En el mejor de los casos, del Medio Ambiente en Córdoba, nos acordamos como de Santa Bárbara, cuando truena y sube el río, y a veces, muchas veces, más de cuatro veces, ni eso.
El río en Córdoba es pulmón verde, aorta y vena cava de naturaleza viva e historia vivida, corazón más turbio que cristalino de verso de Góngora y dicho cordobés. Incluso en un día como hoy, de efeméride internacional de lo ambiental, la prensa, los medios de comunicación en general, nuestras administraciones y nosotros mismo, nos olvidamos de la naturaleza, nos despegamos de lo vivo inmersos en corrientes trágicas de actualidad y resaca pelotera.
El Guadalquivir en Córdoba es espacio protegido de papel y boletín oficial, vivo por su flora y fauna, y vivido por sus molinos, pero también patrimonio olvidado de su gente, que se abandona y se pierde, un No Río que sueña con tiempos mejores, quizás de puertas abiertas para entrar y dejar huella cargada de sostenibilidad.
Hoy es día de celebración pero también de reflexión, reivindicación y denuncia, aquí la nuestra:
Yo, Tú, El, todos somos RÍO.
lunes, 5 de junio de 2017
viernes, 26 de agosto de 2016
¡Turismo para todos!
Desde
1980 la Organización Mundial del Turismo (OMT) celebra cada 27 de septiembre el
día mundial del turismo, una efeméride de carácter internacional que recuerda
la aprobación, diez años antes, de los Estatutos de la principal organización institucional
en el ámbito turístico dependiente de las Naciones Unidas [1].
[2] http://wtd.unwto.org/es/content/mensajes-oficiales-para-el-dia-mundial-del-turismo-0
[4] http://ecotourcordoba.com/es/
Cada
año la OMT establece un tema y mensaje institucional a difundir: 1 Billón de
turistas, un billón de oportunidades (2015), Turismo y Desarrollo Comunitario
(2014), Turismo y Agua, protegiendo nuestro futuro común (2013), entre otros. Este año
con el lema Turismo para todos la OMT
llama la atención sobre la accesibilidad, tema que debería de estar en el
centro de las políticas turísticas como derecho propio pero también de
estrategias empresariales como mercado potencial y oportunidad de negocio según
Taleb Rifai, Secretario General de la OMT [2].
En una
ciudad como Córdoba, en la que la actividad turística es elemento fundamental
de desarrollo económico y social, el sector reclamará así su implicación con el
mensaje institucional. Desde lo público, se hablará de como el Plan Estratégico
de Turismo de Córdoba 2015-2019 [3] contempla el reto fundamental la mejora de la accesibilidad de la oferta
turística cordobesa, así como la elaboración de una guía y rutas de turismo accesible dentro de las actuaciones que se
plantean en torno a la mejora de la calidad e innovación del destino Córdoba.
Desde lo privado, iniciativas como las de nuestro amigo Rafael Calvo de Ecotur
accesible [4] harán de este día, un día especial de celebración, pero también de
reivindicación de su compromiso y lugar en el sector.
Desde
Viviendo ríos, nos apuntamos temprano a este día, sumándonos de antemano a la
celebración, pero también a la reivindicación de una mayor accesibilidad a un
espacio turístico de carácter monumental y natural como el río Guadalquivir en Córdoba.
Celebramos
espacios como el entorno del Molino de San Antonio, lugar singular y único donde
todos podemos llegar a tocar y sentir el río como algo mágico y vivido, repleto
de naturaleza e historia. Celebramos también el Molino de Martos, museo del
agua también singular por su entorno y contexto histórico y natural, pero sobre
todo, por ser uno de los pocos museos de este tipo donde cualquier visitante
puede acceder a salas como la de la molienda, poco accesible en la mayoría de
los casos.
Sin
embargo, también reivindicamos más espacios de acercamiento y contacto directo
con el río tanto en el entorno monumental como en los parques y paseos de la
ribera diseñados más como balcones y ventanas que puertas a la corriente;
molinos más accesibles y abiertos, con un compromiso de todos y para todos para
hacer del Guadalquivir en Córdoba un espacio abierto y accesible, vivo y
vivido, para los que viven y visitan nuestra ciudad.
[4] http://ecotourcordoba.com/es/
lunes, 22 de agosto de 2016
El Guadalquivir en Córdoba (2), David Roberts (1796-1864)
Andalucía en el siglo XIX fue espacio romántico de
viajeros en busca de cigarreras, bandoleros y otros tópicos típicos de un
pasado glorioso, casi de leyenda, de Tarsessos, La Bética o Al-Andalus. Antes
de que las primeras fotografía sepias mostraran al mundo paisajes y tipos
andaluces, pluma y pincel retrataron un territorio pleno de romanticismo, pero
también de mosquitos, polvo y caminos imposibles.
Fuente de imágenes:
GÁMIZ, A.; GARCÍA. A.J. (2015). David Roberts en Córdoba. Vistas de paisaje y arquitectura hacia 1833. ARCHIVO ESPAÑOL DE ARTE, LXXXVIII, 352: 367-386
(*) http://www.artnet.de/künstler/david-roberts/castillo-de-la-kalaorra-on-the-bridge-at-cordov-aa-HG89LzbhjNLaHWCdW2a26w2
GÁMIZ GORDO, A.; ANGUÍS CLIMENT, D. (2005). Edificaciones fluviales cordobesas. La imagen gráfica como medio de conocimiento de construcciones históricas. Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Cádiz 27-29 enero 2005.
Córdoba fue parada obligada de este gran tour
literario y artístico. De la plétora de artistas y escritores que hicieron de
Córdoba musa e inspiración de narraciones o lienzos, recordamos hoy a David
Roberts (1796-1864), pintor de paisajes fluviales como los del Guadaíra y el
Guadalquivir en Sevilla y Córdoba.
En Córdoba, la Mezquita-Catedral y el río llamarón
la atención de Roberts de forma especial. La panorámica desde la orilla
izquierda en el entorno del Campo de la Verdad recoge una imagen habitual de la
ciudad, con el molino de San Antonio en primer plano, el puente romano y la
mezquita al fondo [1].
La Torre de la Calahorra aparecerá como protagonista
en otra obra, quizás menos conocida, en la que sorprende la imagen construida
desde la base del molino de San Antonio [2]. Desde la misma orilla izquierda,
ahora aguas arriba del puente, de nuevo aparece la mezquita como elemento
principal de la escena [3], incluyendo una imagen inédita de la margen derecha
previa a la construcción del muro de defensa. Es este muro el que podemos ver
en otra imagen dibujada en el entorno del embarcadero del Paseo de La Ribera
[4].
Robert dibuja también otros edificios del entorno
monumental como el Alcázar sin perder la referencia del Guadalquivir y sus
molinos [5,6]. Del molino de la Albolafía existen varias obras en las que
aparecen elementos que se perdieron con la reconstrucción de la noria de Félix Hernández
y otros edificios como la Iglesia de San Nicolás de la Ajerquía [7,8].
En próximas entradas abordaremos la precisión
descriptiva de estas y otras imágenes similares como parte de un análisis más
amplio en el ámbito de la geografía histórica y la arqueología del paisaje del
Guadalquivir en Córdoba.
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| [1] Great Mosque and Palace of the Archbishop, Cordova, 1837 |
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| [2] Moorish tower on the bridge at Cordova (*) |
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| [3] The Great Mosque & the Alcazar. 1845 |
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| [4] Cordova, looking down the Guadalquivir, 1836 |
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| 5] The Alcazar or Palace of Moorish Kings at Cordova, Jan. 19th 1833 |
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| [6] Alcazar, or prison of the Inquisition, Cordova, 1836 |
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| 7] Remains of a Roman Bridge at Cordova, Jan 16th 1833 |
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[8] Mill and Bridge on the Guadalquivir, Cordova, 1837
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GÁMIZ, A.; GARCÍA. A.J. (2015). David Roberts en Córdoba. Vistas de paisaje y arquitectura hacia 1833. ARCHIVO ESPAÑOL DE ARTE, LXXXVIII, 352: 367-386
(*) http://www.artnet.de/künstler/david-roberts/castillo-de-la-kalaorra-on-the-bridge-at-cordov-aa-HG89LzbhjNLaHWCdW2a26w2
Para saber más:
ARROYO, F. (2012). Imágenes de molinos y artificios
hidráulicos en las iconografías urbanas de los siglos XVI y XVII. Cuadernos de
Geografía 51: 36-52. GÁMIZ GORDO, A.; ANGUÍS CLIMENT, D. (2005). Edificaciones fluviales cordobesas. La imagen gráfica como medio de conocimiento de construcciones históricas. Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Cádiz 27-29 enero 2005.
GÁMIZ, A.; GARCÍA. A.J. (2012). Vistas del Alcázar
de los Reyes Cristianos de Córdoba hasta mediados del siglo XIX. Reales Sitios 193:
4-19.
GÁMIZ, A.; GARCÍA. A.J. (2015). David Roberts en
Córdoba. Vistas de paisaje y arquitectura hacia 1833. ARCHIVO ESPAÑOL DE ARTE, LXXXVIII,
352: 367-386domingo, 21 de agosto de 2016
Historia de un arroyo, Élisée Reclus (1830-1905)
Historia de un arroyo de Élisée Reclus (1830-1905)
es un libro de historia natural y humana, de geografía física y social, de
naturaleza y sociedad, en la que el agua en forma de fuente, corriente, arroyo
y río, y el hombre, como niño y adulto que juega o pasea en la ribera, molinero
y obrero de molino y fábrica junto al río, son protagonistas.
Historia de un arroyo no es un libro de viajes al
uso de finales del siglo XIX y principios del XX, en el que lo romántico describe
un paisaje y paisanaje repleto de retórica histórica y salvaje. Pero si es un
libro en el que infinitas gotas de agua recorren un camino sin fin desde la
nube a la montaña, pasando por barrancos, valles y estuarios hasta llegar al
mar, y vuelta a empezar. También aparecen ninfas y náyades que nos recuerdan la
magia del agua [1] y corrientes de agua de la Arcadia soñada, como imágenes de
referencia de lo que nuestros arroyos y ríos deberían de ser.
Para los que nos gusta leer y releer libros con un lápiz,
el texto de Reclus se convierte en recopilatorio continuo de notas al margen y
subrayados, casi un compendio infinito de citas obligadas y ejemplo de lo que
es vivir y amar la corriente del agua.
Y es que cuando se ama un arroyo, no es suficiente
con mirarlo, estudiarlo o pasear por sus orillas, hay que buscar un conocimiento
más íntimo bañándonos en sus aguas y convertirnos en tritón como nuestros
antepasados.
Quand on aime bien le ruisseau, on ne se contente
pas de le regarder, de l’étudier, de cheminer sur ses bords, on fait aussi
connaissance plus intime avec lui en plongeant dans son eau. On redevient triton comme l’étaient nos ancêstres.
lunes, 15 de agosto de 2016
Paul Gwynne y el Guadalquivir
Ernest Slater no gustaba de ranas, menos aún de
sapos. De insignificantes y fanfarronas tildaba el autor a las primeras que ni
siquiera merecía la pena mirar; y a los sapos, tenores desafinados del
Guadalquivir, dedicaba epitafio singular por hablar demasiado.
Ernesto, que escriba con el pseudónimo de Paul Gwynne
sobre el Guadalquivir a principios del siglo pasado, no era amante pues de batracios,
y parece que tampoco de galápagos y culebras. Sin embargo, Ernesto, como otros
viajeros románticos que lo precedieron, era alma enamorada del pasado glorioso del
Gran Río, y además defensor acérrimo del regeneracionismo hidráulico y el
determinismo fluvial, cuestiones no exentas de polémica bien entendida, pero justificadas
desde la formación y experiencia del autor en eso del agua, el regadío y la electricidad.
El Guadalquivir, su personalidad y sus gentes es un
libro sobre el viaje que el autor realiza acompañado de Ángel Pizarro, maestro
malogrado por caer en el vicio de escribir y en la irrefrenable pasión por los
libros. Desde Quesada a Sanlúcar viajero y guía recorrerán caminos de carne o
herradura, llenando las alforjas de historias, tipos y quizá tópicos también de
los pueblos y gentes del Guadalquivir y por extensión de Andalucía.
Cerca ya del décimo aniversario de la primera
edición traducida por Victoria León, dedicamos esta entrada a Ernest(o) Slater (1869-1942)
que no gustaba de ranas pero sí de cigarreras y bailaoras de boleros, princesas
hechizadas que sin saberlo Ernesto cantaban a orillas del Guadalquivir en las
noches de luna clara.
viernes, 12 de agosto de 2016
El Gualdalquivir en Córdoba (1)
El Guadalquivir
en Córdoba fue río vivido, corriente de agua parada y giro de rueda y rodezno.
Lavadero de agua clara, ruta de pineros y gancheros. Paso y paseo de barcas,
vado y abrevadero bravío, arenal de areneros y peceros de agua dulce de taberna
y tapa de adobo y escamas.
El Guadalquivir
en Córdoba fue también rio vivo, de crecida súbita de arena y agua turbia,
hábitat de bichos y plantas, madera de viga de chopo y teja verde de choza y
chozo de orilla, de peces y ranas, pájaros y cabras.
El río vivo y
vivido llegó a ser un no-río muerto de aguas negras de alcantarilla y alpechín,
refugio de carpas y paraíso perdido de anguilas, bogas y esturiones, un no-río vacío
de gente y recuas, arrabal olvidado casi maldito arropado de muros de piedra de
hormigón, en un intento tras otro de dominar crecidas y mirar más el paso del
tren que la corriente del agua.
El río volvió a
ser río como corriente de agua turbia de Góngora, con orillas en ocasiones
verdes repletas de vegetación y pluma ,y en otras grises llenas de hormigón y
jardines de balcón con pájaro de hierro incluido; molinos recuperados y
cubiertos de barro con un muro de vegetación que impide la mirada cómplice río-ciudad,
ciudad-río.
El río se
despertó poco a poco para ser río visto más que vivo o vivido, un espacio más
para mirar desde el balcón y el puente que para sentir y tocar desde la orilla
o la corriente. Se despertó también una nueva conciencia-río que en forma de
plataforma de río vivo reclama un nueva cultura de río, o lo que es lo mismo,
una nueva forma de ver, hacer y sentir en el río.
Imágenes:
http://www.naif.enredados.com/cuadros.html
martes, 15 de marzo de 2016
El Río Guadalete
Entre corrientes, sombras y sol del Guadalete, hace ya casi seis años, nació Viviendo Ríos. En aquella primera entrada del 17 de septiembre de 2010, la vieja idea del río vivo se transformó en río vivido de areneros, peceros y maestros del Guadalete, entre otros seres de agua y magia que lo viven todavía.
Sin esperarlo y como mágico presente de ninfas y duendes que
lo habitan, ayer recibí de la mano de José María Fernández-Palacios, Jefe de
Servicio de Información y Participación de la Consejería de Medio Ambiente y
Ordenación del Territorio, uno de los 300 ejemplares editados y numerados de
una nueva publicación sobre el Río Guadalete.
Para el que escribe es todo un honor figurar en la lista de 34
autores que con sus textos e imágenes ofrecen otras tantas miradas y vidas
vividas en torno a uno de los ríos singulares de Andalucía. Desde la ciencia,
la sociedad y la administración el Río Guadalete es objeto de diferentes
miradas y experiencias de vida que ofrecen al lector conocimiento empírico
construido a lo largo de diferentes trabajos e iniciativas de investigación,
educación y gestión.
Reconocer imágenes cercanas, lugares y caminos entre sus
aguas y orillas me trae recuerdos de horas de trabajo y paseo, de reflexión y
charla bajo tarajes y muros de Cartuja jerezana, vida compartida con compañeras
y compañeros de viaje y experiencia que el tiempo y la distancia alejan.
Sirva esta entrada como agradecimiento general a la
Consejería, y en particular para todos los que juntos recorrimos sus orillas, para
los que compartimos baño y chapuzón inesperado, pero sobre todo, amistad y vida
en tiempos de agua y paisaje de corriente y Guadalete.
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