblaciones aumentan de forma desproporcionada en un ambiente modificado. La disminución del número de especies así como la dominancia de unas pocas especies simplifican la estructura de la asociación y conducen a un descenso de la diversidad.
Sin embargo, en el ámbito mediterráneo de nuestro territorio, hombre y río han interaccionado de forma continua desde paleolítico hasta nuestros días (2). Primero fue la caza y la pesca en las riberas y cursos de agua, luego la ocupación del espacio fluvial para el asentamiento del grupo en las terrazas superiores y el inicio de la agricultura en las inferiores. Más tarde llegaría el regadío, los grandes embalses y los problemas de contaminación. Pero entre el prólogo y el cierre del penúltimo capítulo de nuestra historia, el hombre ha desarrollado prácticas y sistemas de aprovechamiento en los que intensidad de uso y generación de recurso se equilibraban.
Antes de explotarlo, el hombre ha vivido del río, de sus aguas y de sus riberas. Mimbres, ólmos y fresnos ofrecían materia prima para hacer el canasto, las vigas o los aperos; la enea y el carrizo fibra para confeccionar asientos, alfombras y persianas distintas a las de esparto; y la grama y la alameda alimento para el ganado.
El cántaro cargado de agua del río llenaba el botijo, la azua elevaba el agua lo justo para el emboque en el caz de la rueda o la ceña y luego a la acequia. Las nasas de mimbre o taraje cogían barbos y bogas, pero también anguilas, y más abajo, sábalos y sabogas.
Para mantener estos recursos, el hombre sabía que no había que talar los árboles en demasía ni hacer leña de la ribera, que no se podían sacar piedras del río, ni utilizar cal ni otros inventos para la pesca (3); que había que mantener la mimbre y el taraje negro para que no faltarán varetas, como tampoco enea ni junco; que había que proteger las ruedas y caces con olmos y álamos del envite de la corriente y la avenida, y así muchos otros saberes que mantuvieron vegetación del río, sus peces y sus aguas. Todo una cultura ya vieja del agua que olvidada por el peso de la tecnología, la aparición de nuevos materiales y modernos estilos de vida, generó espacios de máxima diversidad como una dehesa fluvial que hoy abandonada se transforma en soto monoespecifico de taraje rojo o simplemente desaparece.

(3) Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (Siglos XV y XVI) recogidas por Francisco Valverde y Perales en 1907, y reeditadas por el Ayuntamiento de Baena en 1998.